El Juego Del Calamar (detrás de la máscara)

Capítulo 1: Una nueva vida.

Karl, poco a poco despierta, sin embargo, nota que está vendado y amarrado.

Karl: Ayudaaa, hay alguien ahí?

Hwang: No es necesario que grites, nadie puede escucharnos.

Karl: Que?, quien eres?

Hwang: Ja, tan rápido me olvidaste?, vine a escuchar tu respuesta final.

Karl: Respuesta?, a que te refieres?

Hwang: Aceptaras la oferta de cambiar tu miserable vida por una donde no le haga falta nada ni a ti ni a tu familia?

Karl: Que?, Hwang?, eres tu?

Hwang: Lo sabía, no podrías olvidar a quien te ofrece una vida resuelta.

Karl: Ya déjame en paz, ya jugué tus juegos asesinos, ahora déjame.

Hwang: Como ya dije, vine a recibir una respuesta.

Karl: Ya te dije que no. Esa es mi respuesta final, ahora déjame libre.

Hwang: Estás seguro?, estoy completamente convencido que nadie jamás te ofrecerá algo como esto.

Karl: Ya entendí esa parte, pero nunca sería capaz de matar a alguien.

Hwang: Seguro?, entonces como es que sigues vivo?, para ganar debiste aver matado personas.

Hwang saca una pistola, la presiona sobre la cabeza de Karl.

La pistola se recarga y genera el sonido.

Hwang: Si no eres capaz de matar a alguien, entonces debería terminar con tu vida ahora mismo, tu vida tendrá dificultades más grandes que esa.

Karl: Perfecto, hazlo, Matame!

Hwang: Tus deseos son órdenes, pero, si te mato a ti, mataré a tu familia, les ahorraré sufrir más en su vida.

Karl: Que?, no, no lo hagas, matame a mi, pero deja tranquila a mi familia.

Hwang: Entonces, solo hay una forma de no matarlos a ambos.

Karl: Está bien, dimela, haré lo que sea, pero porfavor, no le hagas daño a mi familia.

Hwang: Es mejor que eso, no solo los dejaré en paz, les daré una vida digna.

Creo que no hace falta que te diga de qué se trata, yo vine a este lugar por esa razón, entonces que dices?

Aceptaras mi oferta y sus responsabilidades?, o prefieres que termine todo para tu y los tuyos?

Karl: Está bien, acepto, haré lo que quieras, pero deja a mi familia en paz.

Hwang: Excelente, sabía que no me desepcionarias.

Retira el arma y la guarda en su saco.

Karl destrozado llora y piensa en todo lo que ha pasado.

En ese momento alguien sube a la limusina.

Lider: Ya estas despierto?

2 semanas después...

Voz robotica: Pasajeros del vuelo 33421, con destino a Seoul, Corea, favor de abordar por la puerta 8.

Esposa: Karl, ese es nuestro vuelo, vamos, yo llevare a nuestra bebé.

Karl: Está bien, vamos.

La familia camina hacia la puerta de abordaje cuando el teléfono de Karl suena.

Karl nota que es un número desconocido, de inmediato se da cuenta de quien es.

Karl: Toma, los boletos, aborden ustedes primero, tengo que ir al baño.

Esposa: Ok, te esperamos adentro, no tardes.

Ambas entran en el avión.

Karl llama al número,

Voz desconocida: Está listo?

Karl: Comienza los preparativos, el juego debe comenzar.

(Cuelga).

Karl sube al avión.

Esposa: Karl!, por aquí.

Karl: Ahí voy.

Esposa: Estoy muy emocionada, siempre quise conocer Corea.

Karl: Que bueno, porfin lo conocerás.

La voz de el piloto anuncia el despegue.

El avión agarra carrera y se eleva.

Karl mira el suelo alejarse con mirada nerviosa, el sabe que no quiere estar ahí.

9 horas después...

El avión tocó tierra con un suave temblor. Las luces del techo parpadearon por un segundo y Karl sintió ese hueco en el estómago que siempre llega en el aterrizaje.

A su lado, su esposa dormía con la bebé en brazos.

En la ventana, las gotas de lluvia resbalaban como si el cielo también estuviera llorando por algo que el no se atrevía a decir.

Karl: Oye, ya llegamos, despierta, ahora conocerás Corea.

Ella abrió los ojos lentamente con una sonrisa medio dormida.

Esposa: Ya?, el vuelo se me pasó volando. Jaja.

Karl sonrió, aunque su sonrisa era forzada.

En el fondo de su mente sonaba, los juegos deben comenzar.

El altavoz del avión anunció la llegada al aeropuerto de Seoul.

Todo era ordenado, limpio, controlado, demasiado controlado para su gusto.

Salieron con la bebé en los brazos de su madre, caminando entre cientos de pasajeros. Karl sentía el sudor frío recorriendo su espalda, no por el viaje, sino por el secreto que se guardaba.

Su esposa hablaba con entusiasmo

Esposa: No puedo creer que estemos aquí. Siempre soñé con conocer este lugar.

Karl asintió con la cabeza sin decir una sola palabra.

Afuera, la lluvia los recibió como una alerta silenciosa. Karl volteó al cielo y respiro mientras cerraba sus ojos.

En ese momento, recordó cuando llovía en el último juego mientras asesinó a 101. Recordó cada detalle, la arena mojada cubierta de sangre, la cara de 101, la campana en el medio del circulo. No pudo evitar soltar una lágrima.

Esposa: Karl, que te sucede? Porque lloras?

Karl: A, este, esque me ganó la emoción, si , eso es.

Un hombre de traje negro los esperaba con un paraguas que les dijo: Señor Karl, bienvenido a Corea. Tenemos todo preparado para su nueva residencia.

Su esposa sonrió sorprendida.

Esposa: Ya nos estaban esperando?

Si señora, respondió el Hombre con una leve reverencia. Su esposo tiene que cumplir con un importante contrato.

Karl le devolvió la mirada. No dijo nada. Solo caminó detrás de el mientras la lluvia golpeaba el paraguas.

Sabía perfectamente quién había enviado a ese hombre.

20 minutos después...

El departamento estaba en el piso 8 de un edificio moderno, con vista a la ciudad. Desde el ventanal se veía toda la ciudad de Seoul. Su esposa dejó a la bebé en la cuna y se acercó a Karl, viendo juntos la ciudad.

Esposa: Es hermoso, Karl. Nunca imaginé que tendríamos algo así.

El miró toda la ciudad. Cada luz, cada sombra le hacía olvidar por un momento por lo que estaba ahí.



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En el texto hay: asesinatos, violencia, suicidio

Editado: 09.11.2025

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