El jefe y su corazón [ym]

Capítulo 06

Jimin comenzó a ordenar su pequeña casita, si, ese cuarto de renta; pero aun que fuera pequeña, era su hogar y debía de echarle una manita de gato de vez en cuando. Primero comenzó con toda su ropita de Soo Jeon, la colocó en un canasto junto con la suya para despues tomar a su cachorro con su brazo izquierdo y el canasto con el derecho. Suspiró dispuesto a caminar al cuarto de lavado mismo que el edificio les brindaba a los inquilinos de todo el lugar. Al menos era un gasto menos para Jimin.

— Cachorrito bebé, tenemos mucha ropa que lavar – sonrió el omega, bajando las escaleras del edificio. Era agotador pero lamentablemente no contaba con elevador como otras residencias.

Parecía nunca acabar, el omega seguia caminando mientras Soo Jeon tomaba su biberon sostenido fuertemente con ambas manitas rodeando el cilindro transparente casi lleno.

Jimin por fin llegó al espacioso cuarto donde solo se encontraba una señora de mediana edad. Saludo amable y equella le respondió de la misma manera. Soo Jeon solo miraba con sus profundos ojos negros a la omega de aroma a pasas y girasol. Era nuevo para ambos, más bien la primera vez que entraban ahí desde que se mudaron. El lugar se veía tan mal como el edificio, tenía unas cuantas losetas rotas y el mosgo de la pared era visible teniendo un color verde y negro. Al menos olía a jabón pensó el rubio.

— Tu cachorro es muy adorable. – sonrió de lado la mujer mayor.

— Gracias. — devolvió la sonrisa tomando la última lavadora, la que parecía menos vieja y oxidada.

El artefacto comenzó a funcionar, dando leves pero con los minutos más vueltas fuertes. Jimin mientras esperaba el tiempo de lavado de sus prendas, se sentó en una de las bancas de concreto parecidas a las barras de los presos. Puso a Soo en sus piernas y comenzó acariciarle sus mejillas regordegas. Se sentía mal de que estubiera en estas condiciones.

— Se parece más a su padre, no es así?. — casi afirmó la señora, sentándose cerca del omega rubio.

— Si... — dijo sin dudarlo. Era verdad, Soo Jeon se parecía más a jungkook.

— Los bebés alfas suelen parecerse a sus padres alfas. — volvió a hablar dándole confianza a Jimin. — lo comprobé con todos mis sobrinos.

Jimin sonrió — ¿usted no tiene hijos? — se atrevio a pregúntar.

La mujer negó — la madre luna no me regalo la dicha de poder.

Jimin solo se disculpo, y la señora omega asintió sin molestia. Ambos hablaron de otros temas, mientras Soo solo trataba de dormir. Al final Jimin consiguió una nueva amiga de vecina, de nombre Cha Yeon. Esta dulce mujer vivía muy cerca de su número de apartamento; para ser exactos a dos puertas de la suya.

Jimin termino de lavar por completo. Mostrándole una reverencia de respeto a Cha Yeon, se despidió saliendo del cuarto de lavado para volver a su cuarto, por fin. Subió de nuevo esas escaleras de la misma forma que había bajado. Ya en su casita, tomó a su pequeño profundamente dormido, lo colocó en su camita, tapando su pequeño cuerpo con su mantita azul. Sonrió y siguió limpiando, tenía que aprovechar al máximo su día de "descanso".

....

— ¿que estara haciendo el señor Min? — se preguntó mientras planchaba su última camisa de su ropero. Un pequeño cuestionamiento llegó a su cabeza, junto con un calor intenso en sus mejillas.

Soo Jeon despertó seguido de una cazuela formada por su labio inferior. Amenazaba con soltar un chillido fuerte. Cosa que el omega percibió y antes de que lo hiciera, puso su chupon entre esas pequeñas ancias.

Miró su reloj y sonrio, eran las cuatro y punto. Tal vez le daba tiempo de salir por comida y regresar. Tenía mucho tiempo que no salía a pasear con su bebé. Amaba los domingos desde siempre.

Arregló a Soo Jeon mientras que el, solo pudo ponerse una playera blanca junto con un pans negro. Y claro, sus lentes de borde negro y grueso no podían faltar. Esta vez, iría rápido, ya que la otra vez de regreso a casa había pasado lo de aquel tipo.

...

Ya fuera de casa, caminó con Soo metido en su cangurera. Su cabecita cabeciaba, al parecer tenía un sueño muy pesado esta tarde. No había problema ya que recargaba su rostro en el pecho de su papá rubio. Todo parecía tranquilo hasta que llegó a un establecimiento donde solía frecuentar antes en la universidad.

"Helados y chispas" así se llamaba el establecimiento. Entró y compro el típico de fresa con vainilla. Esperaba que su bebé se despertara para compartir, pero mientras ocurría, dio un paseo por el parque algo conocido de su ciudad. El parque estaba lleno de gente, pero Jimin se sentía solo. Caminaba con Soo, disfrutando del sol en su rostro y del sonido de los pájaros cantando en los árboles. El aire estaba lleno del aroma a flores y hierba fresca. Todo iba bien hasta que sus ojos pararon a una cabellera negra parecida a la de su bebé.

Y ahí estaba el omega sintiendo como si estuviera caminando sobre una cuerda floja, con el corazón en la garganta y el miedo a caer en cualquier momento. Había pasado dos meses desde que logro renunciar e irse con Soo Jeon y estaba tratando de olvidar toda esa mala etapa.

No podía creer que Jungkook estuviera allí con esa omega , como si nada hubiera pasado. Como si no hubiera roto el corazón de Soo en mil pedazos cuando lo abandonó por completo.




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