El Jaque Mate del Fantasma: El Código Obsidia

La Reina y el Fantasma

Capítulo 2

La celebración continuó hasta el amanecer.

La isla entera parecía vivir un sueño.

Música.

Luces.

Risas.

Por una noche.

No existieron guerras.

No existieron enemigos.

No existió Obsidiana.

Solo existió la felicidad.

Aleksei y Danna caminaron entre los invitados.

Recibiendo felicitaciones.

Escuchando historias.

Tomando fotografías.

Y por primera vez en años.

Aleksei parecía relajado.

Algo tan extraño que Anastasia no pudo evitar comentarlo.

—Creo que está roto.

Danna soltó una carcajada.

—¿Por qué?

—Porque lleva tres horas sin amenazar a nadie.

Viktor casi se atragantó con su bebida.

Incluso Aleksei tuvo que reír.

—Disfruta el momento.

Le dijo Anastasia.

—Probablemente sea la única vez que lo veremos comportarse como una persona normal.

La fiesta continuó.

Hasta que finalmente los invitados comenzaron a retirarse.

Uno por uno.

Los líderes mundiales abandonaron la isla.

Pero antes de partir.

Muchos hicieron algo inesperado.

Se acercaron personalmente a Aleksei.

No para hablar de negocios.

No para negociar alianzas.

Solo para mostrar respeto.

Porque después de la Guerra Global.

El Fantasma ya era una leyenda.

Cuando el último helicóptero desapareció en el horizonte.

La isla quedó en silencio.

Por primera vez.

Completamente en silencio.

Aleksei observó el mar.

Danna apareció a su lado.

—¿En qué piensas?

—En nada.

Ella levantó una ceja.

—Mentiroso.

Aleksei sonrió.

—Estoy pensando que todo salió bien.

—¿Y eso te preocupa?

—Un poco.

Danna comenzó a reír.

Porque conocía perfectamente a su esposo.

Cuando todo iba demasiado bien.

El Fantasma siempre sospechaba algo.

Ella tomó su mano.

—La guerra terminó.

—Lo sé.

—Obsidiana desapareció.

—Lo sé.

—Y estamos casados.

Aleksei la observó.

—Eso sigue pareciéndome extraño.

—¿Qué parte?

—La de estar casado contigo.

Danna fingió indignarse.

—¿Y eso qué significa?

—Que sigues siendo demasiado buena para mí.

Esta vez fue ella quien guardó silencio.

Porque aquellas palabras eran completamente sinceras.

Y por eso significaban tanto.

Más tarde.

En la mansión temporal de la isla.

Anastasia y Viktor observaban los preparativos del viaje.

—Mañana parten al Caribe.

Dijo Viktor.

—Se lo merecen.

Respondió Anastasia.

El anciano sonrió.

—Tu hermano jamás se tomó vacaciones.

—¿Y ahora?

—Ahora tiene una esposa que lo obliga.

Ambos comenzaron a reír.

Mientras tanto.

Danna terminaba de organizar el equipaje.

Cuando una sombra apareció detrás de ella.

—¿Qué haces?

Preguntó Aleksei.

—Preparando la luna de miel.

—Ya tenemos empleados para eso.

—Y aun así quiero hacerlo yo.

Aleksei la observó durante unos segundos.

Luego se acercó.

Y la abrazó.

—Gracias.

Danna parpadeó sorprendida.

—¿Por qué?

—Por quedarte.

Ella sonrió.

—Nunca pensé irme.

Aleksei apoyó la frente contra la de ella.

Y por unos segundos.

Todo quedó en silencio.

Sin guerras.

Sin enemigos.

Sin responsabilidades.

Solo ellos.

Sin embargo.

Muy lejos de la isla.

En una instalación desconocida.

Varias pantallas mostraban información sobre los Volkov-Moretti.

Rutas.

Propiedades.

Contactos.

Una figura permanecía sentada frente a ellas.

Observando.

Analizando.

Esperando.

Un hombre se acercó.

—El objetivo ha contraído matrimonio.

La figura no respondió.

—¿Iniciamos la operación?

Silencio.

Luego.

Una voz tranquila.

Fría.

Calculadora.

—Todavía no.

—¿Por qué?

La figura observó una fotografía de Aleksei y Danna saliendo de la catedral.

—Porque primero quiero que sean felices.




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