El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

El Hombre que Sobrevivió

Capítulo 10

Las sirenas resonaban por todo el puerto.

Las aguas de Shanghái estaban iluminadas por las luces de las embarcaciones enemigas.

Más de veinte barcos armados avanzaban directamente hacia las posiciones del Imperio Volkov-Moretti.

Aquello no era una advertencia.

Era una declaración de guerra.

—Distancia.

Preguntó Aleksei.

—Tres minutos.

—¿Fuerza estimada?

—Más de doscientos hombres.

Anastasia soltó un silbido.

—Vinieron preparados.

Aleksei observó el radar.

—No.

Su voz fue tranquila.

—Vinieron desesperados.

La diferencia era enorme.

Porque los hombres preparados luchaban para ganar.

Los desesperados luchaban para sobrevivir.

Y eso significaba que el archivo encontrado era más importante de lo que imaginaban.

—Extraigan toda la información.

—Ya está en proceso.

—Entonces nos vamos.

Los equipos comenzaron la retirada organizada.

Mientras tanto.

Las embarcaciones enemigas seguían acercándose.

Pero cuando llegaron al puerto…

Encontraron algo inesperado.

Nada.

Los hombres del Fantasma ya se habían marchado.

Una vez más.

Había ganado varios movimientos de ventaja.

Horas después.

En una ubicación segura.

Los especialistas comenzaron a analizar el contenido del servidor recuperado.

Miles de archivos.

Miles de nombres.

Miles de operaciones.

Era una mina de información.

Pero entre todos los documentos…

Uno destacó inmediatamente.

Un archivo antiguo.

Muy antiguo.

Con fecha de más de veinte años atrás.

La misma época en la que el padre de Aleksei seguía vivo.

La sala quedó en silencio.

Aleksei abrió el archivo personalmente.

Y lo que encontró dentro hizo que su expresión cambiara.

No era una lista.

No era un informe financiero.

Era una fotografía.

Una fotografía tomada años atrás.

En ella aparecían varios hombres reunidos alrededor de una mesa.

Líderes criminales.

Empresarios.

Políticos.

Y entre ellos…

Estaba su padre.

El silencio se volvió absoluto.

Anastasia se acercó lentamente.

—¿Papá?

Aleksei asintió.

Pero algo más llamó su atención.

Uno de los rostros de la fotografía estaba marcado con una nota.

“Único superviviente.”

Todos intercambiaron miradas.

—¿Qué significa eso?

Preguntó Danna.

Aleksei observó la imagen.

Porque reconocía aquel rostro.

Lo había visto antes.

No personalmente.

Pero sí en documentos.

Y en historias.

Historias que su padre le contó cuando era niño.

—No puede ser.

Murmuró.

—¿Quién es?

Preguntó Anastasia.

Aleksei mantuvo la mirada fija en la fotografía.

—Mikhail Dragunov.

La habitación quedó en silencio.

Incluso Viktor pareció sorprendido.

—Pensé que estaba muerto.

—Yo también.

Respondió Aleksei.

Porque según todos los registros…

Mikhail Dragunov había desaparecido hacía más de quince años.

Sin dejar rastro.

Sin dejar cuerpo.

Sin dejar respuestas.

Y ahora aparecía conectado directamente a Obsidiana.

Aquello cambiaba todo.

Porque Mikhail no era un criminal cualquiera.

Había sido uno de los hombres más cercanos a su padre.

Un aliado.

Un socio.

Un amigo.

O al menos eso parecía.

Esa misma noche.

Danna encontró a Aleksei solo en la biblioteca.

Observaba la vieja fotografía una y otra vez.

Como si intentara encontrar respuestas escondidas entre los rostros.

Ella se acercó lentamente.

—Estás pensando demasiado.

—Probablemente.

Danna tomó asiento a su lado.

—¿Crees que él tuvo algo que ver con la muerte de tu padre?

La pregunta quedó suspendida en el aire.

Aleksei tardó varios segundos en responder.

—No lo sé.

Y esa incertidumbre era lo peor.

Porque durante años había buscado enemigos.

Ahora estaba encontrando fantasmas del pasado.

Y algunos fantasmas eran más peligrosos que cualquier ejército.

Mientras tanto.

En una mansión oculta en algún lugar del mundo.

Un hombre de cabello gris observaba el océano desde una terraza.

Su rostro mostraba las marcas de los años.

Pero sus ojos seguían siendo peligrosos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.