El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

El Código Obsidiana

Capítulo 17

La caída de Maksim Orlov sacudió al mundo criminal.

Las noticias clandestinas se propagaron por todos los continentes.

Un fundador de la alianza había desaparecido.

Otro líder había sido destruido.

Y una sola sombra aparecía detrás de todo.

El Fantasma.

Pero mientras sus enemigos temían su nombre…

Aleksei estaba concentrado en algo mucho más importante.

El mensaje final.

Las últimas palabras escuchadas antes de la caída de Maksim.

Código Obsidiana.

Durante días.

Analistas.

Hackers.

Especialistas en inteligencia.

Todos intentaron descubrir qué significaba.

Y todos fracasaron.

No existían registros.

No existían archivos.

No existían referencias.

Era como si aquella expresión hubiera sido borrada de la historia.

Lo que la hacía todavía más peligrosa.

—Alguien está ocultándolo.

Dijo Anastasia.

—No.

Respondió Aleksei.

—¿No?

—Alguien está protegiéndolo.

La diferencia era enorme.

Porque los secretos se ocultaban.

Pero las armas se protegían.

Y Aleksei comenzaba a sospechar que el Código Obsidiana era precisamente eso.

Un arma.

Tres días después.

Llegó una pista inesperada.

Uno de los servidores obtenidos durante la operación contra Maksim logró ser descifrado.

Entre miles de documentos apareció una carpeta encriptada.

Su nombre era simple.

OBSIDIANA-01

La sala quedó completamente en silencio.

—Ábranla.

Ordenó Aleksei.

Los especialistas comenzaron a trabajar.

Minutos.

Horas.

Finalmente.

La carpeta se abrió.

Y lo que encontraron dentro hizo que todos se quedaran inmóviles.

No eran cuentas bancarias.

No eran armas.

No eran operaciones.

Era una lista.

Una lista de nombres.

Decenas de nombres.

Cientos.

Miles.

Anastasia frunció el ceño.

—¿Qué estamos viendo?

Uno de los analistas respondió.

Y su voz tembló.

—Agentes.

—¿Agentes?

—Agentes infiltrados.

El silencio cayó como una bomba.

Porque aquellos nombres estaban repartidos por todo el mundo.

Gobiernos.

Empresas.

Fuerzas de seguridad.

Bancos.

Organizaciones internacionales.

Era imposible.

O al menos debería haberlo sido.

Pero allí estaba.

Una red mundial.

Y todos estaban vinculados a Obsidiana.

Danna observó la pantalla.

—¿Cuántos son?

Nadie respondió de inmediato.

Finalmente un especialista habló.

—Miles.

Aquella palabra dejó a todos en silencio.

Miles.

No era una organización criminal.

Era una estructura global.

Mucho más grande de lo que habían imaginado.

Y entonces Aleksei encontró algo.

Un archivo adicional.

Pequeño.

Oculto.

Protegido por múltiples niveles de seguridad.

Lo abrió personalmente.

Dentro había una sola fotografía.

Una imagen antigua.

Tomada años atrás.

En ella aparecían varios hombres reunidos alrededor de una mesa.

Entre ellos.

Su padre.

Mikhail Dragunov.

Y otros rostros desconocidos.

Pero lo que realmente llamó su atención fue una inscripción escrita en la parte inferior.

“Proyecto Obsidiana.”

La sangre se congeló en sus venas.

Porque aquello significaba algo imposible.

Obsidiana existía antes de la muerte de su padre.

Mucho antes.

Quizás incluso décadas antes.

Lo que significaba que toda la guerra actual…

Era apenas una consecuencia.

Una pequeña parte de algo mucho más antiguo.

Mucho más grande.

Esa noche.

Aleksei permaneció solo en la sala de estrategia.

Observando la fotografía.

Buscando respuestas.

Y encontrando más preguntas.

Danna entró en silencio.

No dijo nada.

Simplemente se sentó junto a él.

Durante varios minutos ninguno habló.

Hasta que ella tomó su mano.

—Lo encontraremos.

Aleksei observó la fotografía una vez más.

—Espero que sí.

Porque por primera vez desde que comenzó la guerra…




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