El Linaje del Fénix (chansoo)

Capítulo 13. Vínculo ardiente.

La biblioteca del palacio era uno de los pocos lugares donde el tiempo parecía rendirse.

Altas columnas de piedra clara se alzaban hasta un techo abovedado cubierto por constelaciones grabadas en cristal oscuro. Pequeñas luces flotantes se desplazaban lentamente entre los estantes, iluminando filas interminables de libros antiguos: tomos de cubiertas gastadas, pergaminos sellados con cera elemental, códices encadenados que vibraban suavemente con energía residual.

El aire olía a polvo viejo y tinta seca.

Allí, sentado junto a una mesa de mármol pulido, Kyungsoo sostenía un libro abierto entre las manos. Sus ojos recorrían las líneas con concentración absoluta, aunque su ceño fruncido delataba que no estaba encontrando la respuesta que buscaba.

Portadores del fuego... anomalías documentadas...

Había pasado páginas y páginas buscando una mención. Algo. Cualquier cosa que explicara lo que había visto.

Ojos dorados.

Regeneración.

Un fuego que no solo destruía... sino que tambien sanaba.

Nada.

El recuerdo de la noche anterior regresó sin pedir permiso: Chanyeol sonriendo desde la cama, el calor de su mano, esa sensación inexplicable que no lograba entender.

Kyungsoo cerró el libro un segundo, apoyando los dedos en el lomo.

-¿Desde cuándo el fuego cura...? -murmuró para sí, volviendo a abrir el libro.

-Así que aquí estabas.

Kyungsoo alzó la vista.

Kai avanzaba entre los estantes, con los brazos cruzados y una expresión más tensa de lo habitual.

-Te estaba buscando -dijo-. Pensé que estarías con los demás, esperando noticias del alta de Chanyeol.

Kyungsoo volvió la mirada al libro.
-Iré en un momento -respondió-. Solo... necesitaba leer un poco. Despejar la mente.

No explicó más.

Kai asintió lentamente, pero no se fue.

Se quedó ahí, de pie frente a la mesa.

-Kyungsoo... -comenzó, y luego se detuvo.

Kyungsoo lo miró de reojo. La rigidez en su postura, la forma en que apretaba la mandíbula.

-Si vas a decir algo, dilo -dijo sin rodeos-. No lo pienses tanto.

Kai parpadeó, sorprendido.

-¿Tan obvio soy?

-Lo eres conmigo -respondió Kyungsoo con calma-. No por nada te conozco desde niño.

Kai soltó un suspiro largo y se dejó caer en la silla frente a él.

-Es sobre Chanyeol.

Kyungsoo cerró el libro con cuidado y suspiró.

-Lo imaginé.

-No entiendo qué está pasando -confesó Kai-. Desde que llegó... todo se siente raro. Tú, Suho, los chicos, incluso yo. Y anoche... -apretó los labios-. La forma en que tú y él interactuaron....

Kyungsoo lo observó unos segundos antes de hablar.

-Chanyeol y yo decidimos llevar mejor nuestra convivencia mientras permanezca en EXO Planet -dijo finalmente-. Nada más.

Kai alzó la mirada.

-¿Nada más?

-Es un chico confundido -continuó Kyungsoo-. No entiende este mundo, ni su poder, ni su lugar aquí. Yo... actué mal al principio. Fui descortés. Injusto. Y lo reconocí.-Guardó silencio un instante.-Decidimos convivir mejor. Conocernos. Como compañeros. Como guardianes.

Kai no apartó los ojos de él. Observó cada gesto, cada pausa, cada palabra no dicha.

-Parece que te hace feliz -dijo entonces, en voz baja-. Convivir con él. Y... parece que ya lo reconoces. Lo aceptas como uno de nosotros.

Kyungsoo sostuvo su mirada.

-Sí.

No dudó.

Kai apretó los puños bajo la mesa.
Dentro de su pecho algo se revolvió con violencia. Una sensación agria, sofocante. Como si algo le subiera por la garganta y lo obligara a tragar saliva con dificultad.

Quería decir algo.
Quería gritar.
Quería negar esa realidad que se estaba formando frente a él.

¿Y si lo pierdo?
¿Y si ya no soy solo yo?

Kyungsoo notó el cambio de actitud con solo ver su rostro.

-Kai... -empezó a decir, inclinándose un poco hacia él-. ¿Qué te pasa?

Pero antes de que pudiera terminar, unos pasos apresurados resonaron entre los estantes.

-¡Kyungsoo! ¡Kai! -Xiumin apareció con una sonrisa amplia-. Chanyeol ya llegó al palacio.

Kyungsoo se puso de pie de inmediato.

-¿Ya?

-Sí -rió Xiumin-. Apenas llegó a la sala residencial.

Kyungsoo dejo el libro sin cuidado esta vez, sobre la mesa, y salió de la biblioteca a paso rápido, casi sin despedirse.

Xiumin lo miró irse, divertido y algo extrañado.

-Vaya reacción... -comentó con una risa suave antes de seguirlo.-Vamos, Kai.

La biblioteca volvió a quedar en silencio.

El alto permaneció sentado, con la mirada fija en el lugar vacío frente a él.

El mal sabor en su boca no desapareció.

Al contrario.

Se hizo más intenso.

La sala residencial del palacio se abría como un corazón cálido dentro de la vasta estructura de piedra.
Era un espacio amplio y circular, con altos ventanales de cristal translúcido que dejaban pasar la luz suave de la mañana, filtrada en tonos dorados y azulados por runas incrustadas en el material. Las paredes estaban adornadas con relieves que narraban antiguas gestas de los guardianes: figuras talladas en movimiento eterno, fuego, hielo, viento, agua, luz, teletransportación, sanación y tierra entrelazándose en batallas que parecían latir con vida propia.

En el centro de la sala ardía un brasero bajo, alimentado por llamas controladas que solo emitían calor reconfortante. A su alrededor, sofás y asientos de madera pulida cubiertos con cojines oscuros formaban un semicírculo, creando un ambiente que invitaba tanto al descanso como a la conversación.

Kyungsoo cruzó el umbral con paso decidido.

Detrás de él, Xiumin entró con la misma energía tranquila de siempre, observando la escena con curiosidad.

Todos los demás ya estaban allí.
Suho, Sehun, Chen, Baekhyun, Lay... incluso algunos sanadores permanecían a un lado, conversando en voz baja. Y en el centro de esa atención, de pie junto al padre de Suho, estaba Chanyeol.




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