El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

Fuego en el Pacífico

Capítulo 6

La lealtad tenía un precio.

Y la traición también.

Después de descubrir la verdad sobre Leonid, Aleksei tomó una decisión inmediata.

Encontraría a su hijo.

No solo porque era lo correcto.

Sino porque cada cadena que el enemigo utilizaba para controlar personas era una oportunidad para destruirlo.

Dos días después.

La sala de estrategia volvió a llenarse de actividad.

Los analistas habían seguido el rastro dejado por los captores.

Transferencias.

Llamadas.

Rutas marítimas.

Todo conducía al mismo lugar.

Una pequeña isla privada en el Pacífico.

—No aparece en los registros oficiales.

Informó uno de los especialistas.

—Pero varias organizaciones la utilizan para reuniones clandestinas.

Aleksei observó las imágenes satelitales.

Instalaciones modernas.

Muelles privados.

Seguridad armada.

No era una prisión.

Era una fortaleza.

—¿El hijo de Leonid está allí?

Preguntó Anastasia.

—No lo sabemos.

Respondió Aleksei.

—Pero encontraremos la respuesta.

La operación comenzó aquella misma noche.

Equipos especiales fueron movilizados.

Barcos.

Aviones.

Recursos de inteligencia.

Pero mientras los preparativos avanzaban…

Una noticia inesperada llegó desde Asia.

Dos facciones criminales habían iniciado un conflicto abierto.

Una guerra que amenazaba con extenderse rápidamente.

—¿Qué tiene que ver eso con nosotros?

Preguntó Anastasia.

Aleksei estudió los informes.

Y algo llamó su atención.

Las armas utilizadas por ambos bandos provenían del mismo proveedor.

Un proveedor vinculado a la alianza internacional.

Entonces sonrió.

Aquella sonrisa que aparecía cuando encontraba una oportunidad.

—Esto no es un accidente.

—¿Qué significa?

Preguntó Viktor.

—Significa que alguien está provocando guerras internas.

La sala quedó en silencio.

Porque era una estrategia brillante.

Mientras las organizaciones peleaban entre sí…

La alianza podía fortalecerse.

Pero también significaba algo más.

Una debilidad.

—Si ellos pueden provocar conflictos…

Nosotros también.

Anastasia comprendió inmediatamente.

—Quieres usar sus propias tácticas.

—Exactamente.

Mientras el equipo preparaba el rescate del hijo de Leonid…

Aleksei comenzó a mover otras piezas.

Información filtrada.

Rumores cuidadosamente colocados.

Documentos enviados a las personas correctas.

Nada espectacular.

Nada evidente.

Solo pequeñas grietas.

Pero las guerras más grandes a menudo comenzaban con cosas pequeñas.

Mientras tanto.

Danna observaba todo desde la sala de estrategia.

Era la primera vez que veía a Aleksei operar en múltiples frentes al mismo tiempo.

Rescates.

Espionaje.

Finanzas.

Manipulación de información.

Y todo parecía ocurrir simultáneamente.

—¿Cómo hace esto?

Preguntó en voz baja.

Viktor sonrió.

—Lleva haciéndolo desde niño.

—Es imposible pensar en tantas cosas a la vez.

—Por eso lo llaman el Fantasma.

Danna observó a Aleksei.

Y comprendió algo.

La mayoría de las personas luchaban una batalla.

Aleksei luchaba diez.

Y aun así encontraba tiempo para preocuparse por su familia.

Aquello la hizo admirarlo todavía más.

Horas después.

La operación en el Pacífico comenzó.

Los equipos del imperio se acercaron a la isla bajo la oscuridad de la noche.

El mar estaba en calma.

Demasiado en calma.

Aleksei observaba las imágenes en tiempo real desde el centro de mando.

Todo parecía ir según lo planeado.

Hasta que una alarma apareció en la pantalla.

—¡Movimiento enemigo!

Las cámaras mostraron vehículos armados llegando a la isla.

Muchos vehículos.

Demasiados.

Anastasia frunció el ceño.

—¿Nos descubrieron?

Aleksei observó las imágenes durante varios segundos.

Y entonces negó.

—No.

—¿Entonces qué ocurre?

Sus ojos se estrecharon.

—Ellos también están cazando algo.

La respuesta dejó a todos confundidos.

Porque significaba que había otra operación en marcha.

Otra agenda.

Otro jugador moviendo piezas.

Y por primera vez…

Dos cazadores estaban a punto de encontrarse en el mismo campo de batalla.

Lejos de allí.

En una embarcación que avanzaba hacia la isla.

Una figura observaba el horizonte.




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