Hace seis años (2019):
Alex y Liam habían entrado al internado casi al mismo tiempo. Misma edad, mismo año...
En ese entonces yo no estaba en el internado.
En ese entonces, ambos eran niños que apenas entendían qué hacían allí.
Alex era más optimista, aunque seguía siendo reservado.
Liam... Liam era algo torpe, pero extrovertido.
—Liam: ¡Hola! ¿Eres el nuevo?
—Alex: ¿Sí...?
—Liam: ¡Yo soy Liam! ¿Y tú?
—Alex: Me llamo Alex.
—Liam: Bueno. ¿Quieres ser mi amigo o algo?
—Alex: Suenas a niño de primaria.
—Liam: Wow... ¿Y tú cuántos tienes, eh? ¡Perdóname, chico de dieciocho! Al parecer la amistad está reservada solo para los niños.
—Alex: ...Eres un idiota.
—Liam: ¡Eso significa que estamos en confianza!
—Alex: ¿Qué quieres?
—Liam: ¿Hablar?
—Alex: ¿Sobre...?
—Liam: La vida o algo así... ¿Color favorito?
—Alex: Rojo.
—Liam: Bonito.
...
—Liam: Y luego, por educación, dices: "¿Cuál es tu color favorito, Liam?" Y yo te respondo de forma idiota porque soy idiota.
—Alex: Ja...
—Liam: ¿Lo ves? ¡Ya te hice reír! Eso significa algo.
—Alex: Bueno, supongo que ganas.
—Liam: ¿Quieres robar algo del comedor?
—Alex: No tengo hambre.
—Liam: Yo tampoco.
...
—Alex: Ok, me tienes.
—Liam: ¡Vamos!
Su amistad continuó. En su salón eran vistos como raros... los que nadie quería a su lado a la hora de comer. Sin embargo, a los estudiantes de grados mayores les encantaba integrarlos en sus grupos solo para ver qué nueva locura inventaban.
Los profesores los odiaban juntos en una misma clase. Eran el tipo de amigos que obligaban a sentarse en extremos opuestos del salón y que, aun así, seguían hablando de alguna forma extraña.
Liam se encargaba de las exposiciones, las investigaciones y los exámenes... definitivamente no estudiando; cualquier cosa menos eso.
Alex era quien se ganaba a los profesores. Era quien hacía las tareas en clase, quien pasaba al tablero, el chico que molestaba lo suficiente como para que quisieran echarlo, pero que hacía quedar demasiado bien a la institución ante los ojos externos como para que pudieran o quisieran expulsarlo, tomando en cuenta que esto era, pues... Sweet Home.
Ambos tenían una dependencia mutua.
Los rumores y la relación empeoraron con la edad... o mejoraron, según ellos.
Ya tenían catorce años.
Su comodidad seguía estando con estudiantes mayores, pero ahora era porque eran las caras jóvenes de las que era difícil sospechar si no los conocías bien.
Liam seguía robando respuestas de exámenes y ejercicios. Pensaron en comercializar el negocio, pero no... era "solo para él y Alex".
En ese entonces, Alex entró al comité de bienvenida.
Parecían estar ascendiendo, pero la relación con su salón seguía siendo el lado negativo.
Su cercanía era del tipo de "dormimos juntos", del tipo que notas cuando ambos llegan tarde dejando apenas diez minutos de diferencia para que nadie los vea entrar juntos, aunque claramente habían intercambiado ropa.
De ese tipo donde ya no hay límites.
Y cuando no hay límites...
Las cosas comenzaron a salirse de control.
—Liam: Alex, Alex, Alex, Alex, Alex...
Liam llegó a la azotea, a esa esquina donde Alex siempre se escondía.
Alex tenía algo entre las manos que escondió rápidamente.
—Alex (tosiendo): ¡¿Qué pasa?!
—Liam: ¿Qué estás...? ¡¿Estás fumando?!
—Alex: ¡C-Claro que no!
—Liam: Eso explica tu nuevo perfume a humo... ¡Déjame ver!
—Alex: ¡Liam, ya dije que...!
Sin preguntar, Liam le quitó el objeto de las manos.
Era un cigarrillo, ahora apagado.
—Liam: Wow... ¿Lo hiciste sin mí?
—Alex: ¿Eh?
—Liam: ¡Me da igual si fumas o no! Pero sin mí... ¡Me siento muy decepcionado!
—Alex: No seas idiota...
—Liam: ¿Y entonces?
—Alex: Es el segundo de toda mi vida, lo prometo.
—Liam: ¿Y el primero?
—Alex: ¿Recuerdas la noche que me mandaste a buscar tu mochila a la habitación de Justin?
—Liam: Sí, definitivamente.
—Alex: Pues fui y, mientras él buscaba, debo admitir que estuve un poco curioso. Lo notó y me ofreció un cigarrillo. Yo acepté, me enseñó, lo probé... solo eso.
—Liam: Y te gustó.
—Alex: No estoy seguro.
—Liam: ¡¿Y por eso estás aquí?!
—Alex: Eso creo...
—Liam: ¡Bueno! ¡Entonces llegué a tiempo para que descubras si te gusta o no!
—Alex: No hables de esto como si fuera algo bueno...
—Liam: ¡Alex, los amigos son para las buenas y las malas! Además, tampoco estuve en la primera vez que bebiste...
—Alex: Yo sí estuve en la tuya...
—Liam: ¡No me lo recuerdes!
—Alex: Ja...
—Liam: ¿Me enseñas o no?
—Alex: Bueno...
—Liam: ¡Vamos! Tú me enseñas a hacerlo y yo te enseño cómo decidir si te gusta o no.
—Alex: Por cosas como estas nos molestan en clases...
—Liam: ¡Di lo que quieras y saca el encendedor!
Y así iniciaron los dos.
Su pasatiempo favorito se convirtió en fumar en la azotea.
Pero las cosas comenzaron a irse por otro lado cuando Liam empezó a "faltar"...
—Alex: Otra vez me dejaste solo.
—Liam: Oh... lo lamento, estuve...
—Alex: Con Lisa.
—Liam: ¡Oh, vamos, Alex! ¡Al fin las cosas comienzan a ponerse en serio! ¡Ella empezó a dejar de ignorarme!
—Alex: ¿Te das cuenta de lo patético que suenas?
—Liam (con sarcasmo): Perdóname por enamorarme. Por lo menos yo no niego mis sentimientos.
—Alex: A mí no me gusta nadie.
—Liam: Deberías intentar conocer personas nuevas.
Alex suspiró.
Se acercó a Liam y lo abrazó.
Liam le correspondió como siempre. Anteriormente ya habían cruzado límites mucho más extraños que un simple abrazo.
—Alex: No quiero personas nuevas.
—Liam: ¿Te quedarás solo para siempre?
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Editado: 07.07.2026