Perspectiva de Alex:
Es domingo y desperté temprano. Siempre lo hacía, vieja costumbre que me dejó este lugar. Vivianne dormía sujetándose a mí; su cabello negro estaba revuelto. Recuerdo cuando, después de vacaciones, llegó con el cabello hasta los hombros. Dijo que quería un "cambio". Estuve en duelo por su cabello largo durante semanas, pero ahora la veo y... es perfecta. Simplemente me encanta así. Incluso si decidiera cortarlo aún más o si decidiera dejarlo largo de nuevo, cualquier cosa estaría perfecta si venía de ella.
Me levanté intentando no despertarla, pero luego sentí cómo su mano apretaba mi cuerpo.
—Vivianne: Hm... Alex...
—Alex: No quería despertarte...
Ella se abrazó más fuerte a mí y sentí el calor de su cuerpo, ese que siempre me desarmaba, ese que siempre gritaba "no te vayas", pero que yo apenas hace una semana había aprendido a interpretar.
—Vivianne: Si te vas, despiértame.
—Alex: No me iba...
—Vivianne: ¿¡Y entonces qué!?
—Alex: ¿No puedo buscar ropa para el desayuno o algo?
—Vivianne: No...
—Alex: ¿Tampoco darme un baño? Vamos, que esto es una democracia.
—Vivianne: No. Te he visto borracho, vomitando. Todo el tiempo hueles a humo. Te vi cuando intentaste cortarte el cabello por tu cuenta. Cuando te conocí, te bañabas porque debías, no porque querías, y...
—Alex: ¿Podemos ir directo al "pero", donde dices la parte de por qué me amas?
—Vivianne: Eres un asco y aun así te quiero, así que no te vayas con la excusa de que estás del asco.
—Alex: No me voy, y si lo hago, lo haré contigo.
—Vivianne: Agh... cinco minutos más... ¿Tú no te cansas?
—Alex: Vamos, ¿no tienes hambre?
—Vivianne: ¿¡Alex, podemos dormir hasta las nueve de la mañana!?
—Alex: Cinco minutos.
—Vivianne: Hasta las ocho y media.
—Alex: Una hora.
—Vivianne: ¿Una hora con veinte minutos?
—Alex: Una hora y desayuno sin el grupo.
—Vivianne: Eres bueno.
—Alex: Gracias.
—Vivianne: Lo acepto si consigues que vayamos al jardín exterior.
—Alex: Es difícil en las mañanas...
—Vivianne: ¿Entonces...?
—Alex: Cuarenta minutos, desayuno solos y en la tarde vamos al jardín exterior, aunque tenga que desarmar la puerta para llegar.
Vivianne se acercó a mí, abrazándome, y esa sonrisa que significaba "acepto" apareció en su rostro.
—Vivianne: Entonces, cuarenta minutos más durmiendo.
—Alex: ¿Sabes que ya se me espantó el sueño, no?
—Vivianne: ¡Idiota! Vamos a dormir, estoy cansada... ¡Esta semana fue horrible!
—Alex: Dímelo a mí, aunque... quizás tenga algo para ti por eso... o quizás no... ¿Mereces un premio por soportar una semana aquí, no?
—Vivianne: Alex, sabes que no tienes por qué.
—Alex: ¿Tengo permiso de levantarme un poco de la cama?
—Vivianne: Permiso otorgado.
Me levanté apenas lo suficiente para acercarme al cajón. Con el poco tiempo libre que tuve, me dediqué a conseguir esto... me dediqué a muchas cosas.
A Ariel e Izack les dije que estaría con Vivianne, y a Vivianne le dije que estaría con ellos. No fue tan difícil. Ariel habla con todos y se distrae fácil; el niño estuvo con Jazmín. Fue tiempo suficiente para escaparme y conseguir lo que necesitaba...
Vivianne ama las perlas. Le he conseguido muchas cosas, pero esta vez conseguí un collar de perlas reales. Mis ahorros se fueron en eso. Creo que debí conseguir un anillo con ese dinero, pero eso sería demasiado rápido y podría salir mal. Esto es un acierto y a ella le gustará.
—Vivianne: No puede ser... ¿Son...?
—Alex: ¿Reales? Sí.
—Vivianne: ¿Cómo?
—Alex: Vendí mi alma y mi riñón.
—Vivianne: ¡Tú no tienes alma! Pero, en serio... ¿cómo conseguiste algo así?
—Alex: Déjalo en que alguien quizá sufra consecuencias por apostar una reliquia familiar y después yo robé un banco para comprarlo.
—Vivianne: Sí, claro.
—Alex: Si te hizo decir "wow", significa que es lo suficientemente bueno.
—Vivianne: En serio, gracias... no era necesario...
—Alex: Tranquila, no es para tanto...
Me acerqué lentamente, abrochando el collar de perlas. Besé su frente y, por cuarenta minutos más, tuve la dicha de dormir un poco.
Perspectiva de Ariel:
Ya era tarde... tarde para mis estándares, así que era hora de que Alex se apurara, aunque fuera a gritos desde el pasillo principal.
—Ariel: ¡¡ALEX, ABRE LA PUERTA!!
—Daniel: ¿Creen que estamos yendo al extremo?
—Izack: Nah, Alex es el tipo de persona que entiende las cosas cuando se las gritan.
—Ariel: ¡¡ALEX, ABRE, YA SABEMOS QUE ESTÁS CON VIVIA—!!
—Aron: ¿¡Qué mierda hacen aquí gritando en la maldita puerta!?
Aron abrió la puerta con la misma ropa que antes de ayer... mejor no pregunto. Tenía una expresión intensa de enojo; yo, en cambio, tenía una sonrisa.
—Ariel: ¡Hola! Vinimos a...
—Aron: ¿Alex? Lleva desde ayer en la noche encerrado con esa chica de cabello oscuro.
—Ariel: Sí, sí, Vivianne, la novia. ¡Si nos disculpas, vamos a...!
—Aron: ¿Por qué creen que pueden llegar a todas partes como si fuera su casa?
—Ariel: No es por nada, pero yo he estado más tiempo en ese espacio que tú. Sé lo que hago.
—Aron: Hay algo llamado "privacidad", y si alguien se encierra con su novia en su habitación es porque quiere privacidad. ¿Ustedes no entienden ese concepto o algo así?
—Ariel: ¡No!
—Izack: La privacidad en este lugar no existe, Aron.
—Daniel: Definitivamente no.
—Aron: Si ustedes llegan a nuestra maldita puerta golpeando como locos otra vez, juro que solo abriré la puerta para golpearlos.
—Ariel: Sí, bueno... déjame pasar.
Entramos y Aron volvió a encerrarse en su habitación. Luego abrimos la puerta de Alex... Alex estaba poniéndose una camiseta y Vivianne seguía enredada entre las sábanas... Ah... ya sabía lo que había pasado aquí.
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Editado: 17.06.2026