El silencio que quedó fue espeso, casi irrespirable.
Las brasas suspendidas en el aire se apagaron una a una, como si la habitación misma decidiera volver a contener el caos. Nadie habló de inmediato. No porque no quisieran, sino porque cualquier palabra parecía capaz de romper algo frágil que todavía estaba flotando entre ellos.
Chanyeol fue el primero en moverse.
Soltó un suspiro largo, profundo, como si todo el aire que había contenido desde que cruzó esa puerta por fin encontrara salida. Sus hombros descendieron apenas y el calor que aún recorría sus brazos se disipó del todo, dejándole un leve temblor en las manos.
—Lo siento… —murmuró, sin girarse—. No debí reaccionar así.
Baekhyun fue el primero en fruncir el ceño.
—¿Reaccionar así? —repitió—. Chanyeol, si no llegas tú, esto se salía completamente de control.
—Aun así —intervino Suho con voz firme, avanzando un paso—, no podemos permitir que esto vuelva a ocurrir. Ni aquí, ni entre nosotros.
Lay observaba en silencio, con esa expresión serena que siempre escondía más de lo que decía. Sus ojos iban de Kyungsoo a Chanyeol, como si intentara entender algo que no terminaba de tomar forma.
Kyungsoo seguía inmóvil.
No se había dado cuenta de que aún tenía los dedos cerrados con fuerza hasta que Xiumin carraspeó suavemente.
—Kyungsoo…
El aludido parpadeó, como si regresara de golpe a la habitación. Bajó la mirada hacia su propia mano y la retiró despacio, casi con cuidado excesivo.
—Lo siento —dijo en voz baja—. Yo… no pretendía que esto escalara.
Suho lo observó con atención, más de la habitual.
—Kai no está bien —dijo finalmente—. Hablaré con él cuando regrese. Pero por ahora… —su mirada volvió a Chanyeol— tú no deberías forzar tu cuerpo.
—Estoy bien —respondió Chanyeol de inmediato, aunque su voz perdió fuerza cuando Kyungsoo lo miró.
—No lo estás —replicó Kyungsoo con calma firme—. Y lo sabes.
No hubo dureza en su tono. Solo una preocupación desnuda que atravesó todo lo demás.
Algo se tensó en el pecho de Chanyeol.
Suho notó ese intercambio y tomó una decisión.
—Baekhyun, Chen, Sehun —ordenó—. Llévenlo de regreso a su habitación. Xiumin, Lay… quedense..
—¿Kyungsoo? —preguntó Chen.
Suho dudó apenas un segundo.
—Kyungsoo estará bien.
Chanyeol frunció el ceño.
—No hace falta, yo—
Kyungsoo lo miró directamente.
—Ve —le dijo en voz baja—. Descansa. Mañana hablamos.
No era una orden. Tampoco una súplica.
Era una certeza tranquila.
Chanyeol asintió.
—Mañana —repitió.
Cuando salió al pasillo acompañado por los demás, no pudo evitar mirar por encima del hombro una última vez.
Kyungsoo seguía allí, erguido, serio, rodeado de responsabilidad… y aun así parecía más expuesto que nunca.
La puerta se cerró con un sonido seco.
El silencio que quedó fue distinto al anterior: menos explosivo, pero igual de cargado. Suho fue el primero en romperlo, girándose hacia Kyungsoo con los brazos cruzados y el ceño fruncido, no con enojo, sino con preocupación genuina.
—Kyungsoo —dijo—. Quiero que me digas exactamente qué fue lo que pasó antes de que Chanyeol entrara.
Kyungsoo inspiró hondo.
No era alguien que se justificara con facilidad, pero tampoco tenía intención de ocultar nada.
—Kai vino a hablar conmigo —comenzó—. Estaba alterado. Molesto. Me reclamó por… por estar tan involucrado con Chanyeol. Por aceptar ayudarlo. Las cosas escalaron más rápido de lo que pensé.
Lay, que había permanecido apoyado contra la pared, alzó la mirada con atención.
—Desde que Chanyeol llegó —intervino con voz tranquila—, todos hemos cambiado un poco. Lo he notado. Nuestra atención se centra demasiado en él, incluso sin darnos cuenta.
Suho asintió levemente.
—Es verdad.
Xiumin continuó, midiendo cada palabra.
—Tal vez Kai lo percibió como una amenaza. No hacia Chanyeol en sí… sino hacia lo que teme perder. Su amistad contigo, Kyungsoo. O quizá simplemente sintió celos. No sería extraño. Ustedes tienen una amistad de años.
Kyungsoo frunció el ceño, incómodo.
—Aun así —respondió con firmeza—, no tiene derecho a reaccionar así. Yo no voy a dejar de hablarle a Chanyeol solo porque Kai no lo acepte.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Suho parpadeó, sorprendido al igual que Xiumin.
Lay también lo miró con más atención, como si acabara de notar algo que antes había pasado por alto.
—Pensé… —empezó Suho, dudando—. Pensé que apenas lo tolerabas.
Que no querías estar cerca de él más de lo necesario, a pesar de que yo te lo pedí.
Kyungsoo sostuvo su mirada.
—Eso fue al principio —admitió—. Pero Chanyeol no ha hecho nada para merecer ese rechazo. Está confundido, solo… y aun así intenta adaptarse. No pienso tratarlo mal para tranquilizar a alguien más. No voy a comportarme como al principio.
Lay dejó escapar una leve sonrisa.
—Eso explica muchas cosas.
Suho, en cambio, relajó los hombros. Había algo de alivio genuino en su expresión.
—Me alegra oírlo —dijo—. De verdad. Necesitamos unidad ahora más que nunca. Y saber que tú y Chanyeol pueden llevarse bien… me deja más tranquilo.
Kyungsoo desvió la mirada apenas un segundo, como si no supiera cómo responder a eso.
—Solo estoy haciendo lo correcto —murmuró.
Pero ni Suho ni Lay pasaron por alto el matiz distinto en su voz.
No era solo responsabilidad.
Era decisión.
Chanyeol no dijo nada mientras los seguía por el pasillo.
Baekhyun iba delante, hablando por hablar, como si el sonido de su propia voz pudiera empujar lo ocurrido fuera de su cabeza. Chen caminaba a su lado, lanzándole miradas de reojo, claramente midiendo cuándo preguntar. Sehun cerraba el grupo, silencioso, con las manos en los bolsillos y el ceño levemente fruncido.
El trayecto hasta su habitación se sintió más largo de lo que era.
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Editado: 20.04.2026