La mañana llegó a EXO Planet sin estridencias.
No hubo alarmas ni llamados urgentes, solo la luz pálida filtrándose poco a poco por los ventanales altos del ala residencial. Una claridad suave, casi engañosa, que contrastaba con el peso que Kyungsoo sentía en el pecho desde antes de abrir los ojos.
Despertó despacio.
No porque estuviera cansado físicamente, sino porque su mente ya estaba despierta mucho antes que su cuerpo.
Se quedó mirando el techo de piedra clara, siguiendo con la vista una pequeña grieta que nunca antes había notado. Respiró hondo. El aire estaba frío, limpio… y aun así, algo dentro de él seguía ardiendo de forma tenue, persistente.
Anoche…
La imagen volvió sin pedir permiso.
Kai, alterado, demasiado cerca. Sus palabras, cargadas de algo más que enojo. La presión en su agarre.
Kyungsoo apretó ligeramente los dedos contra las sábanas.
No le dolía el recuerdo en sí. Le dolía lo que implicaba.
Kai había sido su constante durante años. Su apoyo silencioso, su sombra leal en cada misión. Jamás había dudado de él… hasta ahora.
Giró el rostro hacia la ventana.
Y entonces, inevitablemente, el otro recuerdo apareció.
Chanyeol entrando a la habitación.
No gritando. No atacando.
Solo presente.
Esa forma en que el aire había cambiado. El calor repentino. La manera en que su cuerpo se había colocado entre él y Kai sin pensarlo.
Kyungsoo cerró los ojos un instante.
Y ahí estaba otra vez.
Esa sensación extraña en el pecho. No dolor. No miedo.
Algo parecido a una presión cálida, constante, que no se había disipado en toda la noche. Como si algo se hubiera encendido y se negara a apagarse.
—No tiene sentido… —murmuró para sí.
Pero tampoco le resultaba desagradable.
Suspiró y se incorporó, dejando de pelear con pensamientos que no iba a resolver desde la cama. Se levantó, se aseó con movimientos automáticos y se vistió con la túnica oscura de los guardianes, ajustándola con precisión casi ritual.
Cuando se peino, su reflejo le devolvió una mirada más seria de lo habitual.
—Enfocate.—se dijo—. Un día a la vez, no te distraigas..
Kyungsoo ya estaba listo cuando el sonido suave de unos nudillos contra la puerta lo sacó de sus pensamientos. No necesitó preguntar quién era. Algo en su pecho reaccionó antes que su mente.
—Adelante —dijo.
La puerta se abrió despacio y Chanyeol asomó primero la cabeza, como si temiera interrumpir algo importante.
—¿Puedo pasar?
Kyungsoo asintió y se hizo a un lado. Chanyeol entró con cuidado, cerrando detrás de sí. La habitación era sobria, ordenada, reflejo exacto de su dueño. Aun así, al estar allí, el alto sintió que el aire se volvía distinto, más denso… más presente.
Por un instante, ninguno de los dos habló.
Kyungsoo se apoyó contra el borde del escritorio, fingiendo revisar unas notas que no necesitaban ser revisados. Chanyeol permaneció de pie, las manos a los costados, observándolo con atención silenciosa, como si no quisiera perder ningún gesto.
Ambos se miraban sin mirarse.
Kyungsoo fue el primero en romper el silencio.
—No esperaba que vinieras tan temprano —dijo, sin levantar del todo la vista.
—Yo tampoco esperaba… —Chanyeol dudó—. Pero sentí que debía hacerlo.
Kyungsoo alzó los ojos lentamente.
Se encontraron.
El impacto fue inmediato, aunque ninguno lo demostró.
Los ojos dorados de Chanyeol parecían distintos a esa hora de la mañana: más claros, más tranquilos, pero igual de intensos. Kyungsoo notó cómo reflejaban la luz que entraba por la ventana, y por un segundo tuvo la absurda impresión de que lo observaban más allá de lo visible, como si intentaran entenderlo desde dentro.
Chanyeol, por su parte, analizó cada detalle con la misma atención inconsciente: la postura rígida de Kyungsoo, la manera en que tensaba ligeramente los hombros, la expresión controlada que no dejaba escapar nada… salvo los ojos. Esos ojos oscuros que parecían contener demasiado.
—¿Dormiste algo? —preguntó Chanyeol, con suavidad.
Kyungsoo parpadeó.
—Lo suficiente.
Era mentira, pero Chanyeol no lo señaló. En cambio, inclinó un poco la cabeza, estudiándolo.
—Anoche… —empezó—. No quise entrometerme más de lo necesario, pero quería asegurarme de que estabas bien.
Kyungsoo dejó los apuntes a un lado.
—Estoy bien —repitió—. Solo… confundido.
Chanyeol asintió despacio.
—Con Kai.
—Sí.
Kyungsoo guardó silencio un momento, midiendo sus palabras. Chanyeol no lo apuró. Había aprendido rápido que Kyungsoo hablaba cuando estaba listo, no antes.
—Nunca lo había visto así —continuó Kyungsoo—. Fue como si… —frunció el ceño—. Como si algo se hubiera roto entre nosotros.
Chanyeol dio un paso más cerca, lo justo para que Kyungsoo lo notara sin sentirse acorralado.
—No fue tu culpa.
Kyungsoo alzó una ceja.
—No dije que lo fuera.
Chanyeol sonrió apenas.
—Pero lo pensaste.
Kyungsoo lo observó con atención renovada, como si esa respuesta le hubiera revelado algo inesperado.
—Eres más perceptivo de lo que aparentas —admitió, cruzándose de brazos.
—No siempre —respondió Chanyeol—. Solo cuando algo… me importa.—terminó con tono serio.
Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.
Kyungsoo apartó la mirada primero, incómodo con la dirección de la conversación.
—Intentare hablar con Kai después —dijo—. No pienso romper una amistad de años por una diferencia.
—Ni deberías —respondió Chanyeol con sinceridad—. Pero tampoco deberías cargar con todo tú solo.
Kyungsoo volvió a mirarlo.
Esta vez, su análisis fue distinto.
Observó la postura abierta de Chanyeol, la ausencia de arrogancia, la forma en que no invadía su espacio pero tampoco se alejaba demasiado. Notó algo que antes no había querido aceptar: Chanyeol no buscaba imponerse, ni ganar terreno. Solo… estar.
#308 en Fanfic
#4709 en Novela romántica
exofanfic, exo fanfic bl boys love homosexual gay, chansoo chanyeol kyungsoo
Editado: 20.04.2026