El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

La Noche de las Sombras

Capítulo 19

La guerra había comenzado.

No oficialmente.

No ante el mundo.

Pero sí en las sombras.

Donde los verdaderos monstruos libraban sus batallas.

Dos días después del juramento de Aleksei, el imperio Volkov-Moretti estaba en máxima alerta.

Bases reforzadas.

Rutas vigiladas.

Comunicaciones monitoreadas.

Equipos de seguridad desplegados.

Y aun así…

El enemigo encontró una grieta.

Porque incluso el muro más fuerte tiene puntos débiles.

Eran las 11:47 de la noche.

Una de las principales instalaciones financieras del Clan Moretti en el Mediterráneo realizaba operaciones rutinarias.

Nada parecía fuera de lugar.

Hasta que todas las pantallas se apagaron.

Una tras otra.

Negro absoluto.

Los sistemas de respaldo intentaron activarse.

Fallaron.

Las alarmas intentaron sonar.

También fallaron.

Durante siete segundos.

Toda la instalación quedó ciega.

Y siete segundos eran suficientes.

A miles de kilómetros de distancia.

Otra instalación fue atacada.

Y luego otra.

Y otra más.

Rusia.

Italia.

Alemania.

Turquía.

Los ataques comenzaron a aparecer simultáneamente.

Como piezas moviéndose sobre un tablero invisible.

En la mansión Volkov-Moretti, las alarmas estallaron.

—¡Señor!

Gritó uno de los analistas.

—¡Múltiples incidentes!

Aleksei giró inmediatamente.

—Informe.

—Ataques coordinados en varias regiones.

La pantalla comenzó a llenarse de puntos rojos.

Uno.

Dos.

Cinco.

Diez.

La sala quedó en silencio.

Porque aquello no era una coincidencia.

Era una operación militar.

—¿Pérdidas?

Preguntó Aleksei.

—Todavía las estamos calculando.

—¿Origen?

—Desconocido.

—¿Responsables?

—Aún no sabemos.

La expresión de Aleksei se volvió fría.

Demasiado fría.

Porque entendió inmediatamente lo que estaba ocurriendo.

La coalición había lanzado su primer ataque real.

Horas después.

Los informes seguían llegando.

Depósitos destruidos.

Servidores inutilizados.

Rutas comerciales comprometidas.

Cuentas congeladas mediante operaciones externas.

Y varios aliados menores desaparecidos.

Todo había ocurrido durante la misma noche.

Con una precisión aterradora.

Viktor observó el mapa.

—Llevan meses preparándolo.

—Sí.

Respondió Aleksei.

—Esto no se improvisa.

Anastasia observó los reportes.

—¿Qué tan grave es?

Uno de los analistas respondió.

—No pueden destruirnos con esto.

—Pero pueden hacernos sangrar.

Aquella frase resumía perfectamente la situación.

El imperio seguía en pie.

Pero había recibido un golpe.

El primero verdaderamente importante.

Mientras tanto.

En la universidad.

Danna caminaba hacia una de sus clases sin saber nada.

Sin saber que una guerra internacional acababa de escalar.

Sin saber que Aleksei llevaba más de treinta horas sin dormir.

Cuando lo encontró más tarde en el campus, notó inmediatamente algo extraño.

—Pareces agotado.

—He tenido una semana complicada.

—Eso es quedarse corto.

Ella sonrió.

Pero la sonrisa desapareció al notar la mirada de Aleksei.

Porque parecía estar calculando algo constantemente.

Como si su mente estuviera en otro lugar.

—¿Todo está bien?

Preguntó.

—Sí.

Mintió.

Y por primera vez…

Danna supo que estaba mintiendo.

Aquella noche.

Los líderes de la coalición celebraban.

No una victoria.

Pero sí un avance.

—Hemos demostrado que puede ser golpeado.

Dijo uno.

—Y que no es invencible.

Dijo otro.

Sin embargo…

El anciano líder permanecía en silencio.

Observando los informes.

Algo no le gustaba.

Nada en absoluto.

—¿Qué ocurre?

Preguntó uno de sus hombres.

El anciano apoyó lentamente una fotografía sobre la mesa.

Era una imagen reciente de Aleksei entrando a la sala de estrategia.

—Miren sus ojos.

Los demás observaron la fotografía.

Sin entender.

—¿Y?

El anciano suspiró.

—No está enfadado.

—¿No?

—No.

Su voz se volvió grave.

—Está pensando.

La sala quedó en silencio.

Porque todos conocían las historias.

Las leyendas.

Los rumores.

El Fantasma era más peligroso cuando estaba tranquilo.

Mucho más peligroso.

En la mansión Volkov-Moretti.

La madrugada comenzaba a acercarse.

Todos seguían trabajando.

Todos menos Aleksei.

Porque él observaba el enorme mapa digital frente a él.

Marcando cada ataque.




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