El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

La Chica de los Ojos Extraños

Capítulo 4

La mañana llegó acompañada por un cielo despejado.

Después de varios días de lluvia, la ciudad parecía más viva.

Las calles estaban llenas de gente.

Los cafés rebosaban de estudiantes.

Y la universidad recuperaba su ritmo habitual.

Para Aleksei, sin embargo, era solo otro día más.

Otro día fingiendo ser un estudiante común.

Otro día ocultando al Fantasma.

—¿Vas a sonreír alguna vez en tu vida?

La voz de Anastasia resonó en el comedor.

Aleksei levantó la vista de su taza de café.

—Buenos días para ti también.

—Lo digo en serio.

—Sonrío.

—No, no lo haces.

—Claro que sí.

—No cuenta si parece que estás planeando conquistar un país.

Viktor soltó una pequeña carcajada desde el fondo de la habitación.

Aleksei negó con la cabeza.

—Los dos son imposibles.

—Y tú demasiado serio —respondió Anastasia.

Horas después.

La universidad estaba llena.

Aleksei caminaba por uno de los senderos principales mientras revisaba unos apuntes.

A su alrededor había grupos de amigos conversando.

Parejas caminando tomadas de la mano.

Personas viviendo una vida normal.

Una vida que él observaba desde lejos.

De repente…

¡PUM!

Algo chocó contra él.

Los libros cayeron al suelo.

Varios papeles salieron volando.

—¡Ay!

Una joven terminó sentada sobre el pavimento.

Aleksei bajó la mirada.

Por primera vez en mucho tiempo, algo consiguió sorprenderlo.

La muchacha tenía el cabello oscuro ligeramente desordenado por el impacto.

Y unos ojos extraordinarios.

Ojos que parecían mezclar varios tonos bajo la luz del sol.

Durante un instante ambos se quedaron observándose.

En silencio.

—Lo siento muchísimo.

La joven reaccionó primero.

Comenzó a recoger los libros rápidamente.

—No estaba mirando por dónde iba.

Aleksei se agachó para ayudarla.

—No te preocupes.

—No, en serio, fue mi culpa.

—He sobrevivido.

Ella soltó una pequeña risa.

La primera sonrisa sincera que Aleksei había provocado en mucho tiempo.

Y curiosamente…

Le gustó escucharla.

Mientras recogían los últimos papeles, uno cayó frente a Aleksei.

Era un dibujo.

Lo observó.

Era hermoso.

Un paisaje hecho a mano con un nivel de detalle impresionante.

—¿Lo hiciste tú?

La joven pareció avergonzarse.

—Sí.

—Tienes talento.

—Gracias.

Por alguna razón, aquel simple cumplido hizo que ella sonriera de nuevo.

—Soy Danna.

Aleksei la observó unos segundos.

—Aleksei.

—Mucho gusto.

—Igualmente.

Un silencio incómodo apareció entre ambos.

Ninguno parecía tener prisa por irse.

Algo extraño estaba ocurriendo.

Algo que Aleksei no podía explicar.

Durante años había conocido políticos.

Empresarios.

Comandantes militares.

Criminales.

Millonarios.

Personas de todas partes del mundo.

Sin embargo…

Aquella joven desconocida conseguía ponerlo más nervioso que cualquiera de ellos.

Y eso lo irritaba un poco.

Danna acomodó sus libros.

—Bueno… creo que ya te hice perder suficiente tiempo.

—No realmente.

—Entonces supongo que nos veremos por aquí.

—Supongo.

Ella comenzó a alejarse.

Pero antes de desaparecer entre la multitud, se giró.

—Gracias por ayudarme, Aleksei.

—De nada, Danna.

Y entonces se marchó.

Por primera vez en varios minutos, Aleksei permaneció inmóvil.

Observando el lugar donde ella había estado.

Hasta que una voz apareció detrás de él.

—Interesante.

Aleksei reconoció inmediatamente a Viktor.

—¿Qué haces aquí?

—Vine a entregarte unos documentos.

El anciano sonrió.

—Aunque parece que llegué en un momento importante.

—No empieces.

—¿Quién era?

—Una estudiante.

—Claro.

—Lo digo en serio.

—Por supuesto.

La sonrisa de Viktor se hizo más grande.

Aleksei suspiró.

Ya sabía exactamente lo que iba a ocurrir cuando Anastasia se enterara.

Esa noche.

Mientras observaba los informes de seguridad en su despacho privado, una imagen apareció de forma inesperada en su mente.

Los ojos de Danna.

Su sonrisa.

Su voz.

Aleksei cerró el documento.

Molesto consigo mismo.

Había asuntos mucho más importantes que atender.

Organizaciones enemigas.

Amenazas internacionales.

La muerte de su padre.

Una guerra que se acercaba.

Y sin embargo…

Seguía pensando en aquella chica.

En otro lugar de la ciudad.

Danna caminaba sola hacia su pequeño apartamento.

El día había sido largo.

Pero algo ocupaba sus pensamientos.

Aquel extraño estudiante.

Serio.

Reservado.

Misterioso.

Y sorprendentemente amable.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Aleksei…

Sin saberlo, acababa de cruzarse con el hombre más poderoso del bajo mundo.

Y aquel encuentro casual cambiaría sus vidas para siempre.




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