El Jaque Mate del Fantasma: El Código Obsidia

La Boda del Siglo

Capítulo 1

La guerra había terminado.

Por primera vez en años.

No había disparos.

No había explosiones.

No había enemigos esperando en las sombras.

Solo paz.

Una paz que Aleksei Volkov-Moretti había ganado con sangre.

La isla privada de los Volkov-Moretti se encontraba completamente iluminada.

Miles de luces adornaban los jardines.

Fuentes de mármol brillaban bajo la luna.

Guardias de élite vigilaban discretamente cada rincón.

No porque existiera una amenaza.

Sino porque aquella noche sería recordada para siempre.

La noche de la boda.

En el centro de la isla se alzaba una enorme catedral gótica.

Construida décadas atrás por la familia Moretti.

Sus vitrales coloreaban el interior con tonos dorados y azules.

Las enormes columnas parecían tocar el cielo.

Y dentro.

Se encontraba reunida la realeza del mundo criminal.

Líderes de Rusia.

Italia.

Japón.

Estados Unidos.

Latinoamérica.

Europa Oriental.

Hombres y mujeres que antes habían sido enemigos.

Ahora habían venido como invitados.

Porque aquella noche pertenecía al Fantasma.

En una sala privada.

Aleksei observaba su reflejo.

Vestía un elegante traje negro.

Todo estaba perfecto.

Pero aun así.

Parecía incómodo.

Viktor soltó una pequeña risa.

—Has enfrentado ejércitos enteros.

Aleksei lo miró.

—Lo sé.

—Has derrotado a organizaciones de todo el planeta.

—También lo sé.

—Entonces explícame por qué estás más nervioso ahora.

El silencio duró varios segundos.

—Porque esta vez sí importa.

Viktor comenzó a reír.

Y por primera vez en mucho tiempo.

Aleksei también sonrió.

Mientras tanto.

En otra parte de la catedral.

Danna terminaba de prepararse.

Anastasia acomodó cuidadosamente el velo.

Y cuando terminó.

Se quedó inmóvil.

—¿Qué pasa?

Preguntó Danna.

Anastasia sonrió.

Pero tenía lágrimas en los ojos.

—Nada.

—Mentirosa.

Las dos comenzaron a reír.

—Solo estaba pensando.

—¿En qué?

Anastasia tomó la mano de Danna.

—En lo orgullosa que estaría mamá.

El silencio llenó la habitación.

Danna apretó suavemente su mano.

—Y tu padre también.

Anastasia asintió.

Porque sabía que era verdad.

Mikhail Volkov habría amado aquella noche.

Finalmente.

Las campanas comenzaron a sonar.

Era hora.

Los invitados tomaron sus lugares.

La música comenzó.

Y Aleksei avanzó por el pasillo principal.

Todos los presentes se pusieron de pie.

No por obligación.

Por respeto.

Porque estaban observando al hombre que había sobrevivido a una guerra mundial.

Pero entonces ocurrió algo extraño.

Cuando las puertas se abrieron.

Aleksei olvidó completamente a los invitados.

Olvidó el imperio.

Olvidó el poder.

Porque vio a Danna.

Y durante unos segundos.

Nada más existió.

Ella avanzó lentamente.

Hermosa.

Elegante.

Y sonriendo.

Aquella sonrisa que había permanecido a su lado durante las peores noches de su vida.

Cuando llegó frente a él.

Ambos permanecieron en silencio.

Hasta que Danna habló en voz baja.

—Hola.

Aleksei sonrió.

—Hola.

Anastasia rodó los ojos.

—Llevan años juntos y siguen actuando así.

Algunas risas recorrieron la catedral.

La ceremonia comenzó.

Las palabras del sacerdote apenas parecían llegar a sus oídos.

Porque para ambos solo existía una persona.

Cuando llegó el momento de los votos.

El silencio fue absoluto.

Aleksei tomó las manos de Danna.

—Pasé años creyendo que el poder era lo más importante.

La observó directamente a los ojos.

—Luego te conocí.

Danna sonrió.

Y algunas lágrimas aparecieron.

—Y descubrí que no importa cuántos imperios construya.

—Mi verdadero hogar siempre serás tú.

Incluso Viktor tuvo que mirar hacia otro lado para ocultar la emoción.

Cuando llegó el turno de Danna.

Ella respiró profundamente.

—Tú me enseñaste que la familia no se hereda.




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