El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

La Trampa de Shanghái

Capítulo 8

La conversación en la isla había terminado.

Pero sus consecuencias apenas comenzaban.

Por primera vez desde el inicio de la guerra global, Aleksei había encontrado a alguien capaz de seguirle el ritmo.

Alguien inteligente.

Alguien paciente.

Alguien peligroso.

Y eso no le gustaba.

Tres días después.

El hijo de Leonid había sido rescatado con éxito.

La noticia devolvió algo de paz a la mansión Volkov-Moretti.

Leonid, destrozado por la culpa y el alivio, juró lealtad absoluta a la familia.

Pero Aleksei ya estaba concentrado en otra cosa.

Shanghái.

Un nuevo informe había llegado durante la madrugada.

Una serie de reuniones clandestinas estaban ocurriendo en los distritos financieros de la ciudad.

Transferencias.

Empresas fantasma.

Cuentas ocultas.

Todo conectado con la alianza internacional.

—Es demasiado limpio.

Dijo Aleksei.

Anastasia observó los documentos.

—¿Eso es malo?

—Es perfecto.

Su mirada se volvió fría.

—Y nada perfecto es natural.

Aquella respuesta dejó pensando a todos.

Porque cuando Aleksei desconfiaba de algo…

Normalmente tenía razón.

Horas después.

Se tomó una decisión.

Aleksei viajaría a Shanghái.

—Sabía que ibas a decir eso.

Suspiró Danna.

—¿Intentarás detenerme?

—No.

Ella sonrió.

—Pero voy contigo.

Anastasia soltó una pequeña carcajada.

Viktor simplemente negó con la cabeza.

Porque ya era evidente.

La Reina del Rey no tenía intención de quedarse atrás.

Dos días más tarde.

Shanghái los recibió con una lluvia ligera.

Rascacielos gigantes.

Calles iluminadas.

Miles de personas moviéndose entre luces de neón.

Pero bajo aquella apariencia moderna…

Se estaba desarrollando una guerra invisible.

La investigación avanzó rápidamente.

Y cuanto más descubrían…

Más extraña se volvía la situación.

Varias compañías realizaban exactamente las mismas operaciones.

Con los mismos horarios.

Con los mismos movimientos.

Con las mismas cantidades.

Era absurdo.

—¿Qué significa?

Preguntó Danna.

Aleksei observó los datos.

Y entonces lo comprendió.

—No están ocultando dinero.

—¿No?

—Están ocultando información.

El silencio cayó sobre la habitación.

Porque aquello era mucho más peligroso.

El dinero podía recuperarse.

La información no.

Esa misma noche.

El equipo local logró interceptar un mensaje cifrado.

Cuando finalmente consiguieron descifrar parte del contenido…

Todos quedaron en silencio.

Porque el mensaje solo contenía tres palabras.

“El Fantasma viene.”

Nada más.

La expresión de Anastasia cambió inmediatamente.

—Nos descubrieron.

—No.

Dijo Aleksei.

—¿No?

—Querían que encontráramos ese mensaje.

La respuesta provocó un silencio incómodo.

Porque significaba algo aterrador.

El enemigo no estaba huyendo.

Lo estaba esperando.

Aquella madrugada.

Mientras la lluvia golpeaba las ventanas de la suite.

Danna encontró a Aleksei observando la ciudad.

—¿No puedes dormir?

—No.

Ella se acercó.

Y permaneció a su lado.

Durante unos segundos ninguno habló.

Hasta que Danna tomó suavemente su mano.

—Vas a ganar.

Aleksei sonrió levemente.

—Eso espero.

—No.

Ella negó.

—Lo harás.

La confianza en su voz era absoluta.

Y por alguna razón…

Aquello valía más que cualquier ejército.

Aleksei la observó.

Porque en un mundo lleno de mentiras…

Ella era una de las pocas certezas que tenía.

Entonces apoyó su frente contra la de ella.

—Gracias.

La guerra volvió a desaparecer durante unos segundos.

Solo existían ellos.

Pero la paz terminó al amanecer.

Una llamada urgente despertó a toda la operación.

—¡Tenemos un problema!

Los analistas aparecieron en la pantalla.

—¿Qué ocurrió?

Preguntó Aleksei.

La respuesta llegó inmediatamente.

—Todas las direcciones que investigamos…

—Están vacías.

El silencio cayó como una losa.

—¿Qué?

—No encontramos nada.

—Ni documentos.

—Ni servidores.

—Ni personas.

Nada.

La sangre de Aleksei se heló.

Porque finalmente comprendió la verdad.

No había descubierto una base enemiga.

Había entrado directamente en una trampa.

Una trampa preparada específicamente para él.

Y mientras observaba los informes…

Su teléfono recibió un mensaje desconocido.

Solo tenía una frase.




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