El Linaje del Fénix (chansoo)

Capítulo 24. El Príncipe Kael.

Los caballos seguían donde los habían dejado, atados entre los árboles altos, inquietos pero ilesos. Resoplaron apenas cuando el grupo se acercó.

Chanyeol fue el primero en detenerse.

Bajó la mirada hacia Kyungsoo, aún dormido entre sus brazos. La luz gris del atardecer iluminó su rostro pálido. La sangre seca en su túnica contrastaba con la calma de su respiración.

Algo en el pecho del pelirrojo se tensó.

Lay se aproximó con paso silencioso, sus manos ya brillando tenuemente con energía verde.
-Chanyeol... -dijo con suavidad profesional-. Necesito revisar su herida. La del costado.

La mancha oscura en la tela era evidente.

Chanyeol apenas desvió la mirada hacia él.
-No es necesario.

Kai, que venía justo detrás, se detuvo en seco.
-Mierda, Chanyeol ¿Cómo que no es necesario? -su voz salió más alta y molesta de lo que pretendía-. ¿Qué no ves que está herido?

Lay frunció ligeramente el ceño, intentando mantener la calma.
-Déjame verlo. Solo tomará un momento, por favor.

Chanyeol negó con la cabeza, tranquilo. Demasiado tranquilo.
-Ya no tiene herida.

El silencio que siguió fue pesado.

Kai soltó una risa seca, incrédula.
-Deja de actuar como si fueras la gran cosa, ¿sí? -dio un paso adelante-. No eres el único que puede protegerlo. Nosotros tambien podemos ayudarlo.

La mirada dorada de Chanyeol se alzó lentamente hacia él.

No fue agresiva. Pero fue firme.
Kai sintió el peso de esa mirada como una advertencia contenida.

Chanyeol volvió a dirigir su atención a Lay, ignorando el tono y las palabras de Kai.
-No es necesario -repitió, con una calma que contrastaba con el leve calor que emanaba de su cuerpo-. Ya sanó.

Lay parpadeó.
-¿Cómo?-murmuró.-Sin esperar permiso, pero con más cautela que antes, rasgó ligeramente la túnica a la altura del costado.

Todos se inclinaron instintivamente para mirar.

La tela se abrió.
Debajo...piel limpia.
Ni rastro de herida. Ni cicatriz. Ni corte.

Lay abrió los ojos con asombro.
-¿Cómo paso esto?... -susurró.-
Sus dedos recorrieron con cuidado la piel. Luego observó más de cerca.
-Las manchas de corrupción... tampoco están.

Un murmullo recorrió al grupo.
-Eso no puede ser... -murmuró Xiumin.

Baekhyun miró de Kyungsoo a Chanyeol y luego otra vez a la piel intacta.
-Es lo mismo que pasó contigo -dijo lentamente mirando a Chanyeol, recordando-. Cuando luchaste contra el explorador... Lay dijo que estabas destrozado, a punto de morir. Y después... ya no.

Chen soltó un silbido bajo.
-¿Desde cuándo haces milagros sin avisar?

Todas las miradas se dirigieron al pelirrojo.

Chanyeol bajó la vista hacia sus propias manos.
-No lo sé -admitió con honestidad-. Solo... dejé mi mano sobre la herida. -Recordó el momento, el calor fluyendo sin violencia-. Después de unos minutos... ya no estaba.

El silencio fue absoluto.

Sehun lo observó como si estuviera evaluando una nueva variable en una ecuación peligrosa.

Kai no apartaba la mirada.

Suho dio un paso al frente, la mente trabajando con rapidez.

Esto necesitaba respuestas. Urgentes.
Pero el cielo ya comenzaba a oscurecer más de lo prudente.

-Hablaremos de esto en el palacio -dijo finalmente con tono firme-. No es seguro quedarnos aquí más tiempo.-Se acercó a Chanyeol. -Yo llevaré a Kyungsoo. Tú no sabes montar a caballo.

Por un instante, el fuego en los ojos dorados vaciló. No por desconfianza. Por resistencia pero luego asintió.

Con cuidado extremo, el pelirrojo dio un paso hacia Suho y le permitió acercarse.
Antes de entregarlo por completo, su mano subió al rostro de Kyungsoo.
Una caricia leve. Casi imperceptible. Sus dedos rozaron su mejilla con un calor contenido.

Lo acomodó con delicadeza sobre el caballo de Suho, asegurándose de que quedara bien sujeto.

Suho observó el gesto con atención.
No dijo nada. Pero lo notó todo.

Kai también lo notó y sus ojos se entrecerraron levemente.

Baekhyun rompió la tensión acercándose con una sonrisa ligera que no ocultaba del todo su nerviosismo e incomodidad.
-Bueno... supongo que tú vienes conmigo, ¿no? Tal como llegamos.

Chanyeol asintió.
-Sí.-Pero antes de subir, lanzó una última mirada a Kyungsoo.
Demasiado larga. Demasiado intensa.

Luego montó detrás de Baekhyun.
En cuanto sus cuerpos hicieron contacto, Baekhyun se tensó.
-¡Oye! -giró el rostro con sorpresa-. Estás ardiendo.-El calor era intenso, incluso a través de la ropa.
-¿Te sientes mal? -preguntó con preocupación.

Chanyeol negó.
-No. Solo... aún no controlo la temperatura.

Intentó sujetarse de la cintura de Baekhyun para estabilizarse.
-¡Ah! -Baekhyun dio un pequeño salto sobre el caballo-. ¡Eso quema!

Todos los guardianes se acercaron al escuchar el grito.

Chen soltó una carcajada nerviosa.
-Genial. Ahora tenemos un chico fogata.

-No es gracioso -murmuró Baekhyun, tocandose la zona que ardió.

Lay observó con atención.
-Tu temperatura corporal está demasiado elevada. Si no la regulas, podrías dañar a quienes estén cerca.

Chanyeol apretó los labios.
-Lo intento.

Kai habló entonces, seco.
-Entonces intenta mejor porque no está funcionando.

Suho intervino antes de que el ambiente volviera a tensarse.
-Improvisemos.

Xiumin congeló ligeramente el aire alrededor de Chanyeol, creando una capa fresca que ayudara a disipar el calor sin apagarlo.

Lay reforzó el equilibrio energético para que el fuego no se descontrolara.

Sehun generó una corriente de viento constante alrededor del caballo de Baekhyun.

Después de unos segundos, el calor descendió lo suficiente para no resultar doloroso.

Baekhyun exhaló.
-Mucho mejor.

Chanyeol miró sus manos otra vez. El fuego no solo había despertado poder.
Había cambiado su cuerpo. Sus instintos. Su forma de reaccionar.
Y ahora incluso tocar a alguien requería control.




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