El Lago de los Dos Reflejos

CAPÍTULO 2 - El lago parece esperar algo. Hasta el aire contiene la respiración.

Cuaderno de misión

Doctora Audra Arolo — Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Milán

Misión de campo: Programa AEGIS-Δ, Verano de 2035

Contexto de la misión (extracto confidencial del preámbulo)

La dirección me confió esta misión con una insistencia inusual. La financiación provenía de un socio privado anónimo, a través del rectorado.

La orden de misión precisaba únicamente:

«Tomar, bajo protocolo sellado, muestras de sedimentos lacustres recientes y antiguos en zonas volcánicas activas que presenten anomalías isotópicas.

Prioridad a depósitos vitrificados, burbujas de gas anómalas y microminerales ionizados de origen indeterminado. Informe sobre variación del berilio-10.»

Nada más.

Ninguna mención de un marco teórico, ni del porqué de esos análisis.

El decano solo me dijo, con esa media sonrisa administrativa que conozco demasiado bien:

«Estará generosamente dotada. Confíe en quienes financian. Y, sobre todo, no haga demasiadas preguntas.»

Firmé.

I. Aso — Japón, Kyūshū (julio de 2035)

El sitio de Aso se extiende como un mundo entero.

La montaña respira a cada minuto: exhala azufre y humedad.

Los guías locales se niegan a acercarse al lago: demasiados vapores, dicen; demasiada inestabilidad magnética.

Subí sola al alba, en la luz lechosa.

El agua del cráter era de un verde metálico, atravesada por reflejos de plata.

Los instrumentos registraban una presión ligeramente superior a lo normal.

Pero lo que me impresionó fue el silencio: un silencio denso, como si el sonido girara sobre sí mismo.

Tomé tres testigos de sedimento cerca de la orilla sur. Las capas superiores contenían fragmentos vitrificados, de un pardo translúcido, casi perfectos.

Bajo microscopio portátil: presencia de inclusiones gaseosas, esféricas, alineadas según ejes precisos.

Algunas parecían polarizadas: como si la materia hubiese sido orientada brevemente por un campo magnético de origen no terrestre.

Nota manuscrita: «Campo local de 10³ µT medido a las 06:12; descenso rápido en 90 segundos. No se detectó actividad solar ese día.»

Al abandonar el lugar, miré el lago una última vez. La luz de la mañana se reflejaba en él con un leve retraso, perceptible a simple vista: como un eco luminoso.

No anoté nada en el informe oficial.

II. Nyos — Camerún (agosto de 2035)

Nyos no es un lago. Es una cicatriz.

Los ingenieros del puesto de seguridad me recibieron con cortesía, pero con recelo:

una extranjera que viene a tomar muestras «en nombre de un programa europeo» no se ve a menudo por aquí.

La caldera es profunda, circular, casi perfecta.

El agua, de un azul negro tan denso que parece absorber las sombras.

Sobre el espejo inmóvil, un silencio absoluto, y ese soplo discreto de los tubos de desgasificación, suspiro eterno del lago.

Bajé a la plataforma flotante; recogí lodo a cuarenta metros de profundidad.

El olor: metal, azufre, ozono.

Las muestras presentaban microminerales esféricos, fundidos y luego enfriados de forma brutal, incrustados en la matriz arcillosa.

Bajo luz UV: ionización persistente de baja intensidad.

Los gases capturados contenían una proporción anómala de argón-36 y criptón-85.

Por la noche observé una fosforescencia azul en la superficie del lago, breve, como un latido.

Los instrumentos detectaron una variación del campo magnético local durante exactamente 8,2 segundos.

Envié los datos a Milán.

Ninguna respuesta.

Nota personal: «El lago parece esperar algo. Hasta el aire contiene la respiración.»

III. Crater Lake — Oregón, Estados Unidos (septiembre de 2035)

Aquí todo es pureza, casi demasiado.

El agua, tan azul que se vuelve irreal.

Pero detrás de la belleza hay una inmovilidad sospechosa.Crater Lake no se mueve, no habla: observa.

Instalé el equipo a la orilla de Cleetwood Cove.

Testigo n.º 7 tomado a 52 metros: sedimento fino, estriado, reluciente de partículas plateadas.

Análisis rápido: exceso de berilio-10 respecto a los estándares holocenos; razón estable con la serie del Tauro (Anatolia). Exactamente los mismos valores.

Bajo el microscopio, algunos cristales presentan una geometría imposible: redes de silicato plegadas sobre sí mismas, como si la materia hubiese sufrido una tensión de curvatura en el momento del enfriamiento.

A las 21:47, los sensores magnéticos registraron una fluctuación súbita: 3,2 µT de amplitud, sin causa conocida.

El lago permanecía en calma, pero el cielo se tiñó de una tonalidad azul fría.

Tuve la sensación de un desliz temporal: un segundo suspendido, un vértigo breve.

Nota manuscrita: «Mismo patrón que en Aso y Nyos. No es volcánico. Ni siquiera es magnético. Es otra cosa.»

Observación sintética (no transmitida a la Dirección)

Los tres sitios presentan:

  • Depósitos vitrificados característicos de una fusión instantánea a muy alta energía.

  • Burbujas de gas orientadas magnéticamente.

  • Microminerales ionizados cuya firma es idéntica entre Asia, África y América.

  • Una variación anómala del berilio-10, correlacionada en tres continentes.

Los modelos clásicos (actividad solar, vulcanismo, impacto meteorítico) no bastan.

Algo más vasto ha tocado estos lagos a través del tiempo. Un fenómeno global, raro.

No transmití esa conclusión.

Pero siento, en el fondo, que la misión no era científica. Alguien ya sabía lo que yo iba a encontrar.

Continuación confidencial

IV. Mensaje codificado — 17 de octubre de 2035



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En el texto hay: romance, tiempo, astronimia

Editado: 01.02.2026

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