El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

La Fortaleza Negra

Capítulo 14

La familia era la mayor fortaleza de Aleksei.

Y también su mayor vulnerabilidad.

Mientras Roman Vasiliev observaba las fotografías de Danna y Anastasia, una nueva fase de la guerra comenzaba.

Porque los enemigos ya no estaban estudiando al Fantasma.

Estaban estudiando a las personas que él amaba.

Nueva York.

Dos días después.

Un mensaje urgente llegó a la sala de operaciones.

—Tenemos una ubicación.

Todos levantaron la vista.

Aleksei fue el primero en acercarse a la pantalla.

—Muéstrame.

Un mapa apareció.

Una región aislada.

Montañas.

Bosques.

Y una instalación oculta entre ellos.

—¿Qué es eso?

Preguntó Anastasia.

Uno de los analistas respondió.

—Creemos que es una base de operaciones de Obsidiana.

El silencio cayó inmediatamente.

Porque llevaban meses siguiendo pistas.

Meses persiguiendo fantasmas.

Y por fin tenían algo tangible.

Una ubicación.

Un objetivo.

Una puerta.

—¿Qué tan confiable es la información?

Preguntó Viktor.

—Ochenta y siete por ciento de probabilidad.

Aleksei observó la imagen satelital.

Demasiado aislada.

Demasiado protegida.

Demasiado importante.

Y entonces sonrió.

—La encontramos.

Horas después.

La operación comenzó.

Equipos especiales fueron desplegados.

Drones de reconocimiento.

Satélites.

Agentes infiltrados.

Todo el aparato del Imperio Volkov-Moretti se puso en movimiento.

Mientras tanto.

Danna observaba los preparativos.

Sabía exactamente lo que significaba aquella expresión en el rostro de Aleksei.

Había encontrado una pieza importante.

Y cuando eso ocurría…

Nada podía detenerlo.

Antes de partir.

Ella lo encontró solo en un pasillo.

—Ten cuidado.

Aleksei sonrió.

—Siempre lo tengo.

Danna negó con la cabeza.

—No. Siempre eres inteligente.

Se acercó un poco más.

—Pero no siempre eres cuidadoso.

Aquello provocó una pequeña risa.

Una reacción rara en medio de una guerra.

Entonces Aleksei tomó suavemente su mano.

—Volveré.

—Lo prometiste en Tokio.

—Y sigo pensando cumplirlo.

Ella sonrió.

Pero en el fondo algo le preocupaba.

Porque la guerra estaba cambiando.

Y los enemigos eran cada vez más peligrosos.

Veinticuatro horas después.

Los primeros drones llegaron a la zona objetivo.

Las imágenes comenzaron a transmitirse.

Y todos quedaron sorprendidos.

La instalación era enorme.

Mucho más grande de lo esperado.

Torres de vigilancia.

Sistemas defensivos.

Vehículos blindados.

Centros de comunicación.

Parecía una fortaleza militar.

No una simple base criminal.

—Dios mío.

Murmuró Anastasia.

Aleksei permaneció observando.

Su expresión se volvió más seria.

Porque aquella instalación significaba algo.

Recursos.

Poder.

Organización.

Obsidiana era mucho más grande de lo que habían imaginado.

Uno de los operadores amplió una sección específica.

Y entonces encontraron algo.

Una insignia.

Grabada sobre una pared metálica.

Un símbolo negro.

Circular.

Antiguo.

El mismo símbolo encontrado en varios documentos secretos.

Obsidiana.

La prueba definitiva.

La sala quedó en silencio.

Porque acababan de encontrar la primera fortaleza confirmada de su enemigo.

Aleksei observó la pantalla durante varios segundos.

Luego dio una orden.

—Quiero saber todo.

—¿Todo?

—Quién entra.

—Quién sale.

—Qué protegen.

—Y por qué esa base es tan importante.

Los operadores comenzaron a trabajar inmediatamente.

Sin embargo.

En ese mismo instante.

Muy lejos de allí.

Dentro de la fortaleza.

Un hombre observaba una pantalla.

Y en ella aparecían imágenes de los drones del Imperio.

Uno de sus subordinados se acercó.

—Nos están observando.

El hombre sonrió.

—Lo sé.

—¿Debemos derribarlos?

La respuesta tardó unos segundos.

—No.

—¿Por qué?

El hombre apoyó una mano sobre la mesa.




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