El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

El Último Refugio

Capítulo 21

El informe permanecía sobre la mesa.

Nadie lo tocó durante varios minutos.

Nadie habló.

Porque todos comprendían la gravedad de la situación.

Obsidiana conocía sus nombres.

Conocía sus movimientos.

Conocía sus ubicaciones.

La guerra había cruzado una línea.

Ya no era una batalla por territorios.

Era una batalla por la familia.

Aleksei observó a Danna.

Luego a Anastasia.

Después a Viktor.

Las tres personas más importantes de su vida.

Y por primera vez desde que comenzó la guerra global…

Sintió algo parecido al miedo.

No por sí mismo.

Por ellos.

—Tenemos que movernos.

Dijo Viktor.

—Estoy de acuerdo.

Respondió Anastasia.

—Si conocen nuestras ubicaciones, ninguna residencia es segura.

Aleksei asintió.

—Preparen la evacuación.

Aquella orden fue ejecutada de inmediato.

Durante años.

La familia Volkov-Moretti había preparado refugios secretos.

Lugares construidos para sobrevivir a guerras.

Golpes de Estado.

Traiciones.

Lugares que muy pocas personas conocían.

Ahora había llegado el momento de utilizarlos.

Horas después.

Un convoy salió en silencio de la propiedad principal.

Vehículos blindados.

Sistemas de interferencia.

Equipos de seguridad.

Todo preparado para proteger a la familia.

Sin embargo.

Aleksei sabía algo.

Si Obsidiana había llegado tan lejos…

Probablemente también esperaba ese movimiento.

Y tenía razón.

A mitad del trayecto.

Una alerta apareció.

—Contacto.

La voz del jefe de seguridad llenó el vehículo.

—Tenemos vigilancia enemiga.

Anastasia apretó los puños.

—Son rápidos.

—Demasiado rápidos.

Respondió Viktor.

Pero Aleksei permaneció tranquilo.

Porque ya había previsto aquella posibilidad.

—Plan Delta.

La orden fue transmitida inmediatamente.

En cuestión de minutos.

El convoy se dividió.

Luego volvió a dividirse.

Y después una vez más.

Decenas de vehículos.

Decenas de rutas.

Decenas de objetivos falsos.

La confusión fue total.

Mientras tanto.

El verdadero vehículo continuó avanzando.

Danna observó a Aleksei.

—Ya sabías que ocurriría.

—Lo sospechaba.

—¿Y si no funciona?

Aleksei la miró.

—Entonces improvisaremos.

Aquella respuesta la hizo sonreír.

Porque incluso en medio del caos…

Seguía siendo el mismo hombre.

El hombre que jamás dejaba de pensar.

Horas después.

Llegaron al refugio.

Una instalación oculta entre montañas.

Invisible para satélites comunes.

Protegida por múltiples sistemas de seguridad.

El último refugio de la familia Volkov-Moretti.

Anastasia observó el lugar.

—Papá ayudó a construir esto.

Viktor asintió lentamente.

—Después de la Noche Roja.

El silencio apareció.

Aquella era una parte del pasado que aún permanecía envuelta en misterio.

Y Aleksei lo notó.

—Algún día me contarás todo.

Viktor sostuvo su mirada.

—Sí.

—Pero todavía no.

Aquella respuesta confirmó algo.

Existían secretos que ni siquiera la guerra había revelado.

Esa noche.

Mientras todos se instalaban.

Danna encontró a Anastasia sola.

Observando el horizonte.

—¿Estás bien?

Preguntó Danna.

Anastasia sonrió levemente.

—Intento estarlo.

Danna se colocó a su lado.

—Tienes miedo.

Anastasia no respondió.

Porque era verdad.

Por primera vez desde que comenzó todo…

Sentía que el enemigo estaba demasiado cerca.

—Mi hermano siempre encuentra una salida.

Dijo finalmente.

—Lo sé.

Respondió Danna.

—Pero incluso los reyes sangran.

Las dos guardaron silencio.

Porque ambas entendían exactamente lo que estaba en juego.

Muy lejos de allí.

En una instalación desconocida.

Una figura observaba múltiples pantallas.

Cada una mostraba una imagen diferente.

Una de Aleksei.

Una de Anastasia.

Una de Danna.

Una de Viktor.

El hombre sonrió.




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