El banquete comenzó a apagarse poco a poco, no con un final abrupto, sino con esa calma solemne que seguía a los actos importantes en EXO Planet. Los músicos redujeron el ritmo, las conversaciones se volvieron más suaves y los sirvientes empezaron a guiar discretamente a las familias hacia la salida del gran salón.
Uno a uno, los guardianes se despidieron de sus padres y allegados.
Chanyeol observaba todo desde unos pasos atrás, sin saber muy bien dónde colocarse. Vio a Baekhyun abrazar a su madre con una sonrisa abierta; a Chen despedirse con entusiasmo de varios familiares; a Lay inclinarse con respeto frente a los suyos; a Sehun intercambiar unas palabras tranquilas con su padre. Todo aquello le provocó una punzada silenciosa en el pecho.
Entonces, casi sin querer, sus ojos buscaron a Kyungsoo.
Lo encontró de pie junto a una columna, esperando.
Kai hablaba aún con algunos miembros de su familia, y Kyungsoo parecía aguardar pacientemente, con las manos cruzadas frente a él.
En algún punto, como si sintiera la mirada, levantó los ojos.
Sus miradas se cruzaron.
No hubo gesto duro ni reproche. Solo un leve asentimiento de parte de Kyungsoo, corto y contenido, pero claro. Chanyeol sintió que el estómago se le apretaba y, algo torpe, le devolvió el gesto con otro movimiento breve de cabeza.
Nada más.
Y aun así, ese intercambio silencioso le dejó una extraña sensación de alivio.
Poco después, los guardianes comenzaron a reunirse para retirarse juntos. No caminaban como un grupo compacto, sino en pequeños conjuntos que se formaban y deshacían con naturalidad. Chanyeol avanzó unos pasos sin rumbo claro hasta que Suho se colocó a su lado, igualando su paso.
—¿Estás bien? —preguntó con suavidad, mirándolo de reojo.
Chanyeol dudó un segundo antes de responder.
—Creo que sí… —dijo, pensativo—. Solo… ha sido mucho para un solo día.
Suho sonrió apenas, comprensivo.
—Eso es normal. Hoy pasaron demasiadas cosas juntas.
Caminaron unos metros en silencio, atravesando un pasillo amplio iluminado por cristales suspendidos que emitían una luz suave, casi acuosa.
—Sobre lo de antes —añadió Suho—. En el entrenamiento. Lo del fuego..
Chanyeol bajó la mirada a sus manos.
—Me asusté —admitió—. Sentí que no podía detenerlo. Y… no entiendo por qué me pasa eso. Pensé que no tenía poder, pero… —hizo un gesto impreciso— ahí estaba.
Suho lo observó con atención.
—No todos los poderes despiertan igual —respondió—. Algunos aparecen como chispas, otros como tormentas. Lo importante es que no te lastimaste… y que reaccionaste.
Chanyeol soltó una risa breve, sin humor.
—Tú fuiste el que reaccionó. Si no hubieras estado ahí…
—Pero estuve —lo interrumpió Suho con calma—. Y estaré mientras haga falta.
Eso hizo que Chanyeol levantara la mirada, sorprendido.
Caminaron unos pasos más antes de que él hablara otra vez, con voz más baja:
—Cuando llegué… dije que no confiaba en ustedes. Que todo esto era una locura. —Tragó saliva—. Pero tú… tú me has cuidado desde el principio. Incluso cuando no tenías por qué hacerlo.
Suho sonrió con suavidad, sin orgullo.
—Es mi deber —dijo primero, y luego corrigió—. Y también… mi decisión.
Chanyeol respiró hondo.
—Gracias. De verdad.
Suho lo miró de frente, con una expresión cálida.
—No tienes que agradecer nada. Solo… no te cierres. No estás solo aquí, aunque ahora lo parezca.
Chanyeol asintió despacio.
Mientras tanto, unos pasos más atrás, Kyungsoo caminaba junto a Kai, manteniendo el ritmo del grupo. Su expresión seguía seria, pero su atención ya no estaba del todo en la conversación a su lado. Sin darse cuenta al principio, sus ojos se desviaron hacia adelante, donde Chanyeol avanzaba junto a Suho.
Lo observó en silencio.
No con molestia esta vez, ni con juicio. Más bien con una curiosidad nueva, incómoda, que le nacía sin permiso. Había algo en la forma en que Chanyeol escuchaba, en cómo asentía con torpeza, en cómo parecía cargar todavía con el peso de no pertenecer del todo… algo que le resultaba difícil de ignorar.
Kyungsoo frunció levemente el ceño, sorprendido consigo mismo.
¿Por qué me importa?, pensó.
Desvió la mirada apenas un segundo, pero volvió a levantarla casi de inmediato, como si quisiera entender qué era exactamente lo que lo inquietaba de ese humano traído de otro mundo. No era simpatía —se dijo—, tampoco confianza. Era simple curiosidad… una que empezaba a echar raíces sin que él lo notara.
Antes de que el grupo se dispersara por los pasillos que conducían a los distintos sectores del palacio, Suho se detuvo y alzó un poco la voz para llamar su atención.
—Antes de que se retiren —dijo con calma, esperando a que todos lo miraran—. Mañana continuaremos con el entrenamiento. Será… un poco más exigente.
Algunos se enderezaron de inmediato.
—¿Más exigente cómo? —preguntó Baekhyun, con una sonrisa que mezclaba interés y nervios.
Suho dejó escapar una pequeña sonrisa, casi imperceptible.
—Combate de práctica.
La reacción fue inmediata y variada.
Chen dejó escapar un silbido bajo, divertido.
Sehun arqueó una ceja, claramente intrigado.
Lay pareció tensarse un poco, pensativo.
Kai esbozó una sonrisa ladeada, claramente emocionado ante la idea.
Xiumin solo asintio.
Chanyeol, en cambio, sintió que el estómago se le apretaba.
—¿C-combate…? —murmuró, más para sí mismo que para los demás.
Suho lo miró con comprensión.
—Nada extremo —aclaró—. Será supervisado. Es importante que aprendan a moverse, a medir su fuerza… y a confiar en si mismos.
Kyungsoo no dijo nada, pero sus labios se curvaron apenas, como si aquella noticia le resultara lógica, incluso necesaria.
—Descansen bien —continuó Suho—. Mañana será un día largo.
Hizo una breve inclinación de cabeza a modo de despedida.
#373 en Fanfic
#5136 en Novela romántica
exofanfic, exo fanfic bl boys love homosexual gay, chansoo chanyeol kyungsoo
Editado: 18.04.2026