El Linaje de Lissie Lorens

4. Visiones que Matan

Publicado: 21 de octubre de 2018

Espero que les este gustando la historia. Cuento con su apoyo para mejorar. Besos fantasmas.

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Lissie miró hacia todos lados. Eso era lo último que podía pasarle. Su suerte no podía ser tan mala.

—¿Piensas que ese hombre tiene algo que ver? —preguntó Mathias presionando cada uno de los botones.

—Estoy segura de que es el culpable.

«Era curioso ver que estaba bloqueando su mente cuando no es un clarividente activo» pensó para sí misma. Algo raro había en todo ese misterio.

—Hay que encontrar la manera de salir de este elevador.

Lissie se acercó hasta la puerta del elevador y colocó ambas manos sobre ella. Su plano astral viajo por las espesas nieblas hasta la pequeña oficina del hombre. Lo vio hablando por celular y se encontraba bastante alterado. Su mirada corrió por derredor en la oficina encontrándose con una mujer rubia poniéndose la ropa con lentitud.

Agradeció no haber tenido que verlos desnudos. Intentó concentrarse en la conversación. Pero regresó a su realidad más rápido de lo que esperaba.

Dejó caer sus manos.

—No escucho nada de lo que habla. Parecía haber tenido un polvo y nada más. Estaba enfadado, más no se ve como un hombre que recién acaba de manipular las luces de un hotel.

—Quizás eso es justo lo que quiere que pienses.

—Puede ser —admitió ella cansada—. No tenemos muchas opciones.

—¿Que sugieres hacer, Lissie? Tú eres el genio aquí.

—Gracias por meter presión sobre mis hombros —respondió.

Mathias negó mientras se acercaba. Tomó su rostro entre sus manos y observó sus ojos cansados.

—Te sigues viendo muy mal. Debemos buscar la forma de salir rápido de aquí.

Dejó caer sus manos y ella sintió otra vez la sensación de lejanía.

—Tienes razón, quizás si manipulamos las salidas de emergencia podemos escalar hasta las escaleras. O tal vez puedo intentar ver el futuro y saber cómo saldremos.

—No hagas eso, no estás en condiciones para seguir esforzándote. ¿Entendido? Optemos por esa primera opción.

Ella asintió sintiendo su corazón descontrolado.

Después de todo su relación no parecía estar tan fracturada.

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—Mathias se ha tardado en venir —dijo Peter mientras salía del bar seguido de Esteban.

—A lo mejor se fue a la habitación y cayó rendido —dijo Esteban encogiéndose de hombros.

—O a lo mejor fue a revisar que Liss estuviera bien.

Esteban metió las manos en los bolsillos de sus jeans.

—Ellos tuvieron una relación muy cercana en el pasado.

Se sorprendió al escucharlo decir eso. Cuando conoció a los chicos ya la relación de Lissie y Mathias había terminado. Nunca estuvo ese antes en el que sus amigos decían que Mathias era distinto. Supo de ellos lo único que estaban dispuestos a mostrar. Nunca preguntó directamente a ninguno porque vio lo mucho que deseaban evitar el tema. Ahora que Esteban estaba confirmando muchas de sus sospechas, no sabía que decir.

»Fueron los mejores amigos. Mathias ayudó que mi hermana se adaptara a la escuela. Mis padres nunca le permitieron estudiar en una y al morir, simplemente opte por que ella asistiera. Muchas veces me cuestiono si como su tutor legal tome las mejores decisiones.

»Luego de que mi hermana regresó de un viaje de su escuela las cosas cambiaron. Muy radicalmente y ellos se alejaron. Tu llegaste al poco tiempo por lo que sabes el resto. Cero conversaciones, Mathias dejó de ir a mi casa mientras mi hermana estuviera presente. Todo cambio.

—Aunque no sus sentimientos —murmuro Peter.

—Exactamente. Esos sentimientos se han reforzado con el pasar de los años. Por más que Mathias intente aparentar que mi hermana no le importa nada. No puedo creerle.

—Nadie puede hacerlo. Créeme que hasta Edward lo dice. Esta situación debe ser difícil para ti.

—Es complicado cuando dos de las personas que más te importan están involucradas. Solo espero que los dos logren comportarse maduramente. Porque estoy harto de esta atmosfera incomoda que crean a su alrededor.

—No me gusta ver como dos personas que se quieren no están juntas —dijo Peter. Aunque el fuera un don juan, realmente creía en el amor de las personas. Pensamientos contradictorios, diría cualquiera.

Él cree en el amor de las otras personas. No del suyo propio.

Esteban asintió mientras presionaba el botón para que los elevadores abrieran.

—A mí tampoco me gusta la situación. Si tan solo mi hermana fuera más directa y contara porque no quiere regresar con él. Quizás las cosas serían más fáciles. Sé que mi hermana es el problema. No se puede obligar a nadie a ser honesto.

Peter recargó su hombro en la pared mientras el elevador subía de forma muy lenta.

—Supongo que los cuadros de Liss eran muy distintos antes de que terminaran.




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