Capítulo 9: Las Dos Gestaciones Silenciosas
A los 38 años, Salome creía que el libro de su maternidad estaba cerrado y no quería más hijos por su edad y el cansancio acumulado. Sin embargo, sin avisar y sin síntomas que encendieran las alarmas, se enteró de que tenía seis meses de un embarazo oculto. En el segundo exacto en que supo que venía en camino, amó a la pequeña Lucía, la protegió y Dios le dio la fuerza para soportar lo que vendría.
Mientras en su vientre se gestaba el milagro de la pequeña, en el cuerpo de su padre se gestaba, al mismo tiempo y en absoluto silencio, el cáncer. Dos vidas paralelas: una alimentándose de la luz del futuro y otra alimentándose sigilosamente de la vida de su escudo. El día del nacimiento de Lucía fue sumamente emocionante; la pequeña nacía con un ejército propio: sus dos hermanas mayores, Sofía de 14 y Camila de 13, listas para amarla. Salome se prometió criarlas con amor, dedicación y una hermandad inquebrantable, aunque el camino fuera difícil.