El Jaque Mate del Fantasma: El Código Obsidia

Luna de Miel en el Paraíso

Capítulo 3

El Caribe los recibió con un cielo azul infinito.

El mar parecía una extensión de cristal.

Las olas golpeaban suavemente la arena blanca.

Y por primera vez en muchos años…

Aleksei Volkov-Moretti no tenía reuniones.

No tenía guerras.

No tenía enemigos que perseguir.

Solo tenía a Danna.

La villa privada donde se hospedaban estaba construida sobre una pequeña isla exclusiva.

Alejada de todo.

Protegida discretamente por seguridad del imperio.

Aunque Danna había impuesto una condición.

—Nada de trabajo.

Aleksei había aceptado.

Y exactamente doce horas después ya estaba revisando informes.

—Aleksei.

La voz de Danna resonó detrás de él.

El Fantasma levantó lentamente la mirada.

Ella estaba cruzada de brazos.

—¿Qué haces?

—Nada.

Danna observó la tableta electrónica.

—¿Eso son reportes financieros?

—Tal vez.

—¿Y eso parece una luna de miel para ti?

Aleksei reflexionó unos segundos.

—Bueno…

—No termines esa frase.

Danna le arrebató la tableta.

Y la lanzó sobre un sofá.

—Prohibido trabajar.

—Sí, señora.

Ella sonrió victoriosa.

Y él no tuvo más remedio que rendirse.

Las siguientes semanas fueron las más tranquilas de sus vidas.

Nadaron.

Exploraron playas.

Viajaron en yate.

Incluso hicieron cosas que ninguno había imaginado años atrás.

Como caminar sin escoltas visibles.

O simplemente sentarse a contemplar el atardecer.

Una noche.

Mientras observaban el océano desde la terraza.

Danna apoyó la cabeza sobre el hombro de Aleksei.

—¿Te arrepientes de algo?

Preguntó.

Aleksei permaneció pensativo.

—Sí.

Ella levantó una ceja.

—¿De qué?

—De no haberte conocido antes.

Danna soltó una pequeña risa.

—Eso fue sorprendentemente romántico.

—No te acostumbres.

—Demasiado tarde.

Los dos comenzaron a reír.

Y por unos minutos.

El mundo desapareció.

Semanas después.

Llegó el momento de regresar.

La luna de miel estaba terminando.

Y el imperio los esperaba.

Sin embargo.

Aquella misma mañana.

Danna se encontraba en silencio.

Extrañamente silenciosa.

Aleksei lo notó de inmediato.

—¿Qué ocurre?

Ella dudó unos segundos.

Luego sonrió.

—Creo que debemos visitar un médico cuando regresemos.

El Fantasma la observó.

—¿Por qué?

Danna tomó lentamente su mano.

Y la colocó sobre su abdomen.

Por un momento.

Aleksei no entendió.

Luego sus ojos se abrieron lentamente.

—¿Danna…?

Ella asintió.

Y una lágrima de felicidad apareció en su rostro.

—Creo que vamos a ser padres.

El silencio fue absoluto.

Porque durante toda su vida.

Aleksei había sabido cómo reaccionar ante guerras.

Ante asesinatos.

Ante conspiraciones.

Pero no ante aquello.

—¿Aleksei?

El hombre seguía inmóvil.

—¿Estás bien?

—Creo que sí.

—¿Crees?

—No estoy seguro.

Danna comenzó a reír.

Y entonces ocurrió algo que casi nadie había visto jamás.

Aleksei sonrió como un niño.

Una sonrisa genuina.

Completa.

Feliz.

La felicidad más pura de toda su vida.

Cuando regresaron a la mansión principal semanas después.

Anastasia los recibió en la entrada.

—¿Qué tal la luna de miel?

Danna miró a Aleksei.

Luego volvió a mirar a Anastasia.

Y sonrió.

—Vas a ser tía.

El grito de Anastasia se escuchó por toda la propiedad.

Incluso Viktor apareció alarmado.

—¿Qué sucedió?

Anastasia prácticamente se lanzó sobre él.

—¡Voy a ser tía!

El anciano quedó inmóvil.

Luego sus ojos comenzaron a humedecerse.

Porque había visto crecer a aquella familia.

Y ahora estaba presenciando el inicio de una nueva generación.

Aquella noche.

La mansión celebró.

Por primera vez en mucho tiempo.

Las risas llenaron cada rincón.

Pero muy lejos de allí.

En una instalación desconocida.




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