El Linaje del Fénix (chansoo)

Capítulo 21. Umbrahel: Un vínculo bajo amenaza.

Kyungsoo se detuvo justo antes de cruzar el umbral del santuario.

El resto de los guardianes ya había avanzado varios pasos dentro del edificio antiguo, moviéndose con cautela pero con determinación. Suho encabezaba el grupo, su postura firme como siempre, seguido por Lay, Chen, Baekhyun, Xiumin, Sehun y Kai.

El interior estaba sumido en una penumbra densa, casi sofocante. Las paredes de piedra ennegrecida parecían absorber la poca luz que lograba filtrarse, y el aire mismo se sentía pesado, cargado de una presencia oscura que hacía vibrar los huesos.
Era como si el lugar respirara.

Kyungsoo frunció el ceño.
Algo no estaba bien.
Lo sentía en lo más profundo de su ser.

La tierra bajo sus pies temblaba apenas, como si estuviera viva… pero herida. La energía que emanaba del interior le recorría el cuerpo con un cosquilleo desagradable, casi doloroso.

Por eso decidió quedarse atrás unos segundos más.

No por miedo.

Sino por intuición.

Chanyeol, que caminaba al final del grupo, notó que Kyungsoo no lo seguía. Se detuvo y giró hacia él.

—¿No piensas entrar? —preguntó con un tono más suave de lo que pretendía.

Kyungsoo levantó la mirada.

—Sí… iré enseguida. Tu sigue adelante.

Chanyeol dudó, mientras lo miraba fijamente.
No supo exactamente por qué, pero la idea de entrar sin él le resultó extrañamente incómoda.
Casi inquietante. Así que decidió que se quedaria a su lado.

—Entonces me quedo contigo —dijo al final, encogiéndose ligeramente de hombros.

Kyungsoo lo miró sorprendido y algo nervioso por permanecer a solas con Chanyeol.

—No es necesario. Puedo—

Pero no alcanzó a terminar la frase.
Todo ocurrió en un instante.

Las enormes puertas del santuario se cerraron de golpe con un estruendo ensordecedor que sacudió el suelo.
El eco retumbó por toda la plaza.

—¿¡Qué demonios fue eso!? —exclamó Chanyeol, girándose bruscamente.

Desde el interior, los guardianes se volvieron al escuchar el sonido de las puertas cerrandose.

Antes de que Kyungsoo o Chanyeol pudieran reaccionar, una gigantesca esfera de energía oscura emergió desde el suelo, expandiéndose con violencia hasta envolver completamente el santuario.
Como una burbuja negra y palpitante.

Un muro impenetrable.

Separándolos y dejando a Kyungsoo y Chanyeol completamente afuera.

—¡No! —gritó Suho desde el interior, intentando abrir las puertas.—No se abre..

Baekhyun corrió hacia la puerta justo a su lado.

—¡Oigan! ¡¿Están bien?! ¿Por qué no podemos salir?

Kyungsoo reaccionó de inmediato.
Se acercó a la barrera y extendió la mano para tocarla.
El contacto fue inmediato y un choque eléctrico recorrió su brazo y lo obligó a retroceder.

—¡Maldición! —masculló entre dientes.

Chanyeol golpeó la superficie oscura con el puño.

—¡No podemos entrar! ¡Una esfera oscura rodeó todo el santuario!

Desde dentro, Xiumin trató de congelar la puerta.

Chen lanzó descargas eléctricas.

Sehun golpeó con ráfagas de viento.

Baekhyun concentró su luz en un haz intenso.

Pero todo era inútil.

Suho acercó más su rostro a la puerta.

—¡Estamos atrapados! ¡Nada funciona!

Kyungsoo apretó los dientes.

—¡Intentaremos romperla desde afuera!

Chanyeol asintió con determinación.

—No se preocupen. Intentaremos lo que sea para sacarlos de ahí.

Dentro del santuario, la situación se tornó aún más sombría.

Frente a los guardianes, flotando en el centro del recinto, se encontraba el núcleo de la corrupción: una masa oscura y pulsante, rodeada de raíces negras que se extendían por las paredes y el suelo como venas enfermas.

Cada latido de aquella cosa hacía vibrar el aire.

—Chicos...miren eso.—susurró Chen haciendo que los demás dejaran de luchar con la puerta y observaran a su alrededor.

Todos giraron para verlo y apenas dieron un paso hacia él cuando el suelo comenzó a agrietarse y de entre las sombras surgieron más criaturas.

Pero estas eran mucho más que las de antes.
Tal vez decenas de ellas.

Baekhyun retrocedió un paso, mirando alrededor con nerviosismo.

—Esto… ya no me gusta nada.

Suho desenvainó su espada con firmeza.

—No tenemos opción. Debemos destruir el núcleo cuanto antes.—Se giró hacia Kai.—Kai, intenta teletransportarte fuera del santuario. Necesitamos que ayudes a Kyungsoo y Chanyeol desde afuera.

Kai asintió con seguridad.

—Entendido.

Cerró los ojos y comenzó a concentrar su energía.

El aire a su alrededor vibró, como si la realidad misma se plegara.
Intentó dar el salto de lugar pero en el instante exacto en que su poder se activó, una sensación lo hizo caer de rodillas de forma abrupta.

—¡AGH!.—Un dolor punzante le atravesó la cabeza en ese mismo momento.

—¿¡Kai!? —exclamó Suho, al ver cómo un hilo de sangre se deslizaba por su nariz.

Baekhyun se arrodilló a su lado.

—Oye, oye… ¿qué te pasó? ¿Estás bien?

Kai respiró agitado.

—Estoy bien… solo fue un fallo en mi concentración.—Intentó ponerse de pie y lo logró.—Lo haré otra vez.

—Kai, espera...— interrumpió Lay con algo de urgencia pero ya era tarde.

Kai volvió a concentrarse.
Esta vez lo hizo con más fuerza y el resultado fue peor.

Un estallido invisible lo lanzó hacia atrás.

—¡Mierda!—Cayó con violencia contra el suelo, y más sangre brotó de su nariz.

Lay se arrodilló junto a él de inmediato.—Detente —ordenó con voz firme.

—Puedo hacerlo —insistió Kai, testarudo.

—No —repitió Lay con seriedad—. No puedes.

Suho frunció el ceño.
—¿Qué está pasando?

Lay miró a su alrededor antes de responder.

—Recuerden qué Chanyeol mencionó que estamos dentro de una especie de esfera oscura...es un campo de aislamiento oscuro.—Todos lo observaron con atención.
El sanador saco un pañuelo del bolsillo de su túnica y limpió la sangre del rostro de Kai mientras explicaba:—La teletransportación de Kai funciona desplazando su energía a través del espacio. Pero esta barrera no solo bloquea físicamente… también distorsiona cualquier flujo dimensional.




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