El Juego Mortal

Capítulo XI: "Chinchón".

 

Arranqué el nivel sin visiones raras.

Nos encontrábamos en una especie de parque. El césped estaba cortado y prolijo, había niños corriendo en una especie de cancha de básquet y muchos árboles a nuestro alrededor.

Nuestros padres y nuestros Ayudantes se encontraban allí (quienes, por suerte, estaban curados). Me acerqué a Ariel, y lo tomé de la mano. No me sentía cómoda compartiendo el mismo espacio que José y Mariana… especialmente porque sabía que él había sido uno de mis secuestradores y que mi madre… no estaba segura si ella me había hablado cuando había estado atada en la camilla, y tampoco estaba segura de qué sentía mi por mí ¿Me quería? ¿Me había echado de menos?

Era extraño e incómodo volver a ver a una persona luego de tantos años, especialmente cuando la odiaste tanto y lloraste tanto por ella… porque yo sí la había necesitado.

De pronto, apareció una especie de manta blanca gigante y un mazo de naipes sobre el mismo. Se parecían mucho a los que había usado el tío Pedro para enseñarme a jugar diferentes juegos de mesa.

Recordé las palabras que me había dicho Ariel al final del tercer nivel: “A veces pienso que algunas cosas se van tornando demasiado personales”. ¿El algoritmo se inspiraba un poco en nuestras vidas? ¿Hasta qué punto habían invadido nuestros cerebros?

Me pregunté para qué habían dejado esas cartas allí y qué tendríamos que hacer ahora.

Pronto, se escribió automáticamente sobre la tela un mensaje en letra imprenta mayúscula y de color negro:

 

Nivel Once: “Juego de Naipes”.

El que hace chinchón o se queda con menos puntos al final de la partida, será el ganador.

¡Hacer trampa sólo te convertirá en perdedor!

 

Luego, apareció la explicación del juego (que, como podrán esperar, yo ya conocía):

 

<< “Chinchón”.

El objetivo del juego es formar chinchón, es decir, una escalera de siete cartas (cartas consecutivas del mismo palo) para ganar la partida automáticamente. También es posible ganar la partida eliminando al resto de contrincantes por puntos, es decir, hay que conseguir que el resto de los jugadores superen los puntos acordados.

Si no se forma una escalera de siete, se puede formar una de tres o cuatro cartas del mismo palo (de menor a mayor o de mayor a menor) o por números iguales.

Se puede cortar con menos de cinco o menos de siete puntos, no importa las cartas que sobren, lo importante es el valor. Hay que tratar de tener la menor cantidad de puntos posible. Se puede hacer “menos diez” cuando el jugador que corta no tiene naipes de sobra.

Se reparten siete cartas a cada jugador y se sitúa una carta boca arriba y junto al mazo en el centro. En su turno, cada jugador puede:

-Recoger una carta del mazo o alzar la última carta boca arriba de la mesa.

-Descartar una carta de su mano o cerrar.

Puede descartar la carta que más le convenga, quedándose nuevamente con siete cartas. Si el mazo para robar se termina, se vuelven a barajar todas las cartas de la mesa y se vuelven a colocar para robar.

Combinaciones: >>.

—Básicamente —resumió Ariel—, tenemos que formar una escalerita de números del mismo palo, y tratar de deshacernos de las cartas grandes, para no sumar muchos puntos…

—¿Nunca lo habías jugado? —pregunté—. Yo solía cagarme a piñas con mis primitos para ganar.

El recuerdo parecía tan lejano, que se me estrujó el corazón.

—Sí, lo ha jugado —intervino José Escalada—, mi propio padre se lo ha enseñado antes de morir.

Su hijo le lanzó una mirada asesina.

—¿Ahora te acordás de que tenés familia?

—Yo también lo conozco. No es difícil de jugar —intervino Nicole, tratando de cortar la tensión que había entre los Escalada.

Por otra parte, Jacinto se veía bastante preocupado.

Terminamos de leer la explicación. Los últimos párrafos, rezaban:

 

<<El ganador del juego elegirá quiénes son las cuatro personas que pasarán al próximo nivel.

Si superan este desafío y el siguiente, podrán ser liberados de la Cabina de la Diversión.

Quien haga trampa o se niegue a participar, perderá una vida.

Quien obtenga más de cincuenta puntos, será descalificado de la partida>>.

 

—Esperen —fruncí el entrecejo—. ¿Sólo cuatro pasaremos al próximo nivel? ¿Qué mierda era esto? ¿Los juegos del hambre?

La puta madre, esto se ponía cada vez peor. Se me hizo un nudo en el estómago.

—La boca, Abril —me corrigió Mariana.




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