El Jaque Mate del Fantasma: Imperio de Sangre

La Reina del Rey

Capítulo 23

El amanecer llegó lentamente sobre la ciudad.

Pero para Aleksei, la noche nunca terminó.

No había dormido.

Permaneció durante horas observando el horizonte desde el balcón de la mansión.

Pensando.

Esperando.

Esperando una respuesta que ninguna estrategia podía darle.

Porque por primera vez en muchos años…

No estaba luchando contra enemigos.

Estaba luchando contra la posibilidad de perder a alguien que amaba.

Mientras tanto.

Danna seguía sentada frente al mar.

Las palabras de Aleksei resonaban una y otra vez en su mente.

—Porque tenía miedo de que te alejaras.

Aquella confesión había sido real.

Ella lo sabía.

Lo había visto en sus ojos.

También recordaba cada momento compartido.

La cafetería de la universidad.

Las caminatas.

Las conversaciones interminables.

La lluvia.

Las risas.

Nada de aquello había sido una mentira.

Sí.

Aleksei había ocultado parte de su vida.

Pero jamás había fingido quién era cuando estaba con ella.

Y esa diferencia lo cambiaba todo.

Horas después.

Danna tomó una decisión.

Y comenzó a caminar.

En la mansión Volkov-Moretti.

Los sistemas de seguridad detectaron una visitante.

Uno de los guardias informó inmediatamente.

—Señor.

Aleksei levantó la mirada.

—¿Qué ocurre?

—Hay alguien en la entrada principal.

Por alguna razón…

Su corazón se aceleró.

Minutos después.

Las enormes puertas de la mansión se abrieron.

Y allí estaba ella.

Danna.

Durante varios segundos ninguno habló.

Solo se observaron.

Como si ambos intentaran descubrir qué ocurriría después.

Finalmente fue Danna quien rompió el silencio.

—Eres un idiota.

Aleksei parpadeó.

—¿Perdón?

—Un completo idiota.

Anastasia, que observaba desde lejos, casi se echó a reír.

—Supongo que lo merezco.

Dijo Aleksei.

—Sí.

—Definitivamente.

Por primera vez en días…

Danna sonrió.

Y Aleksei sintió cómo una enorme presión desaparecía de su pecho.

—Sigo enfadada.

Aclaró ella.

—Lo entiendo.

—Y probablemente seguiré enfadada un tiempo.

—También lo entiendo.

—Y todavía tengo muchas preguntas.

—Responderé todas.

Danna lo observó durante unos segundos.

Luego dio un paso hacia él.

Y después otro.

Hasta quedar frente a frente.

—Cuando descubrí quién eras…

Tuve miedo.

La sinceridad en su voz hizo que Aleksei guardara silencio.

—No por tu dinero.

—No por tu poder.

—Ni por las historias que escuché.

Sus ojos brillaron.

—Tuve miedo porque pensé que ya no conocía a la persona de la que me enamoré.

Aquellas palabras golpearon directamente su corazón.

—¿Y ahora?

Preguntó Aleksei.

Danna sonrió levemente.

—Ahora sé que sigues siendo el mismo tonto que conocí en la universidad.

Por primera vez en mucho tiempo…

Aleksei soltó una verdadera carcajada.

Entonces Danna tomó su mano.

Y la respuesta llegó.

La respuesta que él había esperado toda la noche.

—No me voy a ir.

El mundo pareció detenerse.

—¿Estás segura?

Preguntó Aleksei.

Danna asintió.

—Sí.

—Porque no me enamoré del Fantasma.

Su voz se volvió suave.

—Me enamoré de Aleksei.

Durante varios segundos ninguno dijo nada.

Porque algunas emociones eran demasiado grandes para expresarlas con palabras.

Desde la distancia.

Anastasia sonrió.

Y Viktor también.

Porque ambos comprendían la importancia de aquel momento.

La guerra seguía existiendo.

Los enemigos seguían moviéndose.

El peligro seguía creciendo.

Pero aun así…

Algo había cambiado.

Por primera vez desde que comenzó aquella historia…

Aleksei no estaba solo.

Esa misma noche.

En una reunión secreta de la coalición.

Las noticias llegaron rápidamente.

—Danna sigue con él.

El anciano líder permaneció en silencio.

—Entonces fracasó.

Dijo uno de los presentes.

—No.

Respondió el anciano.

—Acabamos de crear algo más peligroso.

Los demás lo observaron confundidos.

El anciano apoyó una fotografía sobre la mesa.

En ella aparecían Aleksei y Danna caminando juntos.

—Un hombre sin nada que perder es peligroso.

Sus ojos se oscurecieron.

—Pero un hombre que tiene algo por lo que luchar…

Es mucho peor.

Mientras tanto.

En la mansión Volkov-Moretti.

Danna observaba los jardines iluminados.

Y Aleksei permanecía a su lado.

Por primera vez.

No había secretos entre ellos.




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