Miro hacia el cielo, nunca antes lo había visto tan azul como lo es en este lugar. La frescura que recorre mi cuerpo junto con la sensación del pasto que toca cada ángulo de mi piel, me hace tener una sensación de nostalgia que invade mi pecho, como si lo extrañara. Me cuestiono si en realidad estoy extrañando algo que jamás había tenido la oportunidad de sentir.
Doy un suspiro y mientras siento como el aire llena mis pulmones voy cerrando los ojos para dejarme llevar por el momento. Tanta paz abruma mis sentidos y desde hace mucho tiempo dejé de saber cómo procesarla. Solo dejate llevar –pensé–.
Sin embargo, una extraña voz en las lejanías irrumpe mi pequeño momento.
–Si los pájaros hablaran, muchacho, todo esto sería tan distinto tanto para mi como para ustedes. A decir verdad llevo años sin recibir visitantes y menos si aparecen en medio del lago Unstal. Je-je. Qué puedo decir, bienvenidos… —Se toma unos segundos para analizar la situación y darse cuenta que Lyra está desactivada—. a mi humilde lugar.
–Permíteme presentarme, soy Klos. —Extiende ambas, ayudándome a levantar—. Ven muchacho, ayudemos a esta pequeña robot a volver a la vida, pero mientras tanto, tendrás que aguantar unas cuantas historias de este viejo.
Con la compañía del viento, de Klos y el pasto siendo golpeado con tal delicadeza, hace que el paisaje se vuelva una sinfonía sin fin, escucho con tal ímpetu lo que el viejo me dice, que por instantes el tiempo parece haberse detenido y el peso de Lyra sobre mis hombros deja de ser una carga.
—Aún recuerdo cuando no existía nada de esas absurdeces electrónicas ni aparatos extraños como lo es Ever.AI . Siempre me ha parecido absurdo como algo tan artificial ha modificado de tal manera las mentes de todas las personas en este miserable mundo. Aunque bueno, sé lo que estás pensando. Yo también he sido un consumidor del internet y he caído múltiples veces en sus encantos, pero en mi comunidad, nunca llegó el veneno que tú tienes. El intranet, es lo que siempre hemos utilizado y lo único que logró quedarse de manera permanente entre nuestra sociedad. Este “Net” son las bases de lo que destronaría a la humanidad. Hecho de menos la vida que antes tenía... —Su voz se pierde entre sus recuerdos—. ¿Sabes?, solía ser un investigador el cual cooperó con la creación de Ever. Todos en el equipo creíamos que esto iba a ser la tercera revolución tecnológica en la historia de la humanidad, lástima que estábamos tan equivocados.
—Sabes, solía recibir visitas de un joven intrépido así como tú, era una persona maravillosa y espectacular. Desde que mi señora había fallecido, él era el único motivo por el cual seguía con vida. Pero hubo una vez en la que jamás volvió, y todo por ese maldito Ever.AI.
No fue hasta escucharlo que me di cuenta lo tan desperdiciada que ha estado siendo mi vida. —Pensé—.
—Bueno, señorito. Parece que hemos llegado al lugar correcto —Ríe—.
El lugar parecía de otra época, el tiempo le había pasado factura que se podía ver como las memorias y recuerdos de aquel viejo habían moldeado tal lugar. Se siente un aroma inusual, algo que en años no había experimentado, pero, no sabría decir el qué. Por instinto, descargo a Lyra sobre lo que parecía ser una hamaca, las había llegado a ver en internet, pero jamás pensé ver una en persona.
Observo con detenimiento cada rincón del lugar. Al principio todo parece confuso, pero luego de tomarme el suficiente tiempo para analizar todo, algo en mí se ilumina. He estado aquí antes. —Pensé.—
Sí, definitivamente sí, recuerdo bien este lugar. Recuerdo de manera difusa las veces que íbamos de viaje fuera de la ciudad hacia el campo, con los mismos pastos tan verdes, frondosos y brillantes como los que alberga… Okampia. Era felíz sin saberlo, tenía todo lo que un niño podía necesitar y solo es ahora que logro valorar lo que ya no es posible tener. Esta cabaña, es igual de peligrosa que EVER.AI. Mi madre solía decirme que estas paredes tenían la capacidad de hablar y escuchar. Después de todo lo que he visto, le creo rotundamente. Sin embargo, hay algo que no me deja tranquilo y es saber en realidad quién es Klos.
No recuerdo con exactitud si tenía abuelos, o siquiera si tenía una familia. Solo recuerdo que una persona me acompaña en las reminiscencias de mis recuerdos. Quizás solo estoy imaginando cosas y alterando la realidad para protegerme de algo que no recuerdo.
Así que me aferro de valor, suspiro profundamente y arrojo la pregunta que ha estado acompañándome desde que Klos me extendió la mano. Aquella mano que al tocar mi piel se me hizo familiar, sospechosamente familiar.
—Dime la verdad, Klos. ¿Quién eres?, ¿Por qué decidiste ayudarnos?.
—¿Aún no eres capaz de recordar quien soy, hijo?
—No, no puedo recordar, Klos. Necesito que me digas, no recuerdo nada de mi pasado ni quién soy con exactitud.
—Qué triste es escucharte decir eso hijo. Yo, soy tu abuelo, el abuelo Klos, que tanto amabas visitar. Pero que un día dejaste de hacerlo porque el mundo se sumió en el caos más grande jamás presenciado hasta la fecha. Ven, será mejor que ella te cuente en verdad quién eres. —Apunta a Lyra—.
Klos gira el cuerpo de Lyra para que esta quede boca abajo. Comienza a inspeccionarla en búsqueda de algo que no logro comprender el qué, pero al cabo de unos minutos presiona un botón que está situado detrás del lóbulo de su oreja. Una recamara pequeña se abre. Trato de identificar qué entrada es, pero es demasiado antigua como para reconocerla a simple vista.