El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

La Advertencia

Capítulo 7

La mañana comenzó con una extraña sensación de inquietud.

Aleksei apenas había dormido.

El símbolo encontrado en el antiguo despacho de su padre seguía ocupando sus pensamientos.

Había enviado copias cifradas a sus mejores analistas en Europa, Asia y América.

Hasta el momento, ninguno había encontrado una respuesta.

Era como si aquella marca no existiera.

Y eso la hacía aún más peligrosa.

En la universidad, todo parecía normal.

Demasiado normal.

Los estudiantes caminaban de un lado a otro.

Los profesores impartían sus clases.

Las cafeterías estaban llenas.

Pero Aleksei había aprendido una lección desde niño:

Cuando todo parece demasiado tranquilo…

Algo está por suceder.

—Te ves cansado.

Danna apareció a su lado mientras salía de clase.

—Dormí poco.

—¿Exámenes?

Aleksei casi sonrió.

Si tan solo fuera eso.

—Algo parecido.

—Entonces necesitas descansar.

—Lo tendré en cuenta.

—No lo harás.

—Probablemente no.

Ella soltó una pequeña risa.

Aquella risa tenía un extraño efecto en él.

Durante unos segundos conseguía silenciar el ruido constante de su mundo.

Mientras tanto, a cientos de kilómetros de allí, un convoy avanzaba por una carretera aislada.

Cuatro vehículos blindados.

Treinta hombres armados.

Y una sola misión.

Provocar al Fantasma.

El líder del grupo observó un expediente sobre el asiento.

En la portada aparecía una fotografía de Aleksei.

—¿De verdad este chico controla todo eso?

Preguntó uno de sus hombres.

—Eso dicen.

—No parece tan impresionante.

El líder cerró la carpeta.

—Por eso vamos a ponerlo a prueba.

Aquella misma tarde.

Una alarma sonó en el centro de operaciones Volkov-Moretti.

Los agentes comenzaron a moverse inmediatamente.

Pantallas encendiéndose.

Comunicaciones cruzadas.

Informes entrando de todas partes.

Cuando Aleksei llegó, la sala ya estaba completamente activa.

—Informe.

Uno de los analistas habló de inmediato.

—Uno de nuestros depósitos fue atacado.

La expresión de Aleksei no cambió.

—¿Pérdidas?

—Mínimas.

—¿Responsables?

—No dejaron identificación.

Otro analista intervino.

—Pero dejaron esto.

Una fotografía apareció en la pantalla principal.

Era una carta negra.

Y sobre ella había un mensaje.

Solo una frase.

”¿Dónde está el Fantasma ahora?”

La sala quedó en silencio.

Aquello no era un ataque económico.

No era un robo.

No era una operación militar.

Era una provocación.

Una declaración.

Un desafío.

Viktor observó la pantalla.

—Quieren llamar tu atención.

—Lo sé.

—¿Responderemos?

Aleksei permaneció inmóvil.

Analizando.

Pensando.

Calculando.

Como siempre.

Un comandante se acercó.

—Podemos movilizar hombres.

—Localizar a los responsables.

—Eliminarlos esta misma noche.

Varios presentes asintieron.

Parecía la respuesta lógica.

Pero Aleksei negó con la cabeza.

—No.

La sala quedó confundida.

—¿No?

—Eso es exactamente lo que quieren.

—Quieren obligarnos a reaccionar.

—Quieren medir nuestra fuerza.

—Quieren estudiar nuestros movimientos.

El silencio regresó.

Todos entendieron.

Aleksei se acercó a la pantalla.

Observó la fotografía durante varios segundos.

Luego habló.

—No están atacando nuestros recursos.

—No están atacando nuestro dinero.

—No están atacando nuestro territorio.

—Nos están estudiando.

Viktor comprendió inmediatamente.

—Están preparando algo mayor.

—Exacto.

Horas después.

En una ubicación desconocida.

Los responsables del ataque esperaban noticias.

Uno de ellos sonrió.

—Seguro que ya enviaron a sus hombres.

—Seguro que están buscando venganza.

Entonces una puerta se abrió.

Un mensajero entró corriendo.

—Tenemos respuesta.

—¿Qué hizo?

Preguntó el líder.

El hombre tragó saliva.

—Nada.

La sonrisa desapareció.

—¿Qué?

—No reaccionó.

—No movilizó tropas.

—No atacó.

—No respondió.

La habitación quedó completamente en silencio.

El líder observó la fotografía de Aleksei.

Por primera vez sintió algo incómodo.

Respeto.

Porque acababa de comprender algo.

El Fantasma no actuaba por impulso.

No actuaba por orgullo.

No actuaba por ira.

Pensaba.

Calculaba.

Esperaba.

Y eso lo convertía en un enemigo mucho más peligroso.

Aquella noche.

Aleksei observaba la ciudad desde la terraza de la mansión.

Viktor se acercó.

—¿Crees que esto fue una prueba?

—Sí.

—¿Y la superamos?

Aleksei sonrió levemente.

—No.

—¿No?

—Ellos creen que me estaban poniendo a prueba.

Sus ojos se dirigieron hacia las luces lejanas de la ciudad.

—Pero en realidad…

—Yo los estaba observando a ellos.

El anciano sonrió.

Porque conocía esa mirada.

La misma mirada que tenía el padre de Aleksei antes de una gran jugada.

En algún lugar de las sombras, varios enemigos celebraban haber llamado la atención del Fantasma.

Lo que no sabían era que, desde el momento en que hicieron su movimiento…

Se habían convertido en piezas dentro de su tablero.

Y Aleksei Volkov-Moretti jamás perdía una partida.




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