El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

El Fantasma en Movimiento

Capítulo 7

La isla apareció entre la oscuridad como una sombra en medio del océano.

Dos operaciones diferentes.

Dos cazadores diferentes.

Y un mismo destino.

Nadie sabía cómo terminaría aquella noche.

Pero Aleksei estaba seguro de una cosa.

Algo importante estaba a punto de suceder.

—Informe.

Las pantallas mostraron imágenes en tiempo real.

Los equipos del Imperio Volkov-Moretti ya habían llegado a las inmediaciones de la isla.

Al mismo tiempo, otro grupo armado se acercaba desde el lado opuesto.

—Siguen avanzando.

—¿Identificación?

—Negativa.

—¿Banderas?

—Ninguna.

Aleksei permaneció en silencio.

Eso no le gustaba.

Los verdaderos profesionales rara vez mostraban quiénes eran.

Y aquellos hombres parecían demasiado disciplinados para ser simples mercenarios.

—Mantengan las posiciones.

—¿No vamos a intervenir?

Preguntó Anastasia.

—Todavía no.

Porque antes de atacar…

Quería entender el tablero.

Mientras tanto.

En la isla.

Los guardias comenzaron a notar movimientos extraños.

Primero desaparecieron las cámaras.

Luego las comunicaciones.

Después las luces.

El complejo quedó sumido en la oscuridad.

Y el pánico comenzó a extenderse.

—¿Qué demonios está pasando?

Nadie tenía respuestas.

Porque alguien estaba infiltrándose.

Y no eran los hombres de Aleksei.

Desde la sala de mando.

Uno de los analistas amplió una imagen térmica.

Varias figuras avanzaban por el complejo.

Rápidas.

Silenciosas.

Perfectamente coordinadas.

—Son buenos.

Murmuró Viktor.

—Demasiado buenos.

Respondió Aleksei.

Aquello confirmó sus sospechas.

No estaban viendo una organización común.

Estaban viendo una fuerza de élite.

Minutos después.

Llegó la noticia que todos esperaban.

—Encontramos al rehén.

La sala se quedó inmóvil.

—¿Está vivo?

—Sí.

Leonid, que observaba desde una sala segura, cerró los ojos.

Por primera vez en años…

Tuvo esperanza.

Pero la tranquilidad duró poco.

Otra alerta apareció.

—Tenemos contacto.

Las cámaras mostraron a los desconocidos llegando exactamente al mismo edificio donde estaba el hijo de Leonid.

El silencio cayó sobre la sala.

Ya no era una coincidencia.

Ambos grupos buscaban lo mismo.

—¿Qué hacemos?

Preguntó Anastasia.

Aleksei observó las imágenes.

Pensó durante unos segundos.

Y tomó una decisión.

—Vamos a conocerlos.

Aquella orden sorprendió a todos.

Pero nadie discutió.

Porque cuando Aleksei veía una oportunidad…

Normalmente era porque ya había visto diez movimientos más adelante.

En la isla.

Los equipos del Imperio finalmente avanzaron.

Los hombres desconocidos también.

Y el encuentro ocurrió.

En un largo pasillo iluminado únicamente por luces de emergencia.

Ambos grupos se encontraron frente a frente.

Armas levantadas.

Dedos sobre los gatillos.

Una chispa.

Y comenzaría una masacre.

Pero entonces ocurrió algo inesperado.

Una voz habló desde uno de los comunicadores.

—Bajen las armas.

Los hombres desconocidos se detuvieron.

Los soldados del Imperio también.

Porque aquella voz pertenecía a Aleksei.

Un instante después.

Otra voz respondió desde el lado contrario.

—Interesante.

La voz era tranquila.

Controlada.

Peligrosa.

La misma voz del hombre misterioso de Tokio.

—Así que finalmente hablamos.

La sala de estrategia quedó completamente en silencio.

Por primera vez.

El Fantasma y la figura desconocida estaban frente a frente.

Aunque separados por miles de kilómetros.

—¿Quién eres?

Preguntó Aleksei.

Hubo una breve pausa.

Luego llegó la respuesta.

—Alguien que lleva mucho tiempo observándote.

—Eso no responde mi pregunta.

Una leve risa cruzó la comunicación.

—Y tú no haces preguntas cuya respuesta ya conoces.

Aquello llamó la atención de Aleksei.

Porque aquel hombre hablaba como él.

Pensaba como él.

Y eso lo convertía en alguien extremadamente peligroso.

—¿Por qué buscas al rehén?

Preguntó Aleksei.

—Porque necesito información.

—Yo también.




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