1
La mentira no nació del engaño, sino del amor, pues el hombre mintió primero para proteger, no para dominar. Dijo “estoy bien” al que lo amaba, y con eso inauguró la compasión. Desde entonces, mentir es el gesto más humano de la verdad que no puede soportarse, por eso, la mentira no destruye el mundo: lo hace soportable.
2
No toda falsedad es crimen; algunas son bálsamo:
El médico que promete curación al moribundo miente con pureza; el gobernante que mantiene la esperanza del pueblo practica una forma de misericordia; el sabio que calla lo que el ignorante no puede entender defiende la paz del alma, por ello mentir, en su forma más alta, es una cortesía hacia la fragilidad humana.
3
De la mentira útil:
La verdad desnuda hiere más que el error compartido, por eso, el orden exige falsedades proporcionadas; en donde cada mentira es un puente entre lo que somos y lo que deberíamos ser, sin esos puentes, el abismo del sentido se abriría bajo nuestros pies, por ende, el sabio no destruye el consuelo: lo dosifica.
4
Del arte de mentir:
Mentir no es negar la realidad, sino darle forma; el mentiroso torpe contradice los hechos; el mentiroso sabio los acomoda para que el alma respire. La mentira perfecta no se opone a la verdad: la disfraza de esperanza y así el mundo, en vez de desplomarse, se sostiene.
5
Él me dijo una noche: “Majestad, la mentira es el vino del poder: embriaga, pero también conserva.”
Yo respondí: “Entonces, que el Reino beba con moderación.”
Él rió.
“Majestad, ningún hombre ha sabido aún cuándo dejar de beber.”
6
De la mentira política:
El pueblo no desea la verdad: desea dirección y quien le entrega la verdad cruda lo condena a la desesperanza, por eso, mentir para sostener la fe del conjunto es deber, no pecado. Una mentira bien dicha puede salvar mil conciencias del vértigo de la lucidez y la verdad, sin medida, incendia los templos.
7
Parábola del Vidente Ciego:
Un hombre decía ver el futuro y advertía tragedias. El pueblo, aterrorizado, dejó de sembrar, entonces el Rey le arrancó los ojos y lo proclamó santo, desde entonces, el pueblo volvió a cultivar y el reino floreció sobre una mentira piadosa.
Moral: a veces el horror se evita cegando al que ve demasiado.
8
De la mentira interior:
También el alma necesita fingirse pureza para seguir viviendo, pues quien se confiesa por completo deja de existir; quien se guarda una sombra, sobrevive y el que no sabe mentirse, enloquece de transparencia: Mentirse a sí mismo no siempre es cobardía: a veces es amor propio.
9
De la mentira como educación:
El niño que aprende a callar su pensamiento aprende a convivir, ya que la sociedad no se funda en verdades compartidas, sino en silencios acordados; por eso, enseñar a mentir con dignidad es más civil que enseñar a hablar con crudeza. El arte de callar es la primera forma de sabiduría.
10
Conclusión:
La mentira es el ritmo que modera la respiración de la verdad, pues quien la usa con cálculo gobierna; quien la desprecia, destruye. No la condenéis sin conocer su función: mentir no es negar la luz, sino dosificarla para que no ciegue. Así se mantiene el mundo en penumbra habitable.
Notas a pie de página: DE LA MENTIRA por el cronista Caøs
“La mentira fue el idioma oficial del Reino, pero su gramática estaba hecha de compasión.”
— Fragmento atribuido al Bufón, hallado en los Anales de la Corte.
1
Caøs abre su comentario declarando que este capítulo es la piedra angular del Libro de la Paz; en él se revela el verdadero programa del poder: la mentira como ingeniería moral. El Rey no propone el engaño vulgar, sino la manipulación benevolente.
2
La distinción entre mentira torpe y mentira sabia fue adoptada por generaciones de gobernantes posteriores, que según ellos, el mal no está en ocultar, sino en ocultar sin propósito.
Caøs señala que ese principio, llevado al extremo, justifica toda forma de censura “en nombre de la paz”. “El silencio se volvió caridad, y la ignorancia, una forma de orden.”
3
La Parábola del Vidente Ciego fue la historia más repetida en las escuelas del Reino; se enseñaba como ejemplo de “piedad política”.
Caøs, sin embargo, la lee como profecía del colapso: ¨Cuando se arranca la vista al sabio, la ceguera se hereda como virtud. ¨
4
La mentira interior, aquella con la que el hombre se protege de sí mismo, fue el aspecto más humano y también el más triste del pensamiento del Rey.
Caøs ve en ella el nacimiento del autoengaño moderno: “El hombre aprendió a sobrevivir mintiéndose, y en esa destreza perdió su inocencia.”
5
MaelgorÏun aparece aquí como espíritu del equilibrio, su voz no condena ni exalta: ironiza.
Él comprende que la mentira puede ser medicina, pero advierte que el médico siempre termina probando su propia cura. “El poder que se alimenta de ilusiones acaba creyendo sus propias dosis.”
6
El capítulo concluye con la imagen de la penumbra habitable, metáfora de toda la filosofía del Reino: Ni luz total (verdad), ni oscuridad absoluta (falsedad), sino el claroscuro donde la vida humana puede continuar sin arder.
Caøs lo resume así: “Entre la mentira y la verdad, el Reino eligió sobrevivir.” “El hombre no soporta la verdad completa, ni la mentira constante; por eso inventó el lenguaje.”
— Caøs.