Capítulo 15: El Descarte de la Ambición y el Grito de la Dignidad
En el segundo en que los ahorros se terminaron y Salome ya no tuvo dinero para mantener el estilo de vida al que su madre estaba acostumbrada, la trataron como basura desechable y la echaron de la casa junto a su familia. Pero el desprecio encendió el fuego definitivo de su dignidad. Salome se paró de frente y sentenció con fuerza su libertad: «Me voy a la primera casa que encuentre con mi familia. Y desde el día en que salga de tu casa, me perderás como hija para siempre». Ese día, el cordón umbilical del desprecio fue cortado de tajo por la realidad.