El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

El Rey Invisible

Capítulo 1

La ciudad despertaba lentamente bajo un cielo gris.

Miles de personas caminaban por las calles, ocupadas en sus propias vidas, sin imaginar que entre ellas se encontraba el hombre más poderoso del mundo criminal.

Aleksei Volkov-Moretti avanzaba por la acera con una mochila al hombro y un libro bajo el brazo. Vestía ropa sencilla, como cualquier estudiante universitario.

Nadie lo miraba dos veces.

Y eso era exactamente lo que él quería.

Mientras cruzaba la entrada principal de la universidad, varios estudiantes corrían para llegar a tiempo a sus clases. Algunos hablaban de exámenes, otros de fiestas y otros de problemas amorosos.

Un mundo completamente diferente al suyo.

Aleksei observó todo en silencio.

—Una vida normal… —murmuró.

Una vida que jamás podría tener.

Su teléfono vibró.

Miró la pantalla.

Solo apareció una palabra.

“Urgente.”

No había número.

No había nombre.

Solo esa palabra.

Aleksei continuó caminando como si nada hubiera pasado.

Entró al aula.

Tomó asiento en la última fila.

El profesor comenzó la clase.

Nadie notó que, mientras todos copiaban apuntes, Aleksei estaba leyendo un informe secreto enviado desde Rusia.

Una organización rival había intentado apoderarse de uno de sus puertos clandestinos durante la madrugada.

Habían fracasado.

El informe terminaba con una pregunta.

¿Órdenes?

Aleksei ni siquiera levantó la mirada.

Escribió una sola frase.

“Que desaparezcan.”

Envió el mensaje.

Dos segundos después volvió a guardar el teléfono.

Como si nada hubiera ocurrido.

Como si no acabara de decidir el destino de decenas de hombres.

Horas después.

Una enorme mansión se alzaba a las afueras de la ciudad.

Detrás de sus muros se encontraba uno de los centros de operaciones más protegidos del planeta.

Aleksei atravesó los pasillos acompañado por un anciano elegante vestido de negro.

Era Viktor.

El mayordomo que había servido a su familia durante décadas.

El hombre que lo había criado tras la muerte de su madre y el asesinato de su padre.

—Tu hermana te está buscando desde esta mañana —dijo Viktor.

Aleksei soltó una pequeña sonrisa.

—¿Otra vez?

—Está convencida de que trabajas demasiado.

—Y tiene razón.

Viktor rio suavemente.

—Tu padre decía exactamente lo mismo.

Por un instante, el silencio llenó el pasillo.

La sonrisa desapareció del rostro de Aleksei.

Su padre.

El hombre que había construido un imperio.

El hombre que fue asesinado cuando Aleksei era apenas un niño.

Un crimen que seguía sin resolverse.

Un crimen que jamás olvidaría.

Cuando abrió la puerta principal del salón familiar, una joven de cabello plateado levantó la vista de inmediato.

—¡Por fin llegas!

Anastasia Volkov-Moretti.

Su hermana menor.

La única persona capaz de hablarle como si no fuera el hombre más temido del bajo mundo.

—¿Qué pasó ahora? —preguntó Aleksei.

—¿Qué pasó? —respondió ella indignada—. Desapareciste tres días enteros.

—Estaba trabajando.

—Siempre estás trabajando.

—Alguien tiene que hacerlo.

Anastasia cruzó los brazos.

—Y alguien tiene que recordarte que eres humano.

Aleksei no respondió.

Porque en el fondo sabía que ella tenía razón.

Desde la muerte de su padre, había dedicado toda su vida a proteger el legado familiar.

No había fiestas.

No había amigos.

No había descanso.

Solo responsabilidades.

Solo estrategia.

Solo guerra.

Esa misma noche.

En algún lugar desconocido.

Una sala oscura reunía a varios hombres poderosos.

Nadie hablaba.

Sobre la mesa había fotografías.

Documentos.

Mapas.

Y una imagen en particular.

La fotografía de Aleksei entrando a la universidad.

Uno de los hombres golpeó la mesa.

—¿Este es el Fantasma?

Otro asintió lentamente.

—Sí.

—¿Un muchacho?

—Tiene veinte años.

Las risas comenzaron a llenar la habitación.

—¿Nos han hecho temer durante años a un niño?

—Esto será más fácil de lo que pensábamos.

—Le quitaremos todo.

—Su dinero.

—Sus territorios.

—Su imperio.

El hombre que presidía la reunión permaneció en silencio.

Observando la fotografía.

Algo no le gustaba.

Algo en aquellos ojos.

Algo frío.

Algo peligroso.

Finalmente habló.

—No lo subestimen.

Las risas cesaron.

—Su padre también parecía inofensivo.

El silencio regresó.

Pero ya era tarde.

La decisión estaba tomada.

La guerra acababa de comenzar.

Y ninguno de ellos entendía que estaban a punto de enfrentarse al hombre que veía el mundo entero como un tablero de ajedrez.

El Fantasma había hecho su primer movimiento.

Y el resto del mundo aún no lo sabía.




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