El jardín de mentiras

Capitulo 3 el mensaje borrado

Camila no durmió en toda la noche.

Estaba sentada en su cama, observando la pantalla de su teléfono una y otra vez.

El archivo eliminado seguía allí.

Una pequeña notificación gris.

Una prueba de que Valeria había intentado enviar algo antes de morir.

Algo importante.

Algo que alguien no quería que vieran.

A las siete de la mañana recibió un mensaje de Diego.

"Nos vemos en la cafetería del centro. Es urgente."

Camila no tardó en responder.

"Voy para allá."

La cafetería estaba casi vacía.

Diego ya la esperaba en una mesa al fondo.

Tenía ojeras.

Parecía tan cansado como ella.

—No dormiste, ¿verdad? —preguntó Camila.

—Ni un minuto.

Camila tomó asiento.

—Yo encontré un archivo eliminado en la conversación con Valeria.

Diego levantó la vista.

—Yo también.

El corazón de Camila dio un vuelco.

—¿Qué?

Diego sacó su teléfono.

—Mira.

Era cierto.

Valeria les había enviado algo a los dos minutos antes de morir.

Y ambos archivos habían sido eliminados.

—¿Crees que era una foto? —preguntó Camila.

—O un video.

—¿Y quién lo borró?

—Esa es la pregunta.

Por primera vez, ninguno tuvo respuesta.

Durante el resto de la mañana intentaron recuperar los archivos.

Sin éxito.

Era como si nunca hubieran existido.

Pero cuando estaban a punto de rendirse, Diego encontró algo.

—Espera...

Camila levantó la vista.

—¿Qué pasa?

Diego acercó la pantalla.

—Mira la hora.

Camila observó.

Valeria había enviado el archivo a las 11:58 p. m.

Solo tres minutos después había desaparecido.

—Eso significa que estaba viva cuando lo envió.

—Sí.

—Y alguien lo borró después.

El silencio cayó entre ambos.

La situación era cada vez más extraña.

Cuando salieron de la cafetería, Camila sintió que alguien la observaba.

Miró alrededor.

Nada.

Solo personas caminando por la calle.

Autos pasando.

Y el sonido del tráfico.

—¿Qué ocurre? —preguntó Diego.

—No lo sé.

—¿Estás bien?

Camila asintió.

Pero en realidad no lo estaba.

Porque tenía la extraña sensación de que no estaban solos.

Esa misma tarde regresó a casa.

Subió a su habitación.

Y encontró algo que la hizo detenerse en seco.

Había un sobre negro sobre su escritorio.

No tenía remitente.

No tenía nombre.

Nada.

Con las manos temblorosas lo abrió.

Dentro había una sola hoja.

Una frase escrita con tinta roja.

"Dejen de investigar o terminarán igual que ella."

Camila sintió que el corazón se detenía.

Alguien había entrado en su habitación.

Alguien sabía lo que estaban haciendo.

Y lo peor de todo...

Era que ese alguien estaba observándolos.

Muy de cerca.



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En el texto hay: misterio, romance, tracion

Editado: 01.07.2026

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