El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

El Fantasma Contraataca

Capítulo 15

La Fortaleza Negra había sido descubierta.

Por primera vez desde el inicio de la guerra global, Aleksei tenía una pieza real del tablero enemigo.

No un rumor.

No una sospecha.

No una pista.

Una fortaleza.

Y con ella…

Una oportunidad.

La sala de estrategia estaba en silencio.

Las imágenes de la Fortaleza Negra ocupaban todas las pantallas.

Anastasia observaba los datos.

Viktor revisaba informes.

Danna permanecía junto a Aleksei.

—¿Cuándo atacamos?

Preguntó Anastasia.

Aleksei negó.

—No vamos a atacar la fortaleza.

Todos lo miraron.

—¿Qué?

—Eso es exactamente lo que esperan.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

—Así que atacaremos otra cosa.

Danna reconoció inmediatamente aquella expresión.

La expresión del Fantasma.

La que aparecía cuando acababa de ver algo que nadie más veía.

—¿Qué encontraste?

Preguntó ella.

Aleksei amplió una imagen.

Una red de rutas apareció en las pantallas.

Rutas marítimas.

Rutas aéreas.

Transferencias financieras.

Comunicaciones.

Todo conectado con la Fortaleza Negra.

—Esta base no es importante por sí misma.

Todos guardaron silencio.

—Es importante porque conecta a toda la alianza.

La comprensión apareció en los rostros de todos.

La fortaleza era el corazón.

Pero Aleksei no iba a atacar el corazón.

Iba a cortar las arterias.

Durante las siguientes semanas comenzó una operación secreta.

La más ambiciosa de toda la guerra.

Cuentas bancarias desaparecieron.

Convoyes fueron interceptados.

Comunicaciones quedaron inutilizadas.

Empresas pantalla quebraron de la noche a la mañana.

Y lo más aterrador.

Nadie sabía quién lo estaba haciendo.

La alianza internacional comenzó a entrar en pánico.

Los líderes discutían entre sí.

Se culpaban mutuamente.

Desconfiaban unos de otros.

Exactamente como Aleksei había planeado.

—Está destruyéndolos sin disparar una bala.

Dijo Viktor.

Danna observó los mapas.

—Está haciendo que se destruyan solos.

Aleksei no respondió.

Porque era verdad.

La mejor victoria era aquella donde el enemigo hacía el trabajo por ti.

Una noche.

Un mensaje urgente llegó desde Europa Oriental.

—Tenemos resultados.

La pantalla mostró una reunión de emergencia de varios líderes criminales.

Los mismos hombres que meses atrás prometían destruir al Fantasma.

Ahora estaban aterrados.

—Nuestros recursos están desapareciendo.

—Alguien está filtrando información.

—Ya no podemos confiar entre nosotros.

La alianza comenzaba a romperse.

Y Aleksei apenas estaba empezando.

Pero su golpe más brillante aún no había llegado.

Tres días después.

Decenas de organizaciones criminales recibieron simultáneamente un archivo anónimo.

Dentro había pruebas.

Transferencias.

Traiciones.

Acuerdos secretos.

Documentos reales.

Y todos apuntaban a un mismo grupo de líderes.

En cuestión de horas.

La paranoia explotó.

Aliados comenzaron a enfrentarse.

Socios rompieron acuerdos.

Comandantes desaparecieron.

El caos se extendió por todo el mundo criminal.

Desde Tokio.

Hasta Nueva York.

Desde Moscú.

Hasta Latinoamérica.

El tablero entero comenzó a arder.

Anastasia observaba las noticias clandestinas.

—Dios mío…

—¿Qué ocurre?

Preguntó Danna.

—Están atacándose entre ellos.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Aleksei.

Exactamente como había previsto.

Porque el Fantasma había comprendido algo que sus enemigos no.

La alianza internacional nunca estuvo unida por lealtad.

Solo por miedo.

Y cuando el miedo desaparecía…

Todo se derrumbaba.

Esa misma noche.

En la Fortaleza Negra.

Los líderes enemigos recibieron informes desesperados.

Millones perdidos.

Operaciones destruidas.

Territorios en disputa.

Todo en apenas unas semanas.

Finalmente uno de ellos golpeó la mesa.

—¡¿Quién está haciendo esto?!

El silencio reinó durante varios segundos.

Hasta que una voz respondió.

—El Fantasma.

Nadie discutió.

Porque todos sabían que era verdad.




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