El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

Guerra Global

Capítulo 22

La calma del refugio duró apenas tres días.

Tres días sin ataques.

Tres días sin explosiones.

Tres días sin noticias alarmantes.

Demasiado tranquilo.

Y Aleksei sabía que cuando un enemigo tan peligroso guardaba silencio…

Era porque estaba preparando algo.

La madrugada del cuarto día.

Las alarmas volvieron a sonar.

Pero esta vez era diferente.

Mucho peor.

Los operadores de inteligencia comenzaron a enviar informes desde todos los continentes.

—Ataques coordinados en Europa.

—Conflictos armados en Asia.

—Puertos incendiados en América.

—Redes financieras colapsando.

Los reportes llegaban sin detenerse.

Anastasia observaba las pantallas.

—Esto es una locura.

Viktor negó lentamente.

—No.

Su expresión era sombría.

—Esto es una guerra.

Y por primera vez.

Nadie pudo discutirlo.

Porque ya no se trataba de operaciones aisladas.

Ni de enfrentamientos entre organizaciones.

Era un conflicto mundial.

Obsidiana había logrado algo que parecía imposible.

Unir a cientos de grupos bajo un mismo objetivo.

Destruir al Fantasma.

Horas después.

Una reunión de emergencia fue convocada.

Participaron los principales líderes de la Bratvá Volkov.

Los jefes históricos del Clan Moretti.

Los comandantes de seguridad.

Los aliados que todavía permanecían leales.

Las pantallas llenaron la sala principal del refugio.

Rostros cansados.

Rostros preocupados.

Pero también decididos.

Uno de los viejos capitanes rusos habló primero.

—Moscú sigue resistiendo.

Luego un líder italiano.

—Italia también.

Otro desde Sudamérica.

—Nuestros hombres siguen luchando.

Los informes continuaron.

Territorios perdidos.

Territorios recuperados.

Batallas ganadas.

Batallas sangrientas.

La guerra consumía recursos a una velocidad aterradora.

Finalmente.

Todos guardaron silencio.

Esperando escuchar al hombre que los había unido.

Aleksei Volkov-Moretti.

El Fantasma.

Aleksei observó cada uno de los rostros.

Hombres que habían servido a su padre.

Hombres que ahora confiaban en él.

Y comprendió algo.

Aquello era más grande que una organización.

Más grande que una fortuna.

Más grande que un imperio.

Era un legado.

—Han intentado dividirnos.

Dijo finalmente.

—Han intentado comprarnos.

—Han intentado asustarnos.

—Han intentado destruirnos.

La sala permaneció completamente en silencio.

—Y han fracasado.

Algunos sonrieron.

Otros asintieron.

Porque era verdad.

A pesar de todo.

El Imperio Volkov-Moretti seguía en pie.

Entonces Aleksei continuó.

—Hoy ya no luchamos por dinero.

—Ni por territorios.

—Ni siquiera por poder.

Su voz se volvió más firme.

—Luchamos por nuestras familias.

—Por nuestro futuro.

—Y por aquellos que murieron para que nosotros llegáramos hasta aquí.

Un silencio solemne llenó la sala.

Incluso Viktor pareció emocionarse.

Porque aquellas palabras recordaban demasiado al padre de Aleksei.

Finalmente.

Uno de los comandantes se puso de pie.

—Estamos contigo.

Luego otro.

—Hasta el final.

Y otro más.

—Hasta el final.

Poco a poco.

Toda la sala repitió la misma frase.

—Hasta el final.

—Hasta el final.

—Hasta el final.

Danna observó a Aleksei.

Y comprendió algo que siempre había sabido.

Los hombres seguían al Fantasma por su inteligencia.

Pero permanecían con él por su corazón.

Aquella misma noche.

Las fuerzas Volkov-Moretti lanzaron una contraofensiva global.

Rusia respondió.

Italia respondió.

América respondió.

Asia respondió.

Por primera vez desde el inicio del conflicto.

El mundo entero sintió el impacto del imperio.

La Guerra Global había alcanzado su punto máximo.

Pero mientras millones de piezas se movían sobre el tablero…

Obsidiana observaba desde las sombras.

Y una figura desconocida contemplaba los informes.

—El Fantasma ha unido a todos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.