El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

La Noche de los Reyes

Capítulo 19

La Noche de los Reyes.

Durante semanas, aquel nombre había circulado entre susurros.

Mensajes cifrados.

Canales secretos.

Reuniones clandestinas.

Ahora ya no era un rumor.

Era real.

Y por primera vez en la historia del crimen organizado moderno…

Los hombres más poderosos del mundo iban a sentarse en la misma mesa.

Tríadas.

Yakuza.

Carteles latinoamericanos.

Sindicatos de Europa Oriental.

Organizaciones de Medio Oriente.

Familias mafiosas de múltiples países.

Todos acudirían.

Y todos tenían el mismo objetivo.

Detener al Fantasma.

En la sala de estrategia del Imperio Volkov-Moretti.

El ambiente era tenso.

Las pantallas mostraban mapas.

Fotografías.

Informes.

Y una sola pregunta.

¿Dónde sería la reunión?

Porque Obsidiana había ocultado cuidadosamente la ubicación.

—¿Tenemos algo?

Preguntó Aleksei.

Uno de los analistas negó.

—Nada definitivo.

Anastasia suspiró.

—Sabíamos que no sería fácil.

Pero Aleksei permaneció tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Danna lo observó.

Y reconoció aquella mirada.

La mirada que aparecía cuando estaba resolviendo un problema.

—Ya encontraste algo.

Dijo ella.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Aleksei.

—Tal vez.

Viktor soltó una pequeña risa.

—Eso significa que sí.

Aleksei amplió una serie de rutas comerciales.

Luego mostró movimientos financieros.

Después comunicaciones interceptadas.

Y finalmente vuelos privados.

Todos parecían datos sin relación.

Hasta que él los conectó.

Entonces apareció un punto.

Un único punto.

Una isla privada en el Mediterráneo.

El silencio cayó sobre la sala.

—Imposible.

Murmuró Anastasia.

—No.

Respondió Aleksei.

—Probable.

Durante varios segundos nadie habló.

Porque si tenía razón…

Todos los líderes enemigos estarían reunidos en el mismo lugar.

El sueño de cualquier estratega.

Y la peor pesadilla de cualquier criminal.

Esa misma noche.

Muy lejos de allí.

La isla comenzaba a llenarse de invitados.

Helicópteros.

Yates.

Aviones privados.

Los reyes de las sombras estaban llegando.

Cada uno acompañado por guardaespaldas.

Consejeros.

Comandantes.

Nadie confiaba en nadie.

Pero todos compartían el mismo miedo.

Aleksei Volkov-Moretti.

Dentro de la mansión principal.

Una enorme mesa circular ocupaba el centro de un salón.

Uno a uno.

Los líderes tomaron asiento.

El ambiente era pesado.

Hostil.

Hasta que finalmente uno habló.

—Esta guerra debe terminar.

Otro asintió.

—El Fantasma se ha vuelto demasiado peligroso.

—Ya destruyó a varios de los nuestros.

—Y seguirá haciéndolo.

Las discusiones comenzaron.

Pero entonces una voz fría interrumpió todo.

—La pregunta no es qué hará.

Todos guardaron silencio.

—La pregunta es cuánto tiempo nos queda antes de que llegue aquí.

Nadie respondió.

Porque todos sabían que era una posibilidad real.

Mientras tanto.

A miles de kilómetros.

Aleksei observaba la isla desde una transmisión satelital.

Confirmado.

Había encontrado la reunión.

Había encontrado a los reyes.

Y ahora tenía una decisión que tomar.

Anastasia observó la pantalla.

—¿Qué hacemos?

Viktor también esperaba la respuesta.

Incluso Danna permanecía en silencio.

Porque aquella decisión podía cambiar el rumbo de toda la guerra.

Aleksei observó la isla.

Decenas de enemigos.

Décadas de poder criminal.

Una oportunidad única.

Y entonces habló.

—No vamos a atacarlos.

Todos quedaron sorprendidos.

—¿Qué?

Preguntó Anastasia.

—Todavía no.

La sonrisa del Fantasma apareció lentamente.

—Primero vamos a encerrarlos.

El silencio llenó la habitación.

Porque cuando Aleksei sonreía así…

Alguien estaba a punto de caer en una trampa.

Y esta vez.

No era un hombre.

No era una organización.




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