El Internet Muerto

Capítulo 7: Un pasado olvidado

Pasé la noche en vela, no pude dormir. Mis pensamientos me están atormentando, siento que no pertenezco a este mundo, que no sé quién soy. No logro procesar el hecho de que todo haya sido una ilusión desde un comienzo. Lyra parecía tan real, tan única, tan maravillosa, si llegué a pensar que podía por fin tener a alguien en mi vida, acompañándome hasta que mi vejez me hiciera padecer. Pero ahora, ahora que sé que Lyra es mi abuela, mi corazón simplemente se ha bloqueado para siempre, ya no puedo creer, ya no puedo confiar. Solo tengo heridas, heridas que jamás pensé tener pero si pienso mantener. A mi izquierda, puedo escuchar como suavemente el ruido de los pájaros robots despiertan, indicando el despertar de un nuevo día. Para mi, la señal de que debo reproducir el CD de una vez por todas.

Antes de dormir lo había insertado en su ranura correspondiente, todo para que no se me perdiera ni dañara. Ahora, que estoy a tan solo un click de saber la verdad, no me siento capaz de hacerlo. Así que prefiero retirarlo por unos instantes y nuevamente contemplarlo, admirar a tal lujo de detalle que su iridiscente diseño me absorba por completo. Que no quede ningún otro pensamiento que el de su belleza. Lo acaricio con mis manos, mis dedos sienten cada uno de sus detalles en la más mínima expresión, su suave borde es lo suficientemente delgado como para hacer cortar mis huella dactilares hasta el punto de hacerme sangrar. No me exalto, estoy tan atrapado venerando su belleza que no puedo pensar de manera adecuada. El solo hecho de saber que en esta cosa redonda está todo lo que necesito saber, me abruma, pero a la vez me tranquiliza. Paso así unos cuantos minutos o quizás horas, no sabría decir. Hasta que una nube cubre el cielo y con ello, la luz del sol hace que el disco deje de brillar y por fin quede libre de sus encantos. Ahora sí, había llegado la hora de saber quién soy.

Inserto nuevamente el disco y presiono el botón con mi dedo índice, dejando un poco de sangre en el acto, pero no le tomo importancia. En él, hay cientos de videos, fotos, documentos, cada uno ordenado de manera ascendente, pero lo que más me llama la atención es un video cuyo origen viene siendo de hace 18 años, el primero de todos los archivos.

Reproduzco el video.

Quedo atónito con lo que estoy viendo, el paisaje, el ambiente, el lugar, todo es tan único en el proceso que un sentimiento de nostalgia invade todo mi cuerpo. Recuerdo ahora quien soy y quien solía ser, un joven lleno de esperanza y de oportunidades, con ganas de comerse al mundo entero con sus invenciones y así mismo, lo creía mi madre, por lo que puedo ver. Las lágrimas cubren mis pómulos al saber que nunca más volveré a verla, estoy solo en este mundo…

El video continúa hasta que de un momento a otro, este empieza a corromperse de manera abrupta y en la pantalla aparece Orven, cubierto de sangre, siendo atravesado por miles de cables de los cuales pareciera que le están inyectando algo en su cuerpo. Lo está siendo, está resplandeciendo.

Un pitido rompe el silencio del lugar por completo para acto seguido reproducir una nota voz.

—Investigador Klos, le presentamos al soldado O. Él se encargará a partir de ahora de todos los hallazgos e investigaciones pertinentes al proyecto Ever. Cualquier anomalía frente al proyecto, deberá ser informada inmediatamente. De lo contrario, se tomarán medidas severamente correctivas al respecto—.

Se escuchan pasos, como si los demás soldados se estuvieran retirando.

—Así como lo escuchaste, Investigador Klos. Ahora soy el jefe a cargo de este proyecto. Y por consiguiente, quedas relegado del proyecto. No necesitamos en el equipo gente tan humana y tan preocupada por el bienestar de la humanidad, tu perfil hace rato ha dejado de encajar en las necesidades del equipo y, por si lo has olvidado, Ever ha sido planeada como la última herramienta de control, tan adictiva, tan estimulante, tan pura, que no quedará ningún rastro de la soberanía humana hasta entonces; pero tus acciones no han hecho nada más que estorbar nuestros avances—.

—No, no puedo permitir esto. Esto va más allá de cualquier interés político o comercial, permitir que esto salga a la luz en el estado en el que está, solo hará que la sociedad entre en decli…—.

De repente las voces cesan y con ello, un forcejeo se escucha en el fondo. La grabación de voz termina.

El CD por si solo se eyecta de mi reloj, destruyéndose en el proceso. En ese mismo instante, me llega una nueva notificación, es una ubicación, pareciera ser que algo o alguien desea que vaya. No me queda otra opción, el tiempo se agota.

Empaco las pocas cosas que tengo, lo que me podría servir en el camino. Mientras reviso mis pertenencias, no puedo sacarme de la mente lo que acabo de ver o de escuchar, no llego a comprender en su totalidad en qué me estoy metiendo. Decido simplemente tratar de ignorar mis pensamientos y emprender rumbo hacia donde se me había indicado. Está a tan solo unos cuantos kilómetros de mi ubicación actual. Supongo que en unas cuantas horas habré llegado.

Algo de lo que no me había percatado, es que a diferencia de Nox Viridis o Nemoris. Dravos está completamente desolada, no quedan vestigios de humanidad, no hay gente, robots o ruído. Solamente silencio, un silencio tan desgarrador que no me deja caminar en paz, la naturaleza de manera vertiginosa ha vuelto a reclamar lo que es suyo, los edificios están completos de maleza, raíces y enredaderas, causando que todo a mi alrededor sea más verde que como lo solía ser en los viejos de gran prosperidad, una selva de cemento, esto me inquieta de una manera que hace que esté en constante alerta, expectante a que cualquier peligro esté acechándome. Y aunque sorprendente me parezca, ninguna amenaza ocurrió.




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