El libro de Hell. El Legado.

39- ¡Que venga!.. la guardia real.

El Alfa y su Luna lograron atrapar aquella cantidad de energía pura, brillante e intensa. La sostenían y absorbían aquella cantidad de energía pura, de poder deslumbrante.

Los poderes la energía la fuerza todo disminuía entre sus manos ahora poco a poco se convertían el rayos de luz y chisps.

Le preguntaron a Félix por última vez. Que deseas hacer Félix. Si te devolvemos esta cantidad de poder por pequeña que sea es puro, flexible, intenso.

Te mataremos Félix. ¿Estás seguro? Es realmente lo que quieres. ¡Félix! Morir.

¡Matenmen! Prefiero morir que vivir a sus pies.

Si claro es muy fácil para ti te mueres y ya. Y toda responsabilidad recae sobre nosotros. Que fácil no.

¿Matenmen? Gritaba Félix desesperado y sin fuerzas desde el piso. Dónde había caído y se escondía sin poderes, sin fuerzas y sin ganas de vivir.

La respuesta de los Alfas impresionó a todos. Pero fue una buena impresión. Ya que la Guardias Real que se encontraba a una distancia prudencial por vijilancia y prevención más que nada. Está esperaba a que lo matarán.

Entre los cuerpos de los Alfas se iluminaban de la energía brillante que se reflejaba, pura e intensa. Poco a poco se iba consumiendo entre sus cuerpos esa luz brillante y esa ráfaga de viento y poderosa y salvaje.

Con paciencia y autoridad los Alfas decidieron ¡no lo haremos Félix! No será tan fácil. No te quitaremos la vida.

No eres tan valioso para nosotros. Cómo para comprometer nuestra identidad.

Por qué, porque no somos como tu Félix. Asesinato, suicidio, accidente

No Félix no es lo que lo somos. Nosotros somos diferentes y tratamos de ser mejores día a día por nuestra Manada.

Se creen mejor que yo. Gritaba Félix con el poco de energía que le quedaba. Apenas se sostenían y se mantenía en pie. Pero gritaba con todas las fuerzas.ñ

Ian y Mirna ya habían sumido el poder. Entre los dos cuerpos consumieron la gran cantidad de poder.

En el proceso se formó una gran ráfaga de viento que daba vueltas entre ellos, mientras sus cuerpos brillan de pureza y deslumbrante poder y color de pureza.

Poco a poco fueron cerrando el círculo y consumiendo tal cantiedad de energía y poder que eran convertidos en ráfagas de viento hasta quedar frente a frente uno del otro y el poder, la fuerza y la energía desaparecia absorviendose lentamente entre sus cuerpos.

Los Alfas al estar frente a frente terminaban de consumir con sus propios cuerpos la gran carga de poderes. Cuando todo acabo se adrazaron fuertemente compartiendo un cálido y tierno beso.

Al separarse aún tomados de las manos empezaron la búsqueda de Félix.

¡Félix, dónde estás! ¿Por qué te escondes? Félix.

Decían los Alfas buscando al mentiroso y traidor de Félix.

Levitaban unos cinco centímetros del suelo en busca de Félix. Lo que les daba la ventaja ya que tenían unos vista paronamica del suelo del viejo granero.

El levitar lo conseguían por qué sus cuerpos estaban cargados de poder y energía. Poder y energía que el mismo Félix les había dado. ¿Que torpe?

Lo buscaron por todo el viejo granero por los escombros que quedaron del último acaque. El último vestigio de lo que fue la última huella de la existencia de la familia Thompson.

Encontraron a Félix débil y frágil de cuclillas detrás de los escombros encorvado y encogido escondido en posición fetal.

Se escondía detrás del heno que aún se acumulaba en aquel viejo granero. Heno quemado y heno revuelto en los ataques donde formaba cúmulos y Félix los aprovechava para cubrirse y esconderse.

Se veía pequeño y frágil se veía derrotado la ira el poder el orgullo la altanería todo había desaparecido.

Era una persona pequeña sin prejuicios ni ademanes de superioridad se veía un hombre sencillo y humilde un brujo derrotado y sin poder alguno.

Lo encontramos decían los Alfas. Mi amor! llama a la Guardia Real. Insistía la Luna con premura.

El Alfa Ian se comunicó por el link ocon los hombres que se encontraba ocultos a unos doscientos metros del granero.

Al llamarlos un grupo de seis hombres lobos grandes y musculosos todos vestidos de etiqueta respondían al instante y entraron al viejo granero.

Estaban ahí por sus Alfas con la precaución y vijilantes de sus Alfas. Esperando el momento exacto para intervenir.

¡Gracias a los cielos!

No fue necesario la fuerza y todo fue pacífico. Al entrar tomaron y levantaron preso a un Félix derrotado, débil, sin fuerza ni control, desonrrado e incapaz de mantenerse en pie por su mismo.

Uno de los Guardias que lo levantaba y vio en su cara y por un segundo vio algo que no debía estar ahí. Vio maldad.

Y entonces entendió que Félix estaba fingiendo que era mentira su estado de debilidad.

Alfa puedo hablar con libertad. Decía el guardia pidiendo permiso de decir lo que vió en esa fracción de segundo.

Permiso consedido dijo el Alfa. Habla compañero.

En privado Señor. Insistía el guardia real. Puede que no sea nada.

¿Habla? Hijo, que pasa. Usa el link de forma privada. Solo tú y yo lo prometo.

Mi Alfa y el guerrero se inclinaba haciendo una reverencia como señal de respeto. Estoy seguro de que ví en los ojos de Félix maldad y cálculo. Alfa por favor créeme.

Guardian actúa como si no hubiese creído ni una palabra de tus labios. Actua como siempre de forma normal así estaremos preparados para el conflicto y el confiado sin saber que esperar.

¡Así será mí Alfa! Cómo usted diga.

Entre todos los guardias lograron sacarlo de los escombros y ponerlo de pie. Ataron sus manos hacia atrás como si llevará esposas pero lo que hizo fue un hechizo simple que mantenía las manos hacia atrás.

Lo llevaban e iba caminando y siendo conducido hacia la Manada Suprema Island Moon donde se llevaría a cabo su juicio imparcial y justo.

Se tomaría en cuenta las acciones tomadas por Félix para así dar la sentencia por parte de las familias originales.




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