El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

El Corazón del Fantasma

Capítulo 21

La victoria de Aleksei en la batalla estratégica había cambiado el equilibrio del tablero.

La coalición ya no lo veía como un joven líder al que podían presionar.

Ahora lo veían como lo que realmente era.

Un depredador.

Sin embargo, mientras los enemigos reorganizaban sus fuerzas…

Otro problema comenzaba a crecer.

Uno mucho más cercano.

Y mucho más difícil de controlar.

Danna.

Los últimos días habían sido extraños.

Aleksei desaparecía durante horas.

Contestaba mensajes tarde.

A veces parecía preocupado.

Otras veces parecía estar escuchando conversaciones que nadie más podía oír.

Y, sobre todo…

Parecía estar protegiéndola de algo.

Algo que ella no comprendía.

Una tarde, después de clases, Danna decidió seguir una corazonada.

No era una espía.

No era una detective.

Pero conocía a Aleksei.

Y sabía que escondía algo enorme.

Todo comenzó cuando vio un vehículo negro estacionado cerca de la universidad.

No era la primera vez.

Lo había visto varias veces durante las últimas semanas.

Siempre cerca.

Siempre discreto.

Siempre observando.

Aquella tarde decidió seguirlo.

Y lo que descubrió hizo que su corazón comenzara a acelerarse.

Porque dentro del vehículo había hombres armados.

Hombres que parecían soldados.

Y uno de ellos estaba observando fotografías.

Fotografías de ella.

Danna sintió un escalofrío.

Retrocedió antes de ser descubierta.

Y durante todo el camino a casa una pregunta ocupó su mente.

¿Por qué?

Esa misma noche.

No pudo dormir.

Y decidió hacer algo que jamás había hecho.

Entró en la biblioteca de la universidad para investigar.

Buscó información sobre apellidos.

Empresas.

Personas.

Y finalmente llegó a uno de los nombres que había escuchado accidentalmente durante una conversación telefónica de Aleksei.

Volkov.

Lo que encontró la dejó sin palabras.

Artículos antiguos.

Fotografías.

Empresas multimillonarias.

Negocios internacionales.

Rumores.

Investigaciones.

Y un nombre que aparecía constantemente.

Volkov-Moretti.

Uno de los imperios económicos más poderosos del mundo.

—No puede ser…

Murmuró.

Pero cuanto más investigaba…

Más piezas comenzaban a encajar.

Demasiadas.

Al día siguiente.

Danna tomó una decisión.

Necesitaba respuestas.

Y solo había una persona que podía dárselas.

Aquella tarde encontró a Aleksei en el lago del campus.

El mismo lugar donde tantas veces habían hablado.

El mismo lugar donde todo había comenzado.

—Necesito preguntarte algo.

Dijo ella.

Aleksei notó inmediatamente la seriedad en su voz.

—Claro.

—Pero esta vez quiero la verdad.

Aquellas palabras hicieron que el tiempo pareciera detenerse.

—¿Qué ocurre?

Danna lo observó directamente.

—¿Quién eres realmente?

El silencio cayó entre ambos.

Un silencio pesado.

Peligroso.

Inevitable.

Aleksei comprendió inmediatamente.

Había llegado el momento que llevaba semanas intentando evitar.

—Danna…

—No.

Lo interrumpió.

—No más excusas.

Sus ojos comenzaban a llenarse de emociones contradictorias.

Confusión.

Miedo.

Dolor.

—Quiero saber quién eres.

Aleksei permaneció inmóvil.

Por primera vez en mucho tiempo…

No tenía una estrategia.

No tenía una salida fácil.

Porque la verdad tenía un precio.

Y estaba a punto de pagarlo.

Esa noche.

Por primera vez.

Danna cruzó las puertas de la mansión Volkov-Moretti.

Los enormes jardines.

Los vehículos de seguridad.

Los guardias.

La arquitectura imponente.

Todo parecía sacado de otro mundo.

Un mundo que jamás imaginó que existía.

Y en el centro de aquel mundo…

Estaba Aleksei.

Ya no como estudiante.

Ya no como el joven reservado que conoció en la universidad.

Sino como el hombre que realmente era.

La llevó hasta una sala privada.

Allí estaban Anastasia.

Y Viktor.

Ambos guardaban silencio.

Porque entendían la importancia de aquel momento.

Danna observó a todos.

Luego volvió la mirada hacia Aleksei.

—Dímelo.

La voz le tembló ligeramente.

—Por favor.

Aleksei respiró profundamente.

Y finalmente habló.

—Mi nombre es Aleksei Volkov-Moretti.

Danna permaneció en silencio.

—Lo sé.

—No.

Respondió él.

—No lo sabes.

Se acercó lentamente.

—La persona que conociste en la universidad es real.

—Pero no es toda la verdad.

Danna sintió cómo su corazón latía cada vez más rápido.




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