El Linaje del Fénix (chansoo)

Capítulo 12. La marca oculta.

El pasillo hacia el ala médica parecía más largo esa noche, como si el palacio mismo contuviera la respiración. Las luces de los cristales flotantes parpadeaban con suavidad, proyectando sombras alargadas sobre las paredes talladas con runas antiguas. Nadie hablaba. Solo se oía el eco de sus pasos sincronizados, un ritmo constante que contrastaba con la agitación que cada uno llevaba dentro.

Kyungsoo caminaba al fondo del grupo, con las manos metidas en los bolsillos de su túnica oscura.

Intentaba mantener la expresión neutra, pero su mente era un torbellino. Ya había estado allí esa mañana. Ya había visto a Chanyeol despierto, sonriendo, con esa voz ronca que aún resonaba en sus oídos. Y aun así... el corazón le latía descontrolado, como si esta visita fuera la primera.

Contrólate, pensó. No es nada. Solo vas a verlo con los demás.

Pero sabía que no era del todo verdad.

Delante de él, Baekhyun y Chen intercambiaban comentarios en voz baja, riendo por lo bajo. Sehun caminaba con las manos en la nuca, fingiendo relajación. Xiumin y Kai hablaban con Suho sobre detalles del entrenamiento con los exploradores, pero incluso sus voces sonaban contenidas. Lay guiaba el grupo, con esa calma serena que siempre lo caracterizaba.

Cuando llegaron a la puerta del ala médica, dos sanadores de túnicas blancas los recibieron con una inclinación respetuosa. Uno de ellos abrió la puerta sin decir palabra.

El cuarto estaba iluminado por una luz cálida y tenue, proveniente de esferas flotantes que giraban lentamente cerca del techo. El aire olía a hierbas curativas y a algo más... un leve aroma a ceniza, casi imperceptible, como si el fuego hubiera dejado su huella incluso allí.

Y en el centro, recostado en la camilla elevada, estaba Chanyeol.
Vestía una túnica médica sencilla, de tela blanca que contrastaba con su piel aún pálida. Su cabello oscuro caía desordenado sobre la frente, y sus ojos -esos ojos dorados que brillaban incluso en la penumbra como si contuvieran brasas vivas- se abrieron de par en par al verlos entrar.

Por un segundo, el tiempo pareció detenerse.

-¡Chicos! -exclamó Chanyeol, con una sonrisa que iluminó toda la habitación. Su voz era más fuerte que esa mañana, aunque todavía ronca por el desuso-. ¡Por fin los veo, me alegra que estén bien.

Pero la respuesta no llegó de inmediato. Todos se quedaron congelados, mirando fijamente sus ojos.

Chen fue el primero en reaccionar.

-Espera... ¿tus ojos? -dijo, acercándose más-. ¿Por qué son... así?

Xiumin ladeó la cabeza, impresionado.

-Dorado puro... nunca vi algo igual.

Sehun entrecerró los ojos, analizándolo.

-Parecen... encendidos.

Baekhyun soltó un silbido bajo.

-Guau. Eso sí que es un cambio.

Kai lo miro fijamente, cruzando los brazos.

-Impactante. Se ven... poderosos.

Chanyeol parpadeó, confundido por la reacción colectiva.-¿Eh?

-¿Por qué los tienes así? -preguntó Chen directamente otra vez.-. ¿Es parte de tu poder o qué? Nunca vi a un portador del fuego tener ojos de ese color.

Chanyeol se tocó el rostro con cautela, como si pudiera sentir el cambio.

-No... no lo sé -admitió, encogiéndose de hombros-. Cuando desperté por primera vez, ya eran así. Lay dice que apareció junto con la luz dorada que me curó. Yo... ni siquiera me di cuenta hasta que me miré en un reflejo.

Los miembros intercambiaron miradas, entre sorprendidos y fascinados.

Baekhyun se acercó más, con una sonrisa traviesa creciendo en su rostro.

-De por sí ya pensaba que eras atractivo, ¿sabes? -dijo sin filtro-. Pero ahora con esos ojos... eres ardiente. Literalmente.

Chanyeol abrió los ojos aún más, y un rubor intenso subió por sus mejillas hasta las orejas. Bajó la mirada, avergonzado, intentando ocultar su vergüenza.

-¡B-Baekhyun! -balbuceó-. ¡No digas cosas cómo esas!

El grupo soltó risas bajas, aliviando la tensión.

Kyungsoo, que había estado en silencio junto a la puerta, frunció el ceño con más fuerza.

-Baekhyun, deja de decir tonterías -dijo secamente, con voz baja pero firme.

Baekhyun levantó las manos en rendición, riendo.

-Solo digo la verdad, Kyungsoo. ¡Míralo! Está literalmente brillando.

Chanyeol se sonrojó aún más, cubriéndose parte del rostro con la mano, pero sus ojos dorados seguían brillando entre sus dedos.

El silencio se rompió al instante con las risas y los comentarios.

-¡Idiota! ¡Nos tuviste preocupadísimos! -gritó Baekhyun, recuperando el tono juguetón mientras se detenía justo antes de abrazarlo.

Chen se rio, apoyando una mano en el hombro sano de Chanyeol.

-Mira que asustarnos así... Pensamos que te habías muerto.

Chanyeol soltó una risa suave, aún algo ruborizado, pero sus ojos recorrieron al grupo con una emoción evidente.

-Lo siento... de verdad -dijo-. No quería preocuparlos. Solo... no sé qué pasó.

Xiumin se acercó más despacio, con una sonrisa tranquila.

-Nos alegra verte despierto, novato. Y con cambio de ojos incluido.

Sehun bufó desde el fondo, pero sus ojos traicionaban el alivio.

-No vuelvas a hacer algo tan estúpido -murmuró-. Aunque... esos ojos sí quedan bien.

Kai se acercó también, dándole un leve golpe en el brazo sano.

-Bienvenido de vuelta.

Chanyeol rio otra vez, pero entonces su mirada se detuvo.

En Kyungsoo.

El pelinegro había permanecido atrás, con los brazos cruzados y la expresión seria. Intentaba parecer indiferente, pero cuando sus ojos se encontraron con los dorados de Chanyeol, algo dentro de él se removió.

Chanyeol sonrió más suave. Más personal.

-Kyungsoo... -dijo en voz baja-. Me alegra que hayas venido.

Kyungsoo sintió que el calor le subía al rostro. Apartó la mirada un segundo, frunciendo el ceño.

-Tch. Como si tuviera opción -murmuró, pero dio un paso al frente, acercándose al grupo.




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