El internado Sweet home

De broma en broma...

Años atrás

Perspectiva de Ariel:

En ese entonces tenía catorce años… o más… o menos, no sé. A mí me gustaba meterme donde no debía. Mis amigos me lo advirtieron, mis padres igual, Aly igual, pero nunca escuché… Creo que actualmente sigo sin escuchar.

Llevaba un par de deudas gracias a que mis padres no estaban tan “contentos” conmigo. Me quitaron las tarjetas, los permisos… lo típico. Pero… “él” descubrió mi dirección y todos sabían que mis padres tenían bastante dinero, así que un día quien en ese entonces llamaba “amigo” llegó y “cobró” la deuda.

Aly estaba en clases de ballet, mi madre comiendo con sus amigas y mi padre “trabajando”, pero claro… cuando mi mamá llegó y nos vio… se volvió loca. Luego llamó a mi padre y el infierno inició.

—Madre de Ariel: ¡Se llevó todo! ¡Absolutamente todo! ¡Mis cosas! ¡Nuestro dinero! ¡Todo!

—Padre de Ariel: ¡¿Qué carajos fue lo que pasó?!

Mi madre me miró como si hubiera cometido el peor crimen contra la sociedad o algo así, esperando aunque fuera algo “coherente”.

—Madre de Ariel: ¡Explícale tú a tu padre lo que pasó, Erick!

---
Presente:

—Izack: ¡Espera, espera, espera! ¿¡Erick…!?

Ariel levantó una mano inmediatamente.

—Ariel: ¡Eso viene más tarde! ¡Déjame hablar y después explico eso!... Ok... Antes que nada... Ariel, soy Ariel. ¡Segundo!, em... fue un... accidente, daño colateral.

---

Mi padre giró a verme con esos mismos ojos de acusación, acercándose mucho más a mí.

—Padre de Ariel: ¿¡Qué hiciste ahora, niño!?

—Ariel: Nada..., no fue cosa mía..., solo un ladrón se metió a la casa y—

—Madre de Ariel: ¡¡DEJA DE MENTIR!! ¡Cuando llegué tú estabas ofreciéndole agua como si fuera un invitado, Erick!

Ok, ok, fue una excusa tonta en el momento, pero era joven y estaba nervioso.

—Madre de Ariel: ¡ALGUIEN ABRIÓ LA CAJA FUERTE Y TÚ ERAS EL ÚNICO AQUÍ QUE PODRÍA HABER ABIERTO ESA CAJA!

—Padre de Ariel: ...¿Qué...?

—Madre de Ariel: ¡Díselo, Erick! ¡Ahora ten la valentía y díselo a tu padre de frente!

Y en ese momento vi cómo la expresión de mi padre se cayó... pero yo no iba a quedarme quieto respecto a “Erick”, claro.

—Ariel: ¡Dejen de llamarme Erick!

—Padre de Ariel: Ese es tu maldito nombre, niño... ¿¡Ahora esto!? ¡Se supone que eres mi único hijo varón! ¡Mi heredero! ¡¿Y esto es lo que haces las tardes que no estamos, Erick!? ¡¿Drogarte, robar y encerrarte con tus amiguitos!?

—Ariel: Fue un accidente..

—Padre de Ariel: ¡¿El maquillaje también es un accidente!? ¡¿Las uñas pintadas!? ¡¿Los meses comprando esa porquería!? ¡¿Escapándote con esos a los que llamas amigos!?

—Ariel: ¡Ellos no tienen la culpa! ¡Si hice algo mal fue decisión mía! ¿¡Además qué tienen que ver mis uñas!?

—Padre de Ariel: ¡Eres una decepción...! ¡UNA MALA INFLUENCIA PARA TU HERMANA! ¡¡SE SUPONE QUE ERES EL HOMBRE DE LA FAMILIA!! Se supone... ¡Erick, se supone que tú debes cuidar de ellas cuando yo no—!

Ok, y ese fue mi límite definitivamente.

—Ariel: ¡¡DEJA DE LLAMARME ERICK!!

... Grave error. Él se acercó a mí, ahora tomándome del brazo. Intenté soltarme y...

—Ariel: ¡No, no, no! ¡Juro que no! ¡Mamá, di algo!

—Madre de Ariel: ¡M-Marcos, déjalo! ¡Es solo un niño! ¡Es tu hijo, suéltalo!

—Padre de Ariel: ¡Ya déjame esto a mí, maldita sea!

—Ariel: ¡¡Y-Yo juro que no—!!

Y me dio un golpe en el rostro... La sangre comenzó a correr, el sabor a hierro junto al calor... Mi madre comenzó a gritar, intentando protegerme y gritando un nombre que ya no me pertenecía... Mi padre la empujó hacia atrás. Yo no me moví; sabía que si seguía haciéndolo más “difícil”, sería peor.

—Padre de Ariel: ¡POR ESO PASÓ TODO ESTO! ¡PORQUE LO TIENES MAL ACOSTUMBRADO! ¡POR ESO TENEMOS UN DROGADICTO EN ESTA CASA!

—Madre de Ariel (sollozando): ...Marcos... no le hagas nada, por favor... es nuestro hijo...

—Padre de Ariel: ...Y tú..., quéjate más de la cuenta para que veas qué será lo siguiente que te voy a quitar a golpes.

Mi padre no respondió.

—Ariel: ...¿Q-Qué vas a—?

Me comenzó a arrastrar del cabello hasta el baño. Intentaba no quejarme, pero las lágrimas salían y, mientras más llanto veía, comenzó a golpearme una y otra vez... Escuchaba la bañera con el agua corriendo, pero pensé que eso no era de importancia hasta que volvió a levantarme del cabello y comenzó a ahogarme. Eso pasó varias veces..., creo.

Después de años lo olvidas “teóricamente”, pero la sensación... esa normalmente no se va...

Cuando sentía que no podía más..., tomó unas tijeras, unas que siempre estaban en el botiquín del baño, y comenzó a cortarme el cabello... Antes de desmayarme escuché su última frase:

—“Ya no te salvare del internado”.

...Pasaron minutos, horas..., quizás un día, pero luego... luego no desperté en un hospital... desperté en mi cuarto.

—Ariel: Hmmm... ¿Q-qué...? ¿Qué me pasó...? Agh... me duele todo como nunca...

—Madre de Ariel: Mi niño...

Giré la cabeza lentamente hacia un lado de mi cama, donde se encontraba mi madre viéndome entre lágrimas.

—Ariel: Mamá..., yo—

Ella me abrazó. Sentía todo el cuerpo adolorido. Miré un poco a mi alrededor. Ok, confirmo que estaba en mi habitación, pero... era de noche o madrugada, no sé.

—Ariel: ¿Dónde está Aly...?

—Madre de Ariel: Ella ya está durmiendo, mi amor...

—Ariel: Ella...

—Madre de Ariel: Yo se lo intenté ocultar, Erick. Pero tú sabes cómo es ella...

—Ariel: Hm...

—Madre de Ariel: Hijo..., tenemos que hablar.

—Ariel: ¿De...?

—Madre de Ariel: Tu padre te enviará a un internado en el extranjero...

Y la noticia me cayó horrible...

—Ariel: ¡¿QUÉ?! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO ME VOY A NINGÚN LUGAR!

A pesar del dolor, me levanté como loco, tomé una mochila y comencé a meter cosas mientras mi madre lloraba.



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En el texto hay: asesinato, amor complicado, drama

Editado: 20.05.2026

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