El Jaque Mate del Fantasma: Guerra global

El Imperio de Sangre

Capítulo 23

La Guerra Global había alcanzado su punto máximo.

En todos los continentes se libraban batallas.

Alianzas nacían.

Alianzas caían.

Y mientras el mundo criminal ardía…

Una verdad comenzaba a quedar clara.

El Imperio Volkov-Moretti no había sobrevivido durante generaciones por casualidad.

Había sobrevivido porque estaba construido sobre algo más fuerte que el dinero.

La sangre.

La lealtad.

La familia.

En el refugio.

Los informes seguían llegando.

Algunas victorias.

Algunas derrotas.

Pero una cosa era evidente.

A pesar de los ataques constantes.

El imperio resistía.

Anastasia observaba los datos.

—No lo entiendo.

—¿Qué cosa?

Preguntó Danna.

—Obsidiana calculó todo.

—Sí.

—Entonces, ¿por qué seguimos resistiendo?

Viktor sonrió.

Una sonrisa llena de recuerdos.

—Porque están cometiendo el mismo error que todos los demás.

Las dos mujeres lo observaron.

—¿Cuál?

—Creer que el Imperio Volkov-Moretti es una organización criminal.

El anciano caminó lentamente hacia una de las ventanas.

—No lo es.

—Es una familia.

El silencio llenó la habitación.

Porque aquella era la verdad.

Los Volkov.

Los Moretti.

Décadas de historia.

Décadas de guerras.

Décadas de sacrificios.

Algo que ningún enemigo podía comprar.

Horas después.

Una transmisión llegó desde Moscú.

Un veterano comandante ruso apareció en pantalla.

Detrás de él había cientos de hombres armados.

—Señor.

Aleksei levantó la mirada.

—Informe.

El hombre sonrió.

—Moscú sigue siendo nuestra.

Antes de que la transmisión terminara.

Todos los hombres detrás de él golpearon sus pechos al mismo tiempo.

Una señal de respeto.

Una señal de lealtad.

Después llegó otra transmisión.

Desde Italia.

Uno de los antiguos capos del Clan Moretti apareció en pantalla.

—Los puertos están seguros.

Sonrió.

—Como prometimos a tu padre.

La comunicación terminó.

Y una nueva comenzó.

Luego otra.

Y otra más.

Desde distintos rincones del mundo.

Todos repetían lo mismo.

Seguimos aquí.

Seguimos luchando.

Seguimos siendo Volkov-Moretti.

Danna observó a Aleksei.

Por primera vez en días.

Lo vio emocionarse.

Solo un poco.

Pero lo suficiente.

Porque entendía el verdadero significado de aquello.

Aquellos hombres no estaban luchando por miedo.

Ni por dinero.

Estaban luchando por una promesa.

Por una historia compartida.

Por una familia.

Esa misma noche.

Mientras el mundo seguía ardiendo.

Aleksei caminó por los pasillos del refugio.

Finalmente llegó a una antigua habitación privada.

Una habitación que Viktor había mantenido cerrada durante años.

Dentro había fotografías.

Documentos.

Recuerdos.

Todo relacionado con su padre.

Aleksei observó una vieja imagen.

En ella aparecía siendo apenas un niño.

Su padre estaba a su lado.

Y Anastasia era todavía una pequeña niña.

Por un momento.

La guerra desapareció.

Solo quedó la familia.

Entonces una voz sonó detrás de él.

—Estaría orgulloso.

Era Viktor.

Aleksei observó la fotografía.

—No lo sé.

—Yo sí.

El anciano se acercó.

—Porque lo conocí mejor que nadie.

El silencio volvió a llenar la habitación.

—Tu padre construyó un imperio.

Viktor sonrió.

—Pero tú estás salvándolo.

Aquellas palabras quedaron grabadas en la mente de Aleksei.

Porque por primera vez comprendió algo.

La guerra no era solamente suya.

Era la guerra de generaciones enteras.

La guerra de todos los que habían llevado el apellido Volkov.

Y de todos los que habían llevado el apellido Moretti.

Mientras tanto.

En una instalación secreta de Obsidiana.

La figura desconocida observaba los nuevos informes.

Su expresión era seria.

Por primera vez.

El plan no estaba funcionando como esperaba.




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