El Legado de los De' Rosas

Tres

Vega se alzaba entre las sombras frescas de moreras y robles, abrazando un libro forrado de cuero de un color vino. Después de una larga e incómoda caminata debido a sus zapatillas de tacón, se cambió de ropa, como había ordenado su hermano. Esta vez, un ligero robe-volante inspirado en la emergente moda europea con toques locales. Un escote caía a los hombros, bajando a un petillo blanco que ceñía los pechos hasta sumirlos al cuerpo, dejando la parte alta de su espalda al descubierto. Estaba adornado con bordados plateados de rosas y gardenias entrelazadas y florecientes. La túnica era del color del cielo a mediodía, con un estampado también floral y plateado, cuyas mangas obispo se extendían hasta debajo del codo en volantes que se expandían majestuosos al mecerse. Finalmente, llevaba unos regios pliegues watteau que rozaban el pasto, con el aura de una reina, aunque poco se imaginaba siéndolo.

Arribó junto a su adorado refugio: un roble alto, con hojas color ocre que denotaban su edad y se extendían alrededor de él como una capa fresca y protectora, marcado por algunos cortes en su tronco que ella misma había hecho. Vega levantó y acomodó sus enaguas, agachándose con una forzada lentitud hasta llegar al suelo, tratando de que los pliegues de la espalda no padecieran arrugas. Su espalda se recostó sobre el tronco, generando tal alivio que le hizo subir los ojos, soltando cualquier peso en un suspiro. El viento jugó con los listones que ornamentaban un moño trenzado, justo con algunos cabellos cayendo en su frente.

Dejó el libro en su regazo y lo abrió con cautela. Se preparó mentalmente. Despegó la mirada de él, girando su cabeza hacia otro lado, formando una mueca de pura repulsión. Bajó la mirada hacia el título: "Cómo cautivar a un caballero". Regurgitó. Suspiró hastiada, golpeando su cabeza con el tronco. Estaba consciente de que su persona no poseía ni la actitud ni las cualidades más atractivas para un caballero honorable. Y por más que su institutriz (que había muerto hacía dos años) la hubiera instruido un poco sobre el arte de la persuasión, tenía una torpeza que estropeaba cualquier avance. Volvió a sentir su estómago revolverse con solo leer el prólogo.

"Estimada lectora, al abrir estas páginas, abraza el destino que nuestro dios le ha concedido: el de ser la más dulce compañía de un hombre de bien. En esta era de refinamiento, la mujer no busca otra ambición que la de asegurar su posición a través de un matrimonio ventajoso. Aprenda aquí la sutil ciencia de la obediencia y el arte de la gracia silenciosa; pues es bien sabido que un caballero no busca intelecto agudo, sino un corazón dócil y un semblante agradable. Siga con diligencia estos preceptos, y su porvenir, y el de su familia, estará asegurado bajo un amable y respetable esposo."

"Un yugo", pensó.

Era humillante, era deshumanizante, era cruel. Su tía Victoria, la mujer que la crió, estaría incinerando el libro con leer la primera frase. Pero sabía que la llave a su libertad y su felicidad dependía de que un tonto cayera a sus pies, dominado por sus "encantos" (que no tenía). Jamás le importó si llegara a ser un joven o un viejo; un Lord o un Rey. Ni siquiera que le entregara su corazón y su mundo entero. Solo no regresar al palacio De' Rosas.

Mientras repasaba las frases, no podía evitar reflexionar todo lo que la había llevado a esa bochornosa situación. Cerró sus ojos con fuerza. Poca era la dignidad que le quedaba, e iba a ser prácticamente vendida al mejor postor, pero tenía la corazonada de que si esa noche todo salía a la expectativa, el peso en sus hombros se derrumbaría, y sentiría por fin su cuerpo y alma ligeras.

Si bien, el deseo de un amor tan solo era un cuento de niños, la presencia de dos pequeños niños sería más que suficiente. Solo ella y sus hijos. Con una vida plena como la tuvo alguna vez, antes de que hubiese llegado su decimotercer amanecer. El caer de una hoja que rozó su cara la devolvió a la realidad con un sobresalto. Agitó su cabeza para alejar cualquier otro pensamiento distractorio, y se concentró en su lectura.

Fueron aproximadamente quince minutos de auto tortura. Cada expresión fue metódicamente moderada, como si se obligara a aceptar el rol que le tocaba ejecutar. La verdad era que cada frase le hacía querer arrancar las páginas una por una, y después golpear la cabeza hueca del inepto que osó escribir tal calvario. Fue entonces que percibió el sonido del crujir de las hojas. Al principio tenue, con pisadas ligeras, tal vez las de un ave mediana, volviéndose más pesadas cada vez, hasta concluir que una persona se acercaba, cuyo camino terminaría con ella. Miró atrás con cautela antes de levantarse y retirarse, pero él ya estaba con el hombro recargado en el árbol.

—Perdón si la molesto, majestad, pero su manual me causa intriga.

Vega apretó el puño al reconocer esa profunda pero odiosa voz que la había acompañado la noche anterior.

—¡¿Qué estás haciendo aquí?! —Susurró sin motivo.

Haze levantó las cejas con nihilismo. Vega apretó los labios y retrocedió con su cuerpo tenso.

—Qué haces aquí te he preguntado. —Infirió irritada.

—Solo pasaba por aquí y te vi —Contestó él con un tono reverente, pero sin ocultar la diversión que le provocó la escena. —Veo que estás ocupada estudiando para encajar en los gustos masculinos. Es admirable, debo decir.

—¿Es un pasatiempo suyo espiar a las damas?

—No —rió ante su sarcasmo— Solo me causa gracia el esmero que le pone a una lectura tan vacía como lo es un manual de etiqueta.

—Estoy segura de que mi esmero no es la verdadera intención de este encuentro.

Haze dejó ir un suspiro que apagó su sonrisa. La noche anterior aún calaba como una piedra en su zapato. Lo menos que necesitaba era una discusión por quién tenía el orgullo más insoportable, la que sería muy reñida.

Por su parte, Vega no dejaba de observarlo con una impotencia creciente. Mas, también estaba consciente de que una confrontación no le era idónea. Además, no traicionaría sus principios recién (y dolorosamente) aprendidos. Dejó caer los hombros y tomó aire antes de alejarse.



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En el texto hay: magia, thriler, #romantasy

Editado: 06.01.2026

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