Prefacio
No soy escritora de profesión, ni busco el aplauso o el beneficio económico con estas páginas. Hoy soy una mujer común, una madre de 38 años que se ha sentado frente al teclado con el alma desgarrada, usando la escritura como el único refugio para no volverse loca. Escribo porque me lo quitaron todo. Escribo porque el 29 de julio de 2026 se convirtió en el día en que la hipocresía de mi supuesta familia me dejó en la calle tras haber consumido mis ahorros de diez años.
Este libro nace de mis vivencias, mis errores, mis traiciones y mis penas más profundas. Es mi grito de impotencia convertido en tinta. Decidí plasmar mi vida aquí para dejarles un testimonio vivo a mis tres hijas: Sofía, Camila y la pequeña Lucía. Quiero que vean que su madre lloró, gritó y sintió que se desmoronaba por dentro, pero que nunca transó su dignidad. Dejo este registro para mostrarles que en un mundo donde la gente te pisa y se mofa de tu esfuerzo, la inteligencia, el ingenio y la fe en Dios son las únicas herramientas que necesitas para volver a ponerte de pie. Nadie te va a dar una mano cuando estés en el fondo del hoyo; tienes que ser tu propio roble, tal como mi padre lo fue para mí.