El Linaje de Lissie Lorens

19. Ofrecidos como ofrendas

—¡Lissie! ¿Estas… bien? —preguntó Kyler al verla despertar. Ella asintió sintiéndose un poco mareada. Kyler la tenía sobre su regazó y le apartó los mechones de pelo que se pegaban en su frente.

—Tú… —intentó decir. Cerró sus ojos con fuerza. La cabeza todavía le dolía y ella sentía un terrible dolor en su cuerpo.

—Se lo que vas a decir. No es tu culpa. Yo acepte que dijeras todo.

—Tu madre ya tenía unos planes y nosotros lo hemos cambiado al decir que nos casaríamos. ¿Por qué hacerme creer primero una cosa y luego que esta resulte ser otra distinta? Pensé… pensé que ya me habías dicho toda la verdad, Kyler. ¿Cómo confiare en ti si cada vez descubro algo completamente nuevo?

Kyler comprendió lo que ella quería decir. Y ciertamente tenía todavía tantas cosas que aclarar. Cada palabra conllevaba a nuevos descubrimientos y hasta ahora Lissie ha reaccionado a todos de forma trágica. Habían pasado diez minutos desde que se había desmayado. Su madre ya comenzaría a crear teorías y no dudaba que su hermano estuviera buscándolo. No llegaría hasta este lugar, su lugar.

—Si continuaba con los planes de mi madre. No sé qué sería de ti. Eres una chica que haría cualquier cosa para proteger a los tuyos y no me sorprendería que ella lo utilizara a su favor. Lo que te permití hacer es solo algo que nos dará tiempo para crear un plan. Creo que como yo, tú has pensado que debes conocer a esas personas y ver lo que planean. Para así de una vez intentar impedirlo.

Ella se incorporó alejando las manos de Kyler de su cuerpo. Se paró y masajeo sus cienes. Todavía no había pensando en nada. «¿Qué rayos iba a pensar si estaba desmayada?» se preguntó.

—Así que esa organización llamada Ellos tienen un líder que a su vez tiene un hijo. Un hijo al cual pensaban entregarme como una ofrenda. ¿Tienes alguna idea de cómo luce él?

Kyler también se incorporó y negó para su pesar.

—No lo sé pero supongo que mi madre debe de tener alguna información en su despacho.

Lissie se abrazó a sí misma y observó la clara agua del lago.

—Creo que debemos regresar. No me siento bien y debo pensar sobre todo esto que me has dicho. Creí que todo esto sería sencillo. Que solo habría que fingir y todo estaría bien. Me he equivocado como en muchas otras cosas —dijo mientras entraba al agua.

Entraron a la casa y para suerte o pesar de ambos, los señores no estaban. Lo que le permitió a Lissie darse un baño relajante. Al salir Kyler le dijo que descansara ya que por su culpa ella no había dormido bien en las últimas semanas. Se sorprendió ante tanta consideración pero no dijo nada y asintió.

—¿Qué harás mientras tanto? —preguntó cuándo sacaba las sabanas y se acomodaba en la cama. Kyler sonrió.

—Pienso entrar al despacho de mi madre. A buscar cualquier información que nos sirva.

—Eso es peligroso —dijo sin estar nada convencida de sus planes. ¿Qué pasaba si ellos llegaban? No sabían tampoco si su gemelo estaba por la casa. Definitivamente no sonaba como un buen plan—. ¿Por qué no esperas a que yo esté mejor y entramos?

Él se acercó a ella negando. Cuando llegó a la cama se sentó a su lado y tomó su mano sorprendiéndola.

—Esto es lo mínimo que puedo hacer por ti. Te he dicho demasiadas cosas y he hecho otras tantas. Sin darme cuenta te he metido en un lio solo para salvarte de otro y…

—No tienes que sentirte culpable. Además, no me agrada esta idea.

Si él no conociera su corazón, pensaría que a ella realmente le importaba su seguridad. Apretó su mano.

—Descansa, Lissie, yo estaré bien. Es mi familia.

—La familia puede ser tu peor enemigo.

Vio que no había forma de convencerlo. Asintió resignada y lo vio partir. No quiso quedarse dormida y dejarlo solo. Pero el cansancio en todo su cuerpo y su falta de energías la llevaron a quedarse dormida.

****

Kyler entró al despacho y con un movimiento de manos abrió los cajones. Revisaba y revisaba y no encontraba nada. Miró nuevamente a su alrededor. Es bien sabido que ella no tendría la documentación importante en su despacho. Por otro lado, él ya no vivía en esa casa. No podía ser un peligro si ya no estaba allí. Por lo que su madre guardaría todo con normalidad.

El dolor de cabeza comenzó a estar presente en su cabeza. Miró el librero y vio el lomo de un libro que allí se encontraba. Alzó una ceja y notó que el nombre del título desentonaba por completo del resto de libro. Una sonrisa se formó en su rostro. Se acercó y nuevamente con un movimiento de manos el libro se salió quedando en el aire.

El librero sin hacer ningún ruido alertador se abrió en dos y Kyler abrió sus ojos sorprendidos. Encontrándose con otro cuarto completamente en blanco. Todo.

Entró y caminó despacio viendo todo con suma atención. Había muchas pantallas y eso no fue lo que le sorprendió. Notó que cada una de las pantallas se veía cada parte de la casa. Por dentro y por fuera, como si fueran cámaras de seguridad, pero no lo eran realmente. Eso no fue lo que captó aún más su atención. En una de las pantallas se veía su habitación y en ella veía que Lissie estaba dormida.




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