Perspectiva de Izack:
—Jazmin:Hm...Enserio estoy bien...
—Izack: Jaz... Enserio enserio anoche trasnochamos con lo de Ariel y tu—
Ella me abrazó besando mis labios con suavidad pero a la vez habiéndome medio caer en el sillón.
—Jazmin: Si me quedo a descansar no lo haré sola...
Sentí el calor recorriendome el rostro y aunque si fuera tentador quedarme aquí con Jazmín saltandome clases... Agh Mateo,maldita sea mateo.
Perspectiva de Mateo:
Caminé por los pasillos con un frío intenso y las manos dentro del abrigo. ¿Por qué Lucas no me había dado ropa más gruesa? ¿Qué les pasa a esos dos?
Al menos ya sabía que Alex estaba bien...
Mi papel de buscador... la verdad es que no fue muy destacable hasta demasiado tarde. Una vez que vi a Alex en la mañana, me escondí porque...
"¿Y ahora qué?"
Llegué a la cafetería con los ojos brillando.
¡Al fin, comida caliente!
Intenté pasar desapercibido entre la gente. No tenía pulsera; no me importaba si no tenía los mismos privilegios de desayuno que Izack. Me importaba comer... comida. Sí, mucha comida.
—Mateo: Buenos dí—
—Cocinera: Oye, tú ya pasaste. Sal de la fila.
—Mateo: ¿¡E-Eh!? ¡Pero si yo no he estado aquí...! Tengo hambre...
—Cocinero: Niño, los tenemos contados. ¿Sabes cuántos intentan cruzarse de una fila a otra para comer dos o hasta tres veces, si pueden? Son un grupo de adolescentes con frío; claramente no eres el único que lo ha intentado. Vuelve más tarde. No, atrás está la fila.
—Mateo: ¡P-Pero...!
Ah...
Izack me había ganado.
Me mordí un poco el labio mientras caminaba hacia algún pasillo. ¿Había una máquina expendedora o algo?
Encontré una.
Estuve a punto de tocarla, pero...
Yo no tengo una pulsera con puntos para eso.
Tampoco tengo monedas normales...
Agh.
Apoyé la frente contra la máquina expendedora.
En menos de cinco minutos me encontré intentando recordar de dónde había "venido". Los pasillos no eran iguales de día, pero mi habitación no estaba tan lejos de la de Lucas y Sam, así que logré encontrarla tarde o temprano y toqué la puerta.
—Mateo: ¡Lucaas! ¡Ábreme! ¡Necesito que me ayudes! ¡Tengo hambre y...! Y... ¡tengo frío!
Sin respuesta.
—Mateo: ¡Vamos, sé que estás ahí! ¡No te vi en el comedor y tienes que ayudarme!
Sin respuesta de nuevo...
Agh...
—¿?: ¿Estás bien?
Una dulce voz se asomó a mi espalda.
—Mateo: ¿¡Jaz!?
—¿?: ¿Eh...? Lo siento, te confundes. Yo solo venía a buscar a Sam.
—Mateo: A-Ah... perdón... Solo... tengo hambre.
—¿?: Puedes acompañarme al comedor y comemos algo. Me llamo...
Sí, sí, pero... ¿si voy con ella conseguiría comida? No creo... Es una por alumno. Y sería vergonzoso quitarle la comida del plato a una chica... y sería aún más vergonzoso pedirle que me comprara una barrita de granola.
—¿?: ¿De verdad te sientes bien? Estás rojo como un tomate.
Me puse recto de inmediato, negando con las manos.
—Mateo: ¡Tranquila, estoy bien! Solo... solo necesito... descansar y... sí, eso. Gracias por la ayuda. Adiós.
Después de pensarlo mucho, decidí arriesgarme.
Ir a mi habitación.
Quizás Izack ya no estaba ahí a esta hora, pero...
—Mateo: ...Maldita sea... no tengo mis llaves.
Así que... ya no tengo más lugares a donde ir.
Probablemente, si Izack no está aquí, esté con Alex o con Jazmín.
¿Y ahora qué?
De verdad tengo hambre...
Podría buscar a Sam en el consejo estudiantil, pero Madelyne...
Agh.
Solo pensarlo me hizo temblar.
No quiero estar cerca de Madelyne ni aunque me paguen por ello...
—Daniel: ¿Izack? ¿Qué haces aquí?
—Mateo: ¡D-Daniel! ¡Oh, por Dios! ¡Estoy tan feliz por verte!
—Daniel: Ajam... ¿Y qué te pasó? Además, ¿qué le pasó a tu ropa?
—Mateo: Eh... nada. Estaba con Jazmín y me ensucié con algo. Me tuve que cambiar. ¡Ese no es el punto!
—Daniel: Ajam... y yo escupo fuego.
...
—Mateo: Espera... ¿cómo que no? Eres un híbrido de dragón y se supone que sí, entonces... ¿sí me crees, no?
—Daniel: ¡Nosotros no hacemos eso! ¡Quemaría nuestros interiores, Izack, por favor! ¿Olvidaste tus llaves, no?
—Mateo: E-Eh... sí... y ahora... tengo hambre... mucha hambre.
Daniel suspiró, negando con la cabeza.
—Daniel: Cosas de lobos. Podrías morirte de hambre, pero hasta el próximo receso en la cafetería no te quieren dar comida de nuevo.
—Mateo: ¡Sii!
Daniel me dio una palmada en el hombro.
—Daniel: Vamos, Izzy. Vamos a conseguir algo de comer.
—Mateo (bajito): No me digas así...
—Daniel: Ajam. Vamos antes de que inicien las clases y Madelyne venga a matarnos.
Perspectiva de Izack:
¿Dónde me escondería si fuera yo?
No conozco tanto del internado, así que solo había dos opciones:
El cuarto de Alex.
El cuarto de Jazmín.
El de Ariel no porque... no. Ese piso había visto mejores días.
Ya había descartado mis dos opciones, así que quizás... quizás Mateo estaba con Ariel.
Toqué la puerta con miedo de molestar a Ariel mientras descansaba.
¿Y si Mateo sí había decidido molestarlo?
Después de un momento, Ariel me abrió la puerta, restregándose los ojos.
—Ariel: ¿Y este milagro? Mira, Izack, sé que me amas, ¿pero buscarme hasta mi cuarto? Eso ya es pasado, eh. Si quieres, te firmo un autógrafo.
—Izack: ¡Claro que no!
Ariel negó con la cabeza y me arrastró del brazo hacia su cuarto.
—Izack: ¡A-Agh! ¡Espérate! ¡Y-yo no quería...!
—Ariel: ¿Ajá? ¿Y a qué viniste? En teoría, Alex dijo que vendría a quedarse conmigo.
—Izack: ¿Eh? ¿Cuándo dijo eso? ¿Ustedes dos sin mí? ¿¡Por qué se van a quedar so—!?
—Ariel: Wow, wow... detente. Primero que nada... ¿a qué viniste?
Ya sabía que Mateo no estaba aquí... Ariel no parecía haberlo visto antes... Necesito una excusa... Ahhh...
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Editado: 17.08.2026