Capítulo 10: La Pollita del Abuelo y el Muro de la Crueldad
La llegada de la pequeña Lucía le devolvió temporalmente la vida a su abuelo; él revivió por completo, salía con el cochecito a pasear con ella y disfrutaba al máximo a su "pollita". Pero la vida golpea donde más duele y la salud de su padre empeoró al encontrarle graves problemas al corazón que requerían una operación urgente de alto riesgo. Fue entonces cuando su madre le prohibió terminantemente ir al hospital a verlo o estar con él, queriendo estar exclusivamente con sus dos hijos mayores, como si el sufrimiento de Salome no contara.
A pesar del muro de exclusión, el amor verdadero encontró una grieta. Gracias a una amiga enfermera, Salome se enteró minuciosamente del estado de la operación y de cada detalle médico dentro de la clínica. Su madre controlaba las puertas físicas, pero no pudo romper los lazos invisibles de una hija que se mantuvo en pie de guerra orando por su padre a la distancia.