El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

El Nombre Prohibido

Capítulo 12

La lluvia golpeaba los ventanales de la mansión Volkov-Moretti.

Era pasada la medianoche.

La mayoría de las luces estaban apagadas.

Pero el despacho de Aleksei seguía iluminado.

Como casi todas las noches.

Sobre su escritorio descansaban decenas de documentos relacionados con la muerte de su padre.

Fotografías.

Registros bancarios.

Informes antiguos.

Transcripciones de llamadas.

Y, en el centro de todo, el símbolo misterioso encontrado en el despacho familiar.

Aquel símbolo seguía siendo la pieza que faltaba.

La pieza que conectaba todo.

—Señor.

La voz de un analista sonó a través del comunicador.

—¿Qué ocurre?

—Uno de nuestros equipos encontró algo.

Aleksei levantó la mirada inmediatamente.

—Habla.

—No encontramos el significado del símbolo.

—Pero encontramos una referencia.

El joven se puso de pie.

—¿Dónde?

—En un archivo antiguo recuperado de Europa Oriental.

—¿Qué dice?

Hubo unos segundos de silencio.

Como si el propio analista dudara en pronunciarlo.

—Menciona un nombre.

—¿Cuál?

La respuesta llegó finalmente.

—El Círculo de Obsidiana.

El silencio llenó el despacho.

Aleksei nunca había escuchado aquel nombre.

Y sin embargo…

Algo en la forma en que el analista lo dijo hizo que pareciera importante.

Muy importante.

—Explícate.

Ordenó.

—No hay mucha información.

—La mayoría de los registros fueron destruidos.

—Pero en varios documentos aparece la misma referencia.

—Una organización extremadamente exclusiva.

—Oculta incluso para las mafias más poderosas.

Aleksei frunció el ceño.

—¿Qué tipo de organización?

—No lo sabemos.

—Pero parece haber operado durante décadas.

—Siempre desde las sombras.

—Siempre evitando dejar rastros.

Aquello no le gustó.

No le gustó en absoluto.

Porque organizaciones secretas existían muchas.

Pero ninguna permanecía oculta durante tanto tiempo sin una razón.

—Envíame todo.

—Sí, señor.

La transmisión terminó.

Aleksei observó nuevamente el símbolo.

Y por primera vez tenía un nombre asociado a él.

El Círculo de Obsidiana.

Horas más tarde.

En una sala privada de la mansión.

Viktor escuchó el informe completo.

Su expresión se volvió cada vez más seria.

—Lo recuerdas.

Dijo Aleksei.

No era una pregunta.

Era una afirmación.

El anciano tardó unos segundos en responder.

—Sí.

Aquella única palabra cambió todo.

—Entonces existe.

Dijo Aleksei.

—Sí.

Respondió Viktor.

—Existe.

El silencio se volvió pesado.

—¿Por qué nunca me hablaste de él?

Preguntó Aleksei.

Viktor bajó la mirada.

—Porque tu padre me lo pidió.

Aquella respuesta sorprendió al joven.

—¿Qué?

—Poco antes de morir.

—Me hizo prometer que jamás mencionaría ese nombre.

—A menos que llegara el día en que tú mismo lo descubrieras.

La tensión aumentó.

—¿Qué sabía él?

Viktor respiró profundamente.

—No todo.

—Pero sí lo suficiente para preocuparse.

—¿Quiénes son?

El anciano negó lentamente.

—Nadie lo sabe realmente.

—Solo existen rumores.

—¿Qué rumores?

—Que no son una mafia.

—No son un cartel.

—No son una familia criminal.

—Entonces, ¿qué son?

La respuesta llegó en voz baja.

—Un poder detrás de otros poderes.

Aleksei permaneció inmóvil.

—Durante años se creyó que influían en gobiernos.

—Empresas.

—Organizaciones criminales.

—Mercados internacionales.

—¿Y mi padre los investigaba?

—Sí.

La respuesta fue inmediata.

—Y cuanto más descubría…

—Más peligroso se volvía para ellos.

La habitación quedó en silencio.

Por primera vez, una posibilidad apareció en la mente de Aleksei.

Una posibilidad que había evitado durante años.

¿Y si la muerte de su padre no fue solo un asesinato?

¿Y si fue algo mucho más grande?

Mientras tanto…

En una fortaleza privada situada en una isla remota.

Un hombre ingresó apresuradamente a una sala de reuniones.

—Tenemos un problema.

Varias figuras levantaron la vista.

—¿Qué ocurre?

—Volkov encontró el nombre.

La sala quedó completamente en silencio.

—¿Está confirmado?

—Sí.

Uno de los presentes cerró lentamente los ojos.

—Más rápido de lo esperado.

Otro habló.

—¿Debemos intervenir?

La figura más anciana de la mesa observó el océano a través de un enorme ventanal.

Durante varios segundos no respondió.

Finalmente habló.

—No.

—¿No?

—Todavía no.

Sus ojos permanecieron fijos en el horizonte.

—Quiero saber si realmente es digno de llegar hasta nosotros.

El silencio regresó.

Porque todos entendieron el significado de aquellas palabras.

Aleksei Volkov-Moretti ya no estaba investigando una guerra entre mafias.

Ya no estaba buscando únicamente a los responsables de la muerte de su padre.

Había comenzado a acercarse al corazón de algo mucho más antiguo.




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