El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

Corazones en Guerra

Capítulo 13

La guerra seguía creciendo.

Nuevos enemigos aparecían.

Nuevos nombres surgían del pasado.

Y cada respuesta parecía traer diez preguntas más.

Pero por primera vez desde el inicio de la temporada…

El problema no estaba en los enemigos.

Estaba dentro de Aleksei.

Durante días apenas había dormido.

Revisaba documentos.

Analizaba informes.

Preparaba operaciones.

Buscaba conexiones entre Obsidiana, Roman Vasiliev y Mikhail Dragunov.

Y cuanto más investigaba…

Más se obsesionaba.

Danna comenzó a notarlo.

Las comidas quedaban intactas.

Las noches se volvían más largas.

Las conversaciones más cortas.

No era porque Aleksei quisiera alejarse.

Era porque estaba cargando el peso del mundo sobre sus hombros.

Una noche.

Danna entró a la sala de estrategia.

Lo encontró solo.

Rodeado de pantallas.

Rodeado de mapas.

Rodeado de guerra.

Pero completamente solo.

—Tienes que descansar.

Dijo ella.

—Después.

—Eso dijiste ayer.

—Y sigo vivo.

Danna no sonrió.

Aquello llamó la atención de Aleksei.

Finalmente levantó la vista.

—¿Qué ocurre?

Ella permaneció en silencio unos segundos.

—Te estoy perdiendo.

Las palabras golpearon más fuerte que cualquier bala.

Porque eran ciertas.

Aleksei abrió la boca.

Pero no encontró una respuesta inmediata.

Danna se acercó.

—Sé que esta guerra es importante.

—Lo es.

—Lo sé.

Ella asintió.

—Pero tú también eres importante.

El silencio llenó la habitación.

Porque nadie le decía eso al Fantasma.

Todos necesitaban algo de él.

Todos esperaban algo de él.

Todos dependían de él.

Pero muy pocas personas se preocupaban por él.

Y Danna era una de ellas.

—No quiero perderte.

Susurró ella.

Aleksei se puso de pie lentamente.

Por primera vez en días…

Se alejó de las pantallas.

Por primera vez en días…

Miró a la mujer que amaba.

Y comprendió algo.

Podía ganar todas las guerras del mundo.

Pero si la perdía a ella…

Seguiría siendo una derrota.

Entonces tomó sus manos.

—Lo siento.

Danna lo observó sorprendida.

Porque Aleksei rara vez pedía perdón.

—Estoy intentando protegerlos.

—Lo sé.

—Pero olvidé algo.

Ella esperó.

—Que también debo estar presente para ustedes.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Danna.

Entonces ella lo abrazó.

Y durante varios segundos…

La guerra desapareció.

Los enemigos desaparecieron.

Las conspiraciones desaparecieron.

Solo quedaron ellos.

Mientras tanto.

En otro continente.

Roman Vasiliev observaba nuevos informes.

Entre ellos había fotografías recientes.

Una de Aleksei.

Otra de Anastasia.

Y otra de Danna.

Roman observó esta última durante varios segundos.

Luego habló.

—Así que ella es la Reina.

Uno de sus hombres asintió.

—Sí.

Roman cerró lentamente la carpeta.

—Entonces entienden mal al Fantasma.

—¿Qué quiere decir?

Una sonrisa fría apareció en su rostro.

—Creen que su imperio es su mayor fortaleza.

Sus ojos se volvieron peligrosos.

—Cuando en realidad…

Su familia lo es.

El hombre comprendió inmediatamente lo que eso significaba.

Y por primera vez pareció preocupado.

Porque si los enemigos descubrían esa verdad…

La guerra estaba a punto de volverse mucho más personal.




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