Los pasillos del ala médica ya no vibraban con el caos de minutos antes. El aire seguía cargado, espeso, pero al menos ahora se respiraba algo parecido al alivio. Los guardianes caminaban juntos, algunos rengueando, otros sosteniéndose los brazos o las costillas, camino a las salas de sanación secundaria.
Aun así, el ambiente estaba lejos de ser ligero.
Kyungsoo avanzaba en silencio, con los brazos pegados al cuerpo y la mirada fija al frente. Su expresión era neutra, demasiado controlada. Kai, que caminaba a su lado, lo observó de reojo varias veces antes de hablar.
-...Al menos está bien -dijo al fin, intentando sonar casual-. Quiero decir, pudo haber sido mucho peor.
Kyungsoo asintió apenas.
-Sí.
La respuesta fue corta, seca.
Kai frunció un poco el ceño.
-Oye... -bajó la voz-. Nunca te había visto así. Tan alterado por alguien.
Kyungsoo se detuvo un segundo y giró el rostro hacia él. Su mirada era firme, oscura, sin rastro de broma.
-¿Y cómo querías que reaccionara? -respondió-. El consejo fue injusto. Lo lanzaron a pelear sin preparación, sin control, sin saber siquiera qué era capaz de hacer.
Kai parpadeó, sorprendido por el tono.
-Solo... pensé que-
-Pudo haber muerto -lo interrumpió Kyungsoo, más bajo, pero con una dureza que pesaba-. Cualquiera habría reaccionado.
Kai abrió la boca para responder, pero en ese momento escucharon pasos apresurados detrás de ellos.
-¡Eh! -llamó Suho, alcanzándolos.
Venía con el ceño fruncido, visiblemente agotado. Había estado hablando con Lay y aún traía en el rostro una mezcla de preocupación y desconcierto.
Kyungsoo fue directo, sin rodeos.
-¿Qué pasó con Chanyeol? -preguntó-. ¿Cómo está su brazo? ¿Y la pierna?
Suho se pasó una mano por el cabello antes de responder.
-Lay dice que... estuvo a nada de morir.
Kai y Kyungsoo se detuvieron al mismo tiempo.
-¿Qué? -soltó Kai, incrédulo.
-Los sanadores no podían hacer nada -continuó Suho, con el ceño cada vez más tenso-. Su cuerpo no respondía. Las quemaduras eran demasiado profundas, y la fractura... -negó con la cabeza-. Pero de pronto... simplemente se sanó.
Ambos lo miraron como si no hubiera hablado en serio.
-¿Cómo que "se sanó"? -preguntó Kai, confundido.
-Eso mismo dije yo -respondió Suho, llevándose una mano a la sien-. Lay asegura que no fue su energía. Que el cuerpo de Chanyeol reaccionó solo. Como si algo dentro de él hubiera despertado.
Kyungsoo no dijo nada.
Su mirada se perdió un instante, fija en algún punto invisible del pasillo.
No es un humano común, pensó.
Recordó el fuego que no lo había consumido.
La forma en que el explorador se desintegró.
La luz dorada.
La sensación extraña que había recorrido el aire.
Y, sobre todo, recordó el calor de sus manos cuando lo sostuvo antes del combate.
«¿Quién eres en realidad, Park Chanyeol...?»
La pregunta le pesó más de lo que esperaba.
-¿Cuándo podremos verlo? -preguntó al fin, rompiendo el silencio.
Kai lo miró de reojo, claramente sorprendido por el interés directo.
Suho suspiró.
-Si todo sale bien... mañana. Los sanadores dicen que debe permanecer descansando hasta estabilizarse por completo.
Kyungsoo asintió lentamente.
-Entiendo.
Suho los observó un segundo más antes de hablar de nuevo.
-Vamos. A ustedes también tienen que revisarlos. No quiero que nadie más caiga hoy.
Con un gesto serio, los apuró hacia la sala de sanación.
Mientras caminaban, Kyungsoo bajó la mirada, apretando apenas los dedos.
No sabía por qué le importaba tanto.
No sabía por qué ese nudo en el pecho no se iba.
Pero una cosa era segura:
Desde ese momento, Park Chanyeol ya no era solo "el humano" para él.
Y, sin darse cuenta todavía, esa verdad empezaba a cambiarlo todo.
El salón del consejo estaba en penumbra, iluminado solo por los cristales flotantes que pulsaban con una luz fría y antigua. El aire era denso, cargado de tensión.
El padre de Suho permanecía de pie en el centro, con la espalda recta pero los puños cerrados con tanta fuerza que los nudillos le habían palidecido. Frente a él, los ancianos del consejo ocupaban sus asientos circulares, imperturbables, observándolo desde las sombras.
-Lo que hicieron fue una imprudencia -dijo por fin, con la voz contenida pero vibrante de rabia-. ¡Estuvo a punto de morir! Ese muchacho no tiene entrenamiento, no tiene control... ¡no podían usarlo así! ¡Como pudieron exponer asi al principe de EXO Planet!
Uno de los ancianos, de voz grave y áspera, respondió sin inmutarse:
-Era necesario que el despertar del Fénix ocurriera cuanto antes.
El padre de Suho dio un paso al frente.
-¿Necesario? -escupió-. ¡Estuvo a segundos de perder la vida! ¿Eso les parece aceptable?
Otro de los ancianos, con ojos brillantes como piedra pulida, inclinó apenas la cabeza.
-Pero no murió, ¿o sí?
El silencio cayó como un golpe.
-El Fénix no permitiría que su contenedor muriera tan fácilmente -continuó con frialdad-. Está ligado a él desde antes de que tuviera conciencia. Su destino es arder y renacer.
El padre de Suho apretó la mandíbula, sintiendo cómo la ira le recorría el pecho.
-Hablan de él como si fuera un objeto -gruñó-. Es el hijo del rey. Un muchacho que no pidió cargar con esto.
Hubo un leve murmullo entre los ancianos, pero otro de ellos intervino, con un tono más grave, más serio:
-Precisamente por eso debíamos actuar. La presencia oscura vuelve a agitarse.
El ambiente se volvió aún más pesado.
-Nuestros vigías lo han confirmado -continuó-. Una energía oscura, conocida... y peligrosa. Si nuestras sospechas son correctas, esa entidad pronto volverá a moverse.
El padre de Suho frunció el ceño.
-¿Están diciendo...?
-Que aquel que una vez intentó destruir EXO Planet ha comenzado a despertar -respondió el anciano-. Y cuando lo haga, vendrá por lo que desea.-Hubo una breve pausa, cargada de presagio.
#308 en Fanfic
#4709 en Novela romántica
exofanfic, exo fanfic bl boys love homosexual gay, chansoo chanyeol kyungsoo
Editado: 20.04.2026